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jueves, 26 de febrero de 2015

Vote Netflix 2015 (I)


El viernes vuelve House Of Cards (HOC), vuelve el intrépido Frank, vuelve la majestuosa Claire. Vuelven los Underwoods. Quién sabe qué nos deparará la presidencia del imperio. Vértigo.

Mientras tanto, Netflix sigue sumando porotos: luego de varios premios, de haberse expandido internacionalmente para llegar hasta Cuba (¡Oh, no!) e incluso de osar inmiscuirse en el affaire Nisman, el gigante del streaming prepara 13 series para el 2015. Todas, de una u otra forma, se cuelgan de la fama de HOC (la apuesta original, estrenada en 2013).

Aquí destacamos las de estreno inminente:


De los productores de 30 Rock llegan estas chicas comandadas por Ellie Kemper (Damas en guerra, The Office) que estuvieron encerradas quince años en un refugio y ahora tendrán que rehacer su vida. Comedia que promete.

20 de marzo: Bloodline

Este thriller dramático explora los demonios bajo la superficie de una familia muy “normal”, los Rayburn, en los Cayos de la Florida. Todo parece desmoronarse cuando el hijo vuelve a la ciudad y empieza a sacar trapitos familiares al sol. Pueblo chico, infierno grande reloaded.

10 de abril: Daredevil

Como Marvel ya entendió todo antes que nadie, se asoció con Netflix para recrear esta saga sobre Matt Murdock, el abogado ciego que debe proteger Nueva York. En esa línea, también se preparan una serie basada en la heroína/detective Jessica Jones, protagonizada por Krysten Ritter, Carrie-Anne Moss y David Tennant. Comic para todos y todas.

8 de Mayo: Grace and Frankie
¿Qué harías si tu marido te deja por otro muchacho? ¿Y si encima lo hace con el esposo de tu archienemiga? Jane Fonda vuelve al ruedo, luego de brillar en The Newsroom, con Lily Tomlin de pareja dispareja, para enfrentar al mundo de una manera gay friendly.

Sin fecha: Sense8
Los temibles hermanos Wachowski (The Matrix) se pasan a la pantalla chica con esta historia de ocho personas alrededor del mundo que “se sienten” entre sí aunque no se conozcan. Protagonizan actores mexicanos y Naveen Andrews (Sayid, de Lost).


lunes, 23 de febrero de 2015

ChacaPeaks: Buenos días su señoría

Para Diario Cuatro Palabras



¿Cómo dice que se llama su amiga la que desapareció en Junín? Chacabuco, no Junín. Bueno, es todo lo mismo. Sofía se llama, Sofía Costas. ¿Pero no tiene marido? ¿Novio? ¿Padre? ¿Por qué Ud. hace la denuncia? Sí, tiene un novio en Capital, pero el tipo le pega, por eso se fue huyendo de él a Chacabuco. Rodo ¿Dónde queda Chacabuco? ¿Es para el lado de Mar del Plata?
Claudia ve salir del fondo de la seccional a Rodo. Tiene unos sesenta años, barba candado y una pelada incipiente. Rodo la mira fijo y le dice serio Mandandirundirundán. Claudia no entiende, le pregunta qué quiere decir. El no responde pero se presenta: señora mi nombre es Rodolfo Adrián Iglesias. Le da la mano. Hola, dice ella, molesta, y también le da la mano. Necesito denunciar una desaparición. Rodo mira al oficial Fernández, la vuelve a mirar a ella y repite Mandandirundirundán. Claudia extrañada resopla y le reitera que quiere hacer una denuncia, que su amiga nunca le avisó que había llegado a Chacabuco. Y que su marido Pablo la golpea. Rodo no entiende. ¿A Ud. la golpea? No, no, dice Claudia, yo no tengo marido.
En ese momento el oficial Fernández le pregunta si Pablo era el novio o el marido de Sofía, porque antes le había dicho novio y no es lo mismo, a instancia judicial, el estado civil de los participantes del hecho. No, es el novio pero conviven, es lo mismo, dice Claudia, a esa altura ya irritada por el trato de los policías. Rodo se toca el mentón y pensativo, repite: Mandandirundirundan. Qué, dice Claudia. Eso, señora, que si no están casados y Ud. no es familiar no puede denunciar nada. Pero me dijo que iba a ir a lo de su tía Rosa en Chacabuco, grita Claudia, me escribió un mail antes de irse, y me dijo que me avisaba que llegaba y no lo hizo. Umggh dice Rodo con la mano en el mentón. Claudia sigue gritando: este hijo de puta debe haber entrado a la máquina y debe haber visto el mail y la fue a buscar, estoy segura.
Pero Junín es jurisdicción de La Plata, dice Fernández, tendría que irse para allá. Pero esto no es en Junín, es en Chacabuco. Bueno, es todo lo mismo. Cómo, si ella vive acá a dos cuadras, le corresponde esta comisaria, sigue gritando Claudia. ¿Pero ahora dónde está su amiga? pregunta Rodo. Y no sé, no sé, grita Claudia desencajada. Ah, si no sabe se va a complicar ver cuál es la jurisdicción, deduce Fernández.  MANDANDIRUNDIRUNDAN grita Claudia.
Y se despierta.
A ciegas agarra el celular de la mesa de luz.
Sofía 12:32 “Llegué OK, por favor no le digas a Pablo que sabes dónde estoy” √√

