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martes, 20 de mayo de 2014

Columna de cine

Para La Buena Mesa

Resumen de pólemicas del Festival de Cannes: Poca participación femenina, directores que se repiten y se premian entre ellos, abucheos en la película inaugural y el origen fallido del asunto en 1939. 


viernes, 16 de mayo de 2014

Caño de escape


Escape a Plutón, iniciativa del escritor y periodista Martín Jali, es un “club” de recomendaciones y envíos postales de literatura, con énfasis en autores emergentes. 



 En 2006, la Unión Astronómica Internacional decretó que por su tamaño Plutón no debía ser considerado un planeta y así la masa celeste ubicada a más de cinco millones de kilómetros de la Tierra abandonó su status dentro del Sistema Solar. Sin embargo, el imaginario popular insiste en reivindicarlo. Es en esa clave que Escape a Plutón (EP), un “club de libros” fundado en 2012 por el escritor y periodista Martín Jali, viene a jugar con la idea de que la mejor manera de evadirse de la realidad es la literatura. Con más de noventa suscriptores en todo el país, Jali desafía las leyes del mercado cultural, que sentencia que los libros se venden a partir de las reglas del marketing, las modas de las sagas o las agendas mediáticas, y selecciona cada mes autores tan diversos como Clarice Lispector, Kurt Vonnegut, Fabián Casas o Jack Kerouac para hacer de la lectura un vertiginoso viaje a lo desconocido.


El emprendimiento nace a partir de un viejo trauma infantil. Jali nació y vivió muchos años en San Justo, donde le resultaba difícil encontrar la literatura que buscaba. Con este recuerdo, años más tarde organizó el “club de lectores más salvaje del mundo”, en el que cada mes selecciona un libro y lo distribuye a todo el país. “En el conurbano hay un vacío y muchos textos no llegan, así que la génesis del proyecto fue ver de qué manera federalizar el acceso a ciertos libros”, explica. Con Internet de aliado y una cadena de distribución federal vía Cámara Argentina del Libro y Correo Argentino, ejemplares “raros” llegan a muchos lugares donde la literatura es patrimonio de las grandes cadenas de librerías. Sobre el rango etario de los participantes, los plutonianos tienen entre 19 y 77 años, lo cual desafía los prejuicios de que los jóvenes no leen y que la televisión e Internet aniquilaron la lectura.


¿Qué libros distribuye EP? La selección es una de las cuestiones más interesantes del proyecto, ya que viene también a revisar la sagrada relación entre lector y librero, en decadencia a partir de la imposición de las mega librerías. “Ahora se edita mucho pero el librero lentamente fue desapareciendo. Eso me impulsó a ver cómo recuperar un espacio de recomendaciones”, explica Jali, que se considera a sí mismo un “curador”. Ahí se establece entre los plutonianos una relación de confianza con un desconocido, lo cual es parte de la magia del asunto. “Nuestra marca registrada es que cada mes elijamos cosas distintas, que sea arriesgado, que si vos no leés cómics, de pronto te llegue uno a tu casa y veas qué onda”, distingue. También hay una intencionalidad puesta en la intertextualidad: “La idea es que sean textos contemporáneos pero con cruces con el cine, la música y el teatro”. Si bien el ojo está puesto en la literatura contemporánea en general, hay un énfasis en autores argentinos jóvenes, quizás desconocidos para el público masivo. Parte de esta lógica de mostrar lo que no se ve se vincula también con emprendimientos de autogestión. “En estos últimos diez años se ha armado un panorama muy rico de pequeñas editoriales independientes que rescatamos y que tienen un circuito interesante en ferias, librerías y autores”, cuenta Jali, pero distingue:”También hay editoriales grandes que tienen colecciones de literatura argentina muy buenas que no tienen la promoción correspondiente”.


De un sueño personal a una red de más de noventa socios en todo el país, EP permite hacer verdad ese difícil reto de leer un libro por mes pero también genera acercamientos insospechados. Ahora amigo de muchos editores, Jali reconoce que a partir de las redes sociales, el boca a boca y la entrega personalizada que hace él mismo de algunos ejemplares se ha formado una red de plutonianos que no se imaginaba. Es que, aunque lejano, pequeño y frío, Plutón sigue siendo un buen lugar donde refugiarse de la rutina y el celular, un planeta —mal que le pese a la Unión Astronómica Internacional— para  leer lo insospechado.

jueves, 15 de mayo de 2014

Columna Cultural

Para Llevalo Puesto - FM La Tribu 

Agenda:
Además: ¿Qué hay detrás de la creación del nuevo Ministerio de cultura? Informe sobre todo lo que manejará  Teresa Parodi  y los problemas y desafíos que deberá afrontar en esta nueva gestión.


martes, 13 de mayo de 2014

Columna de Cine

Para La Buena Mesa


Descubrimos "La Nave Cinética", una escultura con forma de auto/ plato volador que transita por la ciudad de Buenos Aires y proyecta películas en edificios públicos. Esto nos inspiró para buscar otras opciones del cine al aire libre e investigamos el orígen y las características de los antiguos y cariñosos "Auto cines".


