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viernes, 16 de junio de 2023

Un cuento x semana #36: Confusión

I.-

¿Qué carajo es todo esto? No entiendo nada, tengo frío, ¿qué pasó? Me duelen los ojos. Es por toda esta luz. ¿Por qué hay tanta luz en este lugar? Me duele la panza, me cortaron algo me parece, tengo una cicatriz. ¿Y todo este ruido? Es demasiado. ¿Dónde estoy? ¿Qué pasó con mi casa? Es verdad que ya estaba incómodo ahí, pero esto es rarísimo. Esta señora que me mira, ¿quién es? Señora no me mire. Tengo una puntada en el estómago, creo que es hambre, ¿Dónde está mi comida? ¿Y ese olor? ¿Dónde estoy? ¿Qué carajo está pasando? Voy a llorar. Listo lloro y alguien me va a tener que explicar algo de todo este kilombo. Me acuerdo cosas pero fragmentadas, que me dolió la cabeza, que lloré antes, que me cortaron, que me dormí. Pero ahora esto, no sé, no entiendo. ¿Lloro? Si ya lloré antes y no me sacaron de acá a lo mejor llorar no es la forma, ¿no? mejor me duermo, a ver, cierro los ojos y ya está.

II.-

Huelo mal, ¿Por qué huelo mal? Qué asco ese olor. Y encima tengo mojado atrás. ¿Es líquido? Tiene una consistencia extraña pero diría que de ahí viene el olor. Parece que dormir no sirvió de nada. No sé qué hacer, llorar no sirve, dormir no sirve. Tengo hambre. Me duele la cicatriz esta, me duele la cabeza, toda esta luz me aturde, estas sombras que veo tampoco sé qué son. Por lo menos la señora no me mira más, esa señora me da miedo, me mira como si no sé, fuera su mascota o algo así. Esperá, esperá, ¿no le puedo explicar a la señora esa que tengo hambre? Porque creo que esto es hambre. Y que me saque el líquido de la espalda, porque me molesta, tira olor. Llorar no, dormir no, ya sé, ¡me rio! Sonrío así con fuerza y capaz me dan comida. Ahí viene la señora, bien, reír funcionó.

III.-

Tengo que chupar, chupar es más efectivo que reírse. Chupo eso que me ponen en la boca y se me va el hambre. No entiendo cómo me llega de la boca al estómago este líquido pero chupar está bueno, me relaja un poco. La señora me mira fijo cuando chupo y me pone un poco incómodo, la verdad, déjeme chupar, señora, mire otra cosa por favor. El problema con lo de chupar es que después me da sueño, me duermo y cuando me despierto tengo el olor ese, toda la espalda empapada, un desastre. Y será que lo huelo yo solo el olor porque tardan en sacármelo, me dejan ahí con los otros y nos miramos todos como diciendo “¿Alguien más huele eso?”. Algunos lloran, otros se duermen, pero el olor se mantiene. Intenté explicarles que llorar no sirve mucho. Pero no sé, lo que más me molesta es la luz, no entiendo para qué hace falta tanta luz, la verdad.

IV.-

El señor también me mira. No sé qué le pasa, tengo hambre señor. Tengo hambre, sueño y confusión. Él tiene una cara diferente a la señora, los ojos más chiquitos, pelos blancos en la cara. Y no me sonríe, todo mal. Eso sí, me da vueltas, me pone cosas en el pecho, me mira las orejas, me mueve un palito de un lado y del otro de la cara no sé para qué la verdad, pero yo lo miro ir y venir y el señor se calma. Me gustaría preguntarle si lo de chupar está bien porque después de chupar siempre me agarra sueño y después del sueño viene el olor. El señor parece que sabe de dónde me viene el dolor de la panza porque me saca unas cosas de la cicatriz y me las vuelve a poner. Me confunde mucho el tema de la panza porque tengo dolor de la cicatriz pero también dolor del hambre. Lo del hambre con chupar lo resuelvo, aunque la señora me mire fijo así como una loca lo resuelvo, cierro los ojos y ya está. Pero después está lo de la cicatriz, que no entiendo bien, ¿Tendré que chupar al señor? Lo que me preocupa más es el olor: ¿A quién tendré que chupar para que no se me llene el cuerpo de ese olor? Me pica la espalda, además, no sé cómo rascarme la espalda. No entiendo nada de todo esto, la verdad.

V.-

Por suerte bajo un poco la luz. En este lugar está la señora solamente, el señor se fue. Ella me tiene todo el día en brazos, no sé para qué, pero lo bueno es que se da cuenta rápido lo del olor y no dura mucho todo eso. Y chupo más seguido que antes, también es verdad. Lo de dormir se me complica un poco por el miedo al olor. Porque si me deja la señora solo, acostado, yo me duermo, total, ¿qué más voy a hacer? Lo más raro igual es que cuando me duermo veo cosas, cosas de antes, cuando no tenía hambre, cuando no tenía sueño, no  hacía tanto frío, no tenía que hacer todo este circo de chupar, reír, dormir, gritar. Me gustaría volver ahí, pienso cuando me despierto, pero no sé cómo decirle a la señora que me lleve. Voy a probar con hablar, a ver:

-Agugudada.

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