De La Matanza a Plutón

Para Notas

De esa usina de narradores jóvenes que viene a mostrarnos cuán accesible es leer online que es la Exposición de la actual narrativa rioplatense aparece, entre otros hallazgos, Zoología, de Martín Jali. Son cuatro cuentos ajustados a la temática en los que el artefacto animal remite siempre a lo otro, lo impensado, lo brutal.

“El gorila que fumaba cigarrillos rubios”, inaugura la saga, y los cuentos van en un in crescendo bestial hasta “Hotel Montevideo”, que lo deja a uno con ganas de mudarse de planeta. Pero esto no tiene tanto que ver con la violencia asociada al mundo animal sino con la incomodidad del narrador, su mirada frente al reino del que se siente parte, pero no. De todas formas: ¿No somos acaso mamíferos? ¿Qué nos diferencia de los monos? ¿La cultura? ¿La capacidad de leer y escribir?

En ese sentido, Jali, periodista y escritor, también lleva adelante hace poco más de un año un proyecto vinculado a la literatura que remite directamente a esa cuestión: ¿se puede hacer algo más en este mundo que leer y escribir? Pues no.

Por eso, su club de libros “Escape a Plutón” tiene más de cien miembros que, mensualmente, reciben en sus casas un libro especialmente seleccionado por él, que asume su rol de librero, aunque confiesa que sabe que esa es una especie en extinción.
El emprendimiento nace a partir de un viejo trauma infantil: oriundo de La Matanza, Jali recuerda que le resultaba difícil encontrar allá la literatura que buscaba. En este sentido afirma: “En el conurbano muchos textos no llegan, así que la génesis del proyecto fue ver de qué manera federalizar el acceso a ciertos libros".
Con Internet de aliado y una cadena de distribución federal vía la Cámara Argentina del Libro y Correo Argentino, ejemplares “raros” llegan a muchos lugares donde la literatura es patrimonio de las grandes cadenas de librerías. A la vez, el sitio web tiene mucha información de referencia sobre autores seleccionados previamente, una tienda virtual, una selección de libros para chicos y mucha data literaria y salvaje de yapa.

Sobre la selección Jali distingue: “Nuestra marca registrada es que sea arriesgada, que si no leés cómics, de pronto te llegue uno a tu casa y veas qué onda”. También hay una intencionalidad puesta en la intertextualidad: “La idea es que sean textos contemporáneos de editoriales independientes o alternativas”. En ese sentido, se ve la coherencia de las dos experiencias acá reseñadas: por un lado el eje en la narrativa actual y por otro el énfasis en las editoriales pequeñas. En ese sentido, este mes los plutonianos recomiendan “222 Patitos”, de Federico Falco, editado por Eterna Cadencia.