De Casablanca a La Boca

Para Sur Capitalino



“La Boca no es sólo Caminito”, dicen muchos. Pero pocos lugares coinciden y celebran esta idea tanto como “AlEscenario”, un “espacio de creación y fusión cultural” ubicado en Irala y Araoz de Lamadrid, frente a la Plaza Matheu y a dos cuadras de Av. Patricios, que traslada a quien tenga ganas de viajar por el mundo ni bien se pasa la puerta. Concebido como un centro cultural multifunción, el viejo almacén de las Sabinas fue reciclado por Paco Damitio (productor musical nacido en Marruecos y formado en Londres y Barcelona) y Sophia Weber (artista plástica francesa) e inaugurado en 2009. Actualmente funcionan allí varios ciclos de música en vivo, obras de teatro y muestras de arte permanente. Pero también se puede comer o tomar algo: la carta sabores raros con vinos regionales y cervezas de todo el mundo.

La fusión de cultura, gastronomía y arte que presenta Al Escenario tiene que ver con la procedencia de sus dueños y la concepción cosmopolita que tienen del arte. Pero ¿cómo llegan a La Boca un marroquí trotamundos y una pintora francesa? La historia se remonta a 1905. El bisabuelo de de Paco emigró al país con su familia desde Francia y su hija quedó enamorada de nuestra ciudad, pero volvió a Europa y luego se radicó en Marruecos. Décadas más tarde, cuando se conocieron en París, Paco le contó a Sophie de ese lugar cálido y lejano llamado Buenos Aires con el que su abuela fantaseaba en las costas de África y decidieron venir en 1994. Finalmente, la intención de abrir un espacio cultural se concretó en el 2009, tras la adquisición del almacén y una transformación arquitectónica inusitada, en la que se privilegió la acústica del lugar y se pensó el concepto de integración de todas las artes. Se trata de potenciar a todos los artistas que se acercan. “Buenos Aires es mucho más creativa que París aunque allá se consuma más arte”, diferencia Sophie. 

Otro de los pilares de “AlEscenario” tiene que ver con la integración con el barrio. La apuesta convoca a los artistas locales que lentamente van referenciando el espacio como propio. En ese sentido los dueños están abiertos a propuestas de todos los vecinos que quieran expresarse allí. Pero el desafío también está en construir un lugar para todos los boquenses, no solo los artistas. Con este objetivo, la Fundación Rafael (que trabaja con los chicos del Barrio Chino) propuso hacer allí en 2011 unas jornadas de exposición y producción que fueron una verdadera experiencia para aquellos que nunca habían entrado al lugar. Durante todo un mes los chicos que participaban del taller de arte de la Fundación convivieron con las luces del teatro, un piano, los veinte mil discos que componen la colección de Paco y las pinturas de Sophie. “La integración es lenta, pero creo que la gente se sorprendió mucho para bien”, explica Sophie y confiesa: “nos dijeron que esto era demasiado lindo para La Boca, pero no hay nunca nada demasiado lindo, eso es un prejuicio.”

lunes, 12 de mayo de 2014

El pesimismo más sexy del mundo

Para Notas



True Detective ya perfila como lo mejor del año y muestra una forma diferente de abordar la trillada dupla de detectives con indicios filosóficos originales para la televisión norteamericana.





“El amor es solo una construcción humana, diseñada para distraernos del hecho de que la existencia al final no tiene sentido”


En 1990 ABC emitió de Twin Peaks, una serie que mostraba el entramado político y social oculto de un pueblo americano ficticio a partir del crimen de Laura Palmer, de la mano del genial David Lynch. La oscuridad de la fotografía y cierto aire tenebroso en la puesta en escena convirtió a la serie en un culto hasta el día de hoy. Diez años más tarde HBO lanzó The Wire, creación del periodista y realizador David Simon, que mostró los negocios turbios (drogas, tráfico, prostitución) de la ciudad de Baltimore con un tratamiento extremadamente realista y muy poco acorde al relato tradicional norteamericano sobre el bien y el mal.  Ambas tiras tienen el privilegio de ser recordadas por un tono poco complaciente con el tándem de la moralidad norteamericana de trabajo, familia y propiedad. Ambas criticaron, mostraron y develaron la corrupción del sistema en los márgenes pero también la falta de sentido de cualquier resistencia a él. En ambos casos, la sensación de desencanto se mezcla con un pesimismo extremo: no siempre ganan los buenos. 