¡A leer entonces, alienígenas!

martes, 17 de febrero de 2015

ChacaPeaks: Estrógeno

Para Diario Cuatro Palabras


“Puta puta, sos una puta, Julieta, una terrible puta”, me dice mamá. Y yo suspiro, cierro la puerta del cuarto, pongo bien fuerte Romeo Santos y a otra cosa mariposa. 


Lo de la música fuerte es clave. Porque el problema cuando uno no contesta insultos es que ese silencio hace que las puteadas se propaguen por el aire y produzcan un eco en el cerebro que impide pensar en otra cosa. Así funciona el bocho. O por lo menos así funciona en el caso de las peleas con mi vieja. Sea como fuere, a mi mamá le gusta decirme “puta” más o menos una vez por semana, como para que no me olvide y me quede bien claro cuál es su opinión sobre mis actividades extra curriculares, por no decir para que no me olvide que a ella no se la cojen hace dos eras geológicas y yo tengo el mejor escote de todo el pueblo. Con ese tema debo haber salido a la abuela Irma, porque mi mamá es como Morticia, ya saben, de las tetas ni noticia. 


Nunca tengan hijas mujeres. No sirven para nada. Mejor dicho, es para peor. Si tenés hijos varones sentís que algo hiciste, que algo creaste. Si tenés hijas mujeres, lo único que creaste fueron monstruos. Porque aceptémoslo de una vez, chicas, entre minas sólo se puede competir. Pueden quererse más o menos pero siempre, a la larga, las mujeres se la terminan midiendo. O por quién tiene el mejor lomo o el mejor esposo o el mejor hijo o por quien hace mejor la torta de ricota o ya que estamos en tren de confesiones, por quién tiene el mejor palo de amasar para salir a correr a la amante de turno. 


Porque el problema en Chacabuco es ese, que todos nos damos con todos. Entonces las mujeres nos dividimos estrictamente entre las que están casadas y las se encaman con los maridos de las casadas. Las categorías tampoco son tan rígidas: también estamos las que nos cojemos casados y solteros sin distinción, pero eso es porque somos “putas putas”, como dice mi mamá, o por el solo hecho de que como podemos, lo hacemos. 


Igual acá el problema es que me curtí a Ipazaguirre otra vez. En realidad el problema es que Ipazaguirre es un sorete. Bueno, en realidad en realidad, el problema es que le gusto al viejo. Ok. La posta es que mi mamá salió con él cuando eran jóvenes. Ok. La posta posta es que el tipo le había dicho de casarse y la muy tarada lo dejó por el boludo de mi viejo. Ok, la posta posta posta es que todavía se quiere matar porque decidió como el orto y yo, hablando de ortos, lo tengo paradito paradito, je.

Ser (in)feliz era esto


Leí Felices los felices de la francesa Yasmina Reza en cinco horas de corrido. Se deja llevar, es entretenidísimo. Pero me recordó a Plataforma, de Michel Houellebecq, y eso le quitó un poco de su magia. Sin dudas, el marco conceptual es similar: Francia, siglo XXI, clase media alta. Pero en el caso de Reza, los problemas de la burguesía ilustrada europea se tratan con un poco (solo un poco) menos de cinismo.

Dieciocho personajes infelices por donde se los mire, los de Reza son un coro griego posmoderno que busca su redención en un humor en algunos puntos naif y en varios momentos grotesco. Matrimonios que no quieren ser perfectos, que se eximen a sí mismos del compromiso de la fidelidad con una hipocresía pasmosa, hijos de padres aburridos que resultan tan aburridos como sus progenitores aún con treinta años menos, etc., etc. Pura parafernalia pequebú para pasar el finde.

Sin embargo, hay algo del universo Reza que es destacable: la crítica al sistema capitalista late siempre, subterráneamente, en este muestreo de infelicidad congénita. Al terminar, uno cae en la cuenta de que los felices no quieren ser felices, porque saben, en el fondo, que no podrán. Y en el posmodernismo más agudo de su espiral infeliz es donde reside la gracia del libro: el capitalismo engendra su propia (sutil, gris, abúlica) destrucción.

Asociar felicidad y amor es una auténtica estupidez”, dijo la autora hace unos meses. Bueno, por fin alguien lo dice como corresponde. Pero volviendo al asunto: ¿Por qué esperar de la vida la felicidad? ¿Acaso ya no entendimos todos que la felicidad es un invento de Disney?

Así, Felices los felices quiere decirnos varias cosas subversivas, aunque se disfrace de novelita costumbrista que peca de políticamente correcta: 1) el matrimonio es una institución caduca que no sobrevive por su verdadero valor sino por la falta de expectativas de sus integrantes. 2) La infidelidad no es más que un remache a ese presente imperfecto de la vida en pareja, al que logra perpetuar sin necesidad de quiebre. 3) Las experiencias falladas de amor de los padres jamás podrán evitar la repetición de las mismas por parte de sus hijos porque la educación sentimental no es más que una suma inconexa de fracasos.
¿Cuál es la salida, entonces? Ninguna, queridos. El capitalismo ha venido a destrozar el amor y por más libros que sigamos leyendo, así seguirá siendo por los siglos de los siglos.

Felices los felices
Yasmina Reza
Anagrama
2014


jueves, 12 de febrero de 2015

Universo Bruzzone


En septiembre del año pasado se editó Las Chanchas, la tercera novela de Félix Bruzzone. Como no me fui de vacaciones me gasté lo correspondiente en la librería, entonces entre varias cosas, me lo compré. Sabía que Bruzzone era hijo de desaparecidos y que tenía una novela vinculada al tema, pero esta pintaba distinto. También sabía que se había reeditado su libro de cuentos 76, que incluía algunos relatos que se pueden leer en la web, como Unimog u otros, que remiten directamente a la problemática de los hijos de.
Confieso que para mí la literatura sobre los setenta empieza y termina en Respiración Artificial, de Ricardo Piglia. Me cuesta mucho salir de ahí y entrar en otra parte. Me cuesta mucho, también, entrar en los setenta.
De todas formas, entré. Difícil no nadar en la propuesta de este limpiador de piletas y fundador de la editorial Tamarisco, difícil no sumergirse en la verosimilitud de su prosa. Y como Dios es bueno (!), la misma semana que leí Las Chanchas conseguí (no lo robé, lo juro) Los Topos, su primera novela. Y esta vez sí, me metí en la parte honda del asunto.
Las Chanchas es un relato triangular, con tres puntos de vista. Empieza en Marte. Sigue en un pueblo. Termina en un río. Todo los datos argumentales que se digan sobre la novela le quitarán impacto a la sorpresa de los acontecimientos. Sin embargo, podemos resumirlo en: pareja con niño pequeño ve su vida conmocionada por un secuestro de dos jóvenes en su barrio. El título del libro remite directamente a la cuestión. Pero lo interesante aquí no es tanto lo argumental como las lecturas que se hacen del mismo problema y finalmente, lo que deviene onírico y absurdo. Pasan las páginas y uno intenta que algo de todo lo que lee sea cierto, o sea un sueño de alguien, pero necesita certezas que, lejos de construirse van destruyéndose hasta que el lector entiende que va a tener que leer el libro otra vez porque esta todo fríamente calculado para que tengamos esa sensación. Lynch puro.
Si Las Chanchas remite al universo onírico de Lynch, Los topos se abraza calurosamente con Almodóvar. Un hijo de desaparecidos que coquetea con el travestismo una y otra y otra y otra vez hasta los bordes más insospechados. Una historia que comienza siendo muy realista pero que termina en el absurdo más escabroso, corriendo todos los límites imaginables del morbo entre padres “que no están ni vivos ni muertos”, el hombre nuevo, el sexo nuevo y las peripecias de quienes no saben qué son, no quieren saber, pero sueñan con saber.
A decirlo pronto y ampulosamente: si dentro de cincuenta años los historiadores quisieran saber cómo se construyó la subjetividad post dictadura, difícilmente puedan evitar leer estos libros. De muestra un botón de Los topos: “¿Qué era primero, salvar el amor o el pasado? El amor era el futuro. El presente y el futuro. ¿Y el pasado? También, presente y futuro; pero la intensidad del pasado sobre el presente -y ni hablar en el futuro- era pequeña en comparación a la intensidad del amor. Ese era mi orden, entonces: primero el amor”.