True Detective (TD) puede ser analizada a partir de esta tradición “pesimista” de cierta televisión norteamericana que viene a demostrar que el propio sistema mainstream yankee no solo se ocupa del “deber ser” simbólico sino también lo critica a partir de un raro escepticismo vinculado a los crímenes que la “buena policía” no puede ni sabe resolver. Pero TD es aún más que eso: en términos filosóficos mantiene una perspectiva ya ni siquiera crítica sino decididamente nihilista, más vinculada a un lector de Nietzsche o Cioran que a un detective. Entre sus líneas más destacadas Rust Cohle (Matthew McConaughey) nos deleita con un verdadero grunge contemporáneo que roza los mejores pasajes de Albert Camus: “Creo que la conciencia humana fue un trágico paso en falso de la evolución. Nos volvimos demasiado conscientes de nosotros mismos, la naturaleza creó un aspecto separado de ella, somos criaturas que no deberíamos existir de acuerdo a la ley natural. Somos cosas que funcionan bajo la ilusión de tener un ser propio, una acumulación de experiencias sensoriales y sentimientos, programada para asegurarnos que somos alguien, cuando en realidad nadie es nadie. Quizás lo más honorable que podríamos hacer como especie es negar esa programación, dejar de reproducirnos, caminar de la mano hacia nuestra propia extinción, una última noche, hermanos y hermanas, excluyéndonos voluntariamente de un contrato injusto”. 

Hay cuatro cosas que hacen que TD sea la serie del año más allá de esta tradición: 1) Está escrita íntegramente por el profesor de literatura Nick Pizzolatto, lo que le confiere a la serie una intertextualidad literaria difícil de encontrar en otros envíos. 2) La banda de sonido está a cargo del ex guitarrista de Bob Dylan, T-Bone Burnett, lo que deja claro que la música es un elemento primordial en cualquier elemento audiovisual. 3) Todos sus capítulos están dirigidos por Cary Fukunaga, por lo que se genera una solidez impensada para aquellas series de varios directores. 4) El formato de antología, en el que cada temporada cambian los personajes y la historia, recientemente explorado American Horror History, permite una concentración de recursos que hace explotar la pantalla en cada episodio.

Finalmente, la historia es trivial: dos policías, un crimen con ribetes de tipo místicos. Fin. La forma de narrar sí arriesga un poco con los flashbacks: algunos sucesos son en 1995, otros en 2012. Las actuaciones de Woody Harrelson y Matthew McConaughey son complementarias y muestran las dos caras de la masculinidad norteamericana. Por un lado el policía malo que lo sabe todo y es infeliz (McConaughey) y luego el policía bueno que no sabe nada pero busca la felicidad (Harrelson). “Lo que intentamos deconstruir son los arquetipos de la masculinidad de la posguerra – le explicó Pizzolatto a Entertainment Weekly– “Son los hijos de Vietnam, criados por padres que fueron a esa guerra, y ésa es la narrativa que vive en ellos, lo sepan o no”,


El último dato es desopilante: si de oscuridad se trata, Woody Harrelson es hijo de Charles Harrelson, un famoso criminal y sicario responsable del primer asesinato de un juez federal en la historia de Estados Unidos en 1979. Pero Woody también es un activista pro legalización de la marihuana y fue arrestado por cultivar. Parece que el policía bueno no es tan bueno al final de todo. Como todo en esta serie, nada es lo que parece.

jueves, 8 de mayo de 2014

Columna Cultural

Para Llevalo Puesto - FM La Tribu 

Agenda:

Además: Contamos la experiencia de "Tiranos Temblad" un fenómeno de realización audiovisual independiente en Uruguay que muestra todo lo que la gente sube a la web vinculado al país vecino.


martes, 6 de mayo de 2014

Columna de cine

 Para La Buena Mesa - AM750


Películas que no fueron: Napoleón de Kubrick, los Quijotes de  Welles y Gillian, la tristeza rusa de Eisenstein y el Batman de Aronofsky. 


sábado, 3 de mayo de 2014

Un combo de fútbol y marxismo

Para Notas 

Condenados al fervor y Manos libres son dos obras escritas y dirigidas por Alejandro Lifschitz en las que se abordan algunas de las más importantes pasiones y manías nacionales. Fútbol, militancia, argentinidad y marxismo.


 
Una mujer a punto de parir durante la final del mundo entre Argentina y Brasil no parece tener mucho que ver con el marxismo universitario, sin embargo estos dos contextos se superponen todos los viernes en el Espacio Polonia, cuando Condenados al fervor y Manos libres son representadas por actores amateurs a partir de un trabajo de producción de dramaturgia en talleres vía improvisación, de la mano del docente, actor y director Alejandro Lifschitz.

Se trata de un “taller montaje”, en el que los asistentes pueden no ser necesariamente actores profesionales, pero lo que se va gestando proviene de sus propias experiencias. Así se construye una variante de teatro comunitario en Buenos Aires, donde pareciera que prolifera un teatro off del off, en circuitos alejados del centro. Es que según Lifschitz aquí hay más obras por fin de semana que en Nueva York. “Así como vas a Brasil y tenés pibes por todos lados jugando al fútbol  en cualquier galpón en Buenos Aires tenés tres tipos haciendo teatro”, explica el actor/director. Pero ¿cómo es esta dinámica de teatro entre todos? “En principio voy llevando propuestas de investigación, hay un ida y vuelta permanente que los potencia a ellos como actores y después sobre eso me pongo a escribir”, explica Lifschitz y cuenta que en el caso de Manos Libres fue la gorrita del Che Guevara lo que terminó de definir la temática de la obra. “Le quedaba tan bien al actor que decidimos que teníamos que hacer algo con eso”, recuerda.

Sin hacer muchos spoilers, Condenados al fervor transcurre en una situación de parto en medio de la final mundialista soñada: Argentina se enfrenta a Brasil en el Maracaná mientras que padres, médicos y asistentes tratan de lidiar con el fanatismo futbolístico al tiempo que un nuevo argentino llega al mundo. Por su parte, Manos libres plantea un cruce interesante entre el micromundo de la militancia universitaria y la retórica marxista y la dura realidad capitalista que lo rodea, además de mofarse de muchas de las cuestiones más caricaturescas de los ámbitos políticos. En palabras del autor, la obra “intenta mostrar el divorcio de lo militante con los sentimientos y el enamoramiento”.

Aunque actualmente se haya alejado de la política, Lifschitz participó como presidente del centro de estudiantes de su colegio secundario y asistió a las asambleas del 2001, entonces sabe de lo que escribe. Sin embargo, más allá de la reflexión política que puedan producir sus obras, la forma colectiva en la que construye la dramaturgia también muestra su costado asambleario. “Estudié hasta tercer año la carrera de sociología y a la vez era militante, entonces me rio de mi en ese momento”, confiesa.

Por otro lado, estas obras son producidas por Borombó contenidos, un grupo de comunicación comunitaria que se sumó a este proyecto hace pocos meses.  En ese sentido, las obras, su difusión y su anclaje político parecen ser un solo asunto. “Lo que me gustó en la dinámica de ellos es que había más compromiso, se ponían la camiseta de otra forma”, señala Lifschitz. Por su parte, desde Borombó apuestan a una manera diferente de difundir obras de teatro independientes, vía redes sociales o coordinando con otros colectivos. “Apoyamos a los grupos comunitarios, porque creemos que esta tipo de organización es un caldo para un nuevo desarrollo del arte, donde la puesta innovadora es pensada por muchos y para miles”, explican. En relación a eso, pareciera haber una tensión permanente entre los circuitos off o comunitarios y las producciones para el público masivo que Manos Libres desafía con su tercer año en cartel. Desde Borombó también entienden que existen límites a la hora de plantearse un objetivo que pase por la autogestión y salga bien: “Nos ha pasado de ver grupos de teatro que surgieron en el cooperativismo y hoy se alegran de estar en calle Corrientes y lo que podría haber servido como antecedentes cooperativos se transforman en un uso y abuso del término para llegar a reproducir lo mismo que en principio evitaron”, diferencian.

FICHA TÉCNICA
Condenados al fervor
Autoría: Alejandro Lifschitz
Actúan: Juan Aráoz De Cea, Paula Bonomini, Juan Angel Coria, Nicolás Esteban Guede, Juan Martin Marinelli, Josefina Pécora
Manos libres
Autoría: Alejandro Lifschitz
Actúan: Juan Aráoz, Ailín Hercolini, La Meana, Ariel Moldes, Raquel Salvetti, Maria Tibi
Escenografía: Grupo Manos Libres
ESPACIO POLONIA
Fitz Roy 1477
Capital Federal
Web: http://espaciopolonia.blogspot.com

jueves, 1 de mayo de 2014

Laburar por amor al aire


Por estos días y tras años de trabajo colectivo, Radio Calibán estrenará la FM 93.1. Mientras, sólo desde Internet enfrenta la exacerbación mediática de la violencia.