Las chanchas
Literatura Random House
2014

Los topos
Editorial: Mondadori
2008


miércoles, 11 de febrero de 2015

Chacapeaks: Metal

Para Diario Cuatro Palabras


Mira el arma y piensa: ¿Debe usarla?
Mira el arma y piensa: ¿Qué es la verdad?
Mira el arma y piensa: ¿Qué es la realidad?

El comisario Ramírez sabe que no debe hacerse esas preguntas filosóficas cuando está solo en su despacho y el silencio lo abruma. Es que aunque nunca lo confiesen, los policías odian el silencio. Viene asociado a guardias largas y aburridas, en las que no hay nadie para charlar, vigilar o arrestar. También significa la muerte, la pérdida, el fin. Si hay tiros o gritos, su rol en la sociedad está justificado. Si no, no.

Curiosa paradoja (I) que quienes deban velar por la seguridad de los demás prefieran la inseguridad para sentirse útiles.
Curiosa paradoja (II) que ahora que Ramírez es comisario quiera ser oficial para poder estar en la calle con sus amigotes, salvando a los chacabuquenses del mal.
Curiosa paradoja (III) que el comisario tenga que sobrevivir a ese silencio eterno sin comerse la cabeza con deliberaciones metafísicas por haber hecho bien los deberes.

La culpa es de su hijo: justo esa semana había visitado al Marcelo, que tenía esos berretines de culto. Por suerte se los había podido sacar para que se alistara a la fuerza como él, pero al Marcelo le gustaba leer. Y ahí estaba, sobre la mesa del living, entre los juguetitos de sus nietos “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral”, de un alemán del que sólo recuerda que se llama Federico. Y ahí leyó, el temible comisario Ramírez, una frase que haría trizas toda su cosmovisión del mundo, aún cuando no supiera que existiera algo así como una cosmovisión del mundo. Aún cuando a eso él lo llamara simplemente “la vida”.

En el librito del alemán sobre la mesa de su primogénito, leyó: “Las verdades son  ilusiones de las que se ha olvidado que lo son, metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora consideradas como monedas, sino como metal”.

El comisario Ramírez mira el arma y piensa: ¿Era verdad o mentira lo que había pasado en 1991? ¿No había levantado a una pibita en la ruta que salía de bailar? ¿No la habían engatusado con sus compañeros de turno con que la iban a llevar a su casa? ¿No la habían violado entre todos? ¿No la habían tirado en un descampado por ahí?
El comisario Ramírez mira el arma y piensa: ¿él mira el arma o el arma lo mira a él?

Leer el futuro


Mucho se comenta sobre la gran diatriba de la era 2.0: leer en papel o leer en digital. Que el objeto es bello, que el olor del libro nuevo es adictivo, que la vista se cansa con el e-reader, etc., etc. Lo cierto es que, más allá de los fundamentalismos, leer en digital va de la mano con la nueva distribución de conocimiento que propone internet, que abarata los costos de manera alucinógena, en oposición con la formación monopólica de precios que se produce por el hecho de que existan solo dos grandes grupos editoriales en el mundo.

Otro tópico común en la controversia literaria es el de “Ya nadie es Cortázar”, en el sentido de que la literatura argentina no produce grandes narradores de estirpe comparable a los del boom de los 60, lo cual contrasta con la extensísima proliferación de editoriales pequeñas, autogestionadas en algunos casos, “independientes” y “alternativas” en su mayoría. ¿Qué escriben los argentinos que editan en esos sellos? ¿Cómo podemos acceder a ese material sin gastar una fortuna? Aquí distinguimos algunas iniciativas en las que se puede descargar de la web y gratis mucho material de nueva narrativa contemporánea argentina.

La Exposición de la Actual Narrativa Rioplatense es un proyecto de Ana Ojeda, Marcos Almada, Nicolás Fierro Correa y Agustín Montenegro que desde 2012 edita pequeños libros que combinan autores nacionales con dibujantes que hacen el arte de tapa, creando un objeto libro de lo más interesante. A su vez, la última camada de estos relatos puede descargarse de forma gratuita de la web. Sí amigos: más de cuarenta libros gratis de escritores famosillos como Cesar Aira o absolutamente desconocidos para los suplementos literarios mainstream.

Por otro lado, el Ministerio de Cultura reprodujo este esquema de Autor + Artista en su reciente colección “Leer es futuro”, en la que editó una veintena de títulos de autores nacionales (¡¡y vivos!!) para su distribución gratuita. Pero además, pueden descargarse todos y cada uno de los textos para leerlos en formato 2.0.

A esto hay que agregarle las iniciativas más off the record como la editorial Funesiana, donde se pueden descargar muchos de sus autores y por supuesto, nunca jamás debemos olvidar la brillante EBiblioteca, con más de diez mil títulos internacionales pero con una buena base de argentinos.

No digan que no les avisamos: leer gratis es posible, leer gratis es el futuro.

martes, 3 de febrero de 2015

ChacaPeaks: Vela

Para Diario Cuatro Palabras



Entonces me ofreció los fanales rosas o los amarillos y a mí me pareció que por cómo están vestidas las mesas con los manteles cremita y las sillas con la guarda esa en coral los fanales deberían ser amarillos porque si te ponés a ver el amarillo estaría en la gama del coral pero en realidad no o sea rosa quedaría tipo como que más cachivachero como que el rosa le compite al coral y el amarillo es complementario.  Y  ahí fue que la llamé a mamá y le pregunté y ella me dice que qué grasada los fanales le dije bueno qué querés de centro de mesa y me dijo que flores que los fanales no aparecen en ninguna de las revistas y que además en el casamiento de Mica directamente no había centro de mesa y ahí le dije que siempre me compara con Mica y que este es mi casamiento y no el de ella y nos peleamos porque empezó con que yo siempre ando compitiendo y que ahora que Mica se casó yo me iba a casar también y ahí la puteé y le dije mirá mamá si vos querés ayudarme con la fiesta te lo agradezco pero no empieces con esto porque voy a llamar a tu psiquiatra y ahí la muy yegua me dice más psiquiatra necesitás vos que te casas con un indio del interior cómo me va a decir así si sabe que vos no sos un indio que fuiste a la universidad que Chacabuco es una ciudad grande pero claro para ella si no es de Belgrano como papá no sirve. Y ahí la llamé a Mica y me dijo que me quede tranquila que no importaba lo que mamá pensara que si yo estaba convencida de casarme y si nos amábamos qué importaba y entonces le pregunté a ella lo de los fanales y me dijo que pusiera los amarillos pero sin vela que lo de la vela sí era una grasada vos qué opinás amorcis.


Martín Méndez intuyó desde un primer momento que proponerle casamiento a Carla sería una movida arriesgada, pero otra opción no le quedaba. Su madre ya le había dado el visto bueno a la candidata y la fiesta la pagarían los padres de ella. 

Negoción.  


Qué mejor carta de presentación en el mundo que una mujer linda, joven, alegre, deportista. Una señora de su casa con la que tener hijos bonitos y salir bien en las fotos. Una compañera que supiera que le gustaban los tipos pero que no le jodiera. Que no le pidiera tener relaciones más que las necesarias para procrear.

Y además, las propiedades, los amigos del country, los contactos del padre. 

Negoción negoción. 


Pausó la Play, la miró y dijo:

-Velas no hacen falta, tu hermana tiene razón.