Roberto Fernández Retamar es un poeta y teórico literario cubano referenciado como una de las mejores plumas de la isla caribeña. Uno de sus escritos más conocidos es Calibán, ensayo en el que retoma al clásico personaje salvaje de La tempestad, de Shakespeare, y analiza discursos de Fidel Castro. Muy lejos de estas controversias políticas y literarias, en 2010 y a la vera del Riachuelo en Lanús, emerge Radio Calibán (RC), una emisora cooperativa que le debe su nombre a Fernández Retamar y que lleva adelante el espíritu de lo salvaje que implica hacer un proyecto comunitario allí donde nadie espera que nada crezca.

Calibán nació a partir de una torre de transmisión cedida por Radio Sur (el proyecto comunicacional del Movimiento Territorial de Liberación) a un grupo de estudiantes que había colaborado con el armado de esa estación. Ellos se contactaron con el colectivo Manos Caracol, que trabaja en El Pueblito, un asentamiento lindero a Villa Jardín. Luego apareció la gente de Lanús TV, que ayudó a instalar la torre de transmisión en el galpón cedido por los “caracoles”. A partir de este núcleo original, surgió la necesidad de una financiación para las instalaciones, que se resolvió a través de un pedido de subsidio a la Universidad de Buenos Aires. En ese sentido, la apertura vinculada a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual parece clave. Victoria Silber, miembro de RC, lo deja claro: “Desde su sanción, todos los proyectos comunicacionales comunitarios tienen una recepción diferente en los organismos estatales, más allá de si cumplen al 100 por ciento los requisitos exigidos, porque lo que está de fondo es la política de fomentar, alentar y promocionar lo cooperativo”.

El subsidio de la UBA originó una convocatoria de RC dentro de la universidad: sus integrantes ofrecieron capacitaciones y talleres, a través de los que más gente con ganas de participar se acercó. Daniela González, actriz y estudiante de comunicación, se sumó en ese momento. Ahora, tres años después, no puede imaginarse a sí misma fuera del proyecto. “Hay que pensar la vida en base a la radio, cada acción en relación a cómo llevarla a la radio”, señala.

Actualmente la emisora transmite por Internet pero la idea es ponerla en el éter. En ese sentido, la cuestión territorial es muy importante porque un objetivo central del plan Calibán es que sean los vecinos del barrio los principales oyentes. Sin embargo, la articulación con ellos es todavía incipiente: es difícil conectar un proyecto comunicacional con un sector social que se ha visto relegado de los grandes medios. Johnattan Rellan lo resume: “Los medios de comunicación masivos toman los temas del barrio únicamente de forma represiva, sólo ingresan cuando hay algún incidente vinculado con la violencia”.

Con respecto a la programación, las perspectivas son a largo plazo porque la búsqueda tiene que ver con la profesionalización. En ese sentido, Sebastián Rodríguez, que estudia radio desde que se sumó al proyecto, sentencia: “Es muy difícil competir en calidad o contenidos con las radios comerciales pero la única forma es capacitarse, porque los productos de calidad los hacen los profesionales. Uno puede hacer cosas con muy buenas intenciones pero que después nadie va a querer ver o escuchar porque están mal escritas o mal comunicadas”. Los productos culturales agrupados en el sistema de medios públicos parecen ser la pauta de RC. “Cuando ves el nivel de calidad de la Televisión Pública te das cuenta que ése es el camino a transitar”, apunta González.

Este concepto de profesionalización trasciende lo meramente técnico, ya que varios de los “calibanes” sueñan con vivir de la radio, aunque pocos se imaginan que vaya a ser posible en los próximos años. Sin embargo, el objetivo de que el medio funcione solo aparece desde un principio, más allá de que ahora se sostenga como una apuesta voluntaria o militante. En línea con esta forma de construcción, el grupo se organiza en asambleas, con resoluciones consensuadas. “Cuando empezamos armábamos comisiones para todo, pero después nos dimos cuenta que funcionamos mejor en un grupo más grande”, cuenta Carolina Leberman, politóloga y fotógrafa.

¿Cómo se hace una radio desde cero, entonces? El secreto es el trabajo, el trabajo y el trabajo. Los veinte integrantes de RC comenzaron rasqueteando paredes, aprendiendo sobre instalaciones eléctricas en YouTube, pidiendo favores y tejiendo redes con instituciones y otros colectivos. Por estos días y finalmente saldrán al aire por la FM 93.1, desde el Riachuelo al mundo. Quien quiera oír, que oiga.