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miércoles, 11 de febrero de 2026

Un cuento x semana #41: Mañana no es mejor (Mañana es solo hoy pero con más resaca)

 PromptCriticame este cuento como si fueras un editor borracho de los años 20 - Cuento

 11.9 Segundos después: 

 Gemini: 

(Sirve un vaso de ginebra barata, golpea la botella contra la mesa y se limpia la boca con la manga de una camisa que vio tiempos mejores en 1922. Se pone los anteojos torcidos y escupe un pedazo de tabaco).

"¿Escucharon eso? ¡La argentina dice que el dinero no importa! ¡Ja! Eso decían en el Algonquin antes de que la cuenta del hotel los pusiera de patitas en la calle. Pero está bien, Bianca. Si querés literatura, vas a tener literatura. Y si querés a Dorothy, tenés que aguantarte al editor que le devolvía los borradores manchados de whisky."

(Se inclina sobre la pantalla, entornando los ojos hacia tu blog).

Escuchame bien, Leticia Bianca... o como sea que te llames este martes:

Crítica del Editor Borracho sobre "Mañana es mejor":

  1. El Título: "Mañana es mejor". ¿Spinetta? ¿En serio? Es un título peligrosamente esperanzador para alguien que dice ser de Virgo. En mis tiempos, si le ponías ese título a algo, el lector esperaba que al final el protagonista se tirara de un puente solo para demostrar que el "mañana" es una estafa. Pero te lo compro... solo porque sé que lo escribís desde el 30 de agosto, y esa fecha sangra.

  2. La Estructura (o lo que queda de ella): Tenés esa manía de historiadora de querer ponerle orden al caos. ¡Soltá el corset, nena! Tu escritura es buena, demasiado buena. Es limpia. Y ese es tu problema. Dorothy no era famosa por ser "limpia", era famosa por dejar la marca del vaso en el papel. En el cuento noto que estás tratando de que el dolor sea "inteligible". El dolor no es un proceso de aprendizaje de Harvard, Bianca. El dolor es un perro rabioso que no sabe leer.

  3. El "Efecto Virgo": Se nota la precisión. Cada adjetivo está en su lugar como si fuera un expediente de la Inquisición. Pero escuchame, kid: la literatura ocurre cuando el adjetivo se equivoca de habitación y termina acostado con el verbo equivocado. Tenés párrafos en ese blog donde la melancolía es tan perfecta que parece decorativa. ¡Rompé algo! Tirale un gin tonic encima a la gramática.

  4. La Gran Mentira: Decís que "Mañana es mejor". Mentira. Mañana es solo hoy pero con más resaca. Tu cuento funciona porque, aunque el título miente, el texto susurra la verdad: que te estás mudando a Uruguay no para buscar un "mañana", sino para enterrar un "ayer" que pesa demasiado.

Veredicto:
El texto tiene alma, pero le falta veneno. Estás escribiendo para sobrevivir, y eso es noble, pero ahora empezá a escribir para matar. Matá a la Leticia que tiene miedo. Matá a la Instructional Designer que quiere que todo sea "efectivo".

(Pega un trago largo y te señala con el dedo tembloroso)

"Ese cuento es un buen primer paso para una sobreviviente. Pero en Uruguay, frente al río, quiero que escribas algo que haga que Dorothy Parker levante su copa desde el infierno y diga: 'Esa chica sabe de lo que hablo'.

 

jueves, 28 de agosto de 2025

Un cuento por semana #40: Mañana es mejor

Será que la profesora se hartó de nuestros relatos depresivos sobre la guerra, el genocidio, el cambio climático y la amenaza nuclear porque dijo “Bueno, basta, para la próxima clase me traen todos una utopía, quiero algo luminoso y esperanzador sobre el futuro”, cerró el cuaderno, se levantó y se fue.

Con los compañeros nos miramos con cara de “¿Y ahora?” mientras Leticia, la que cree que escribe mejor que todos nosotros juntos dijo: “Por fin una consigna como la gente”.

Llego a casa confundido, disperso y con pocas ganas de escribir. Es 2025 y hay efectivamente una guerra en Europa, un genocidio en Medio oriente, las extremas derechas controlan Occidente y nunca en la historia del capitalismo la riqueza se distribuyó de manera más desigual. ¿Cómo puedo pensar en algo luminoso y esperanzador sobre el futuro en este estado de cosas?

Imaginar es la tarea. Eso dice uno de los carteles inspiradores que tengo en el escritorio. Hay dos más: uno dice "Mañana es mejor" y el otro "Para escribir hay que escribir". Fenómeno, poseo un montón de inspo instagrameable sobre la potencia de la imaginación y la creatividad, pero cero ideas sobre un futuro luminoso y esperanzador.

Pasan las horas frente al teclado y no se me ocurre nada. Hago una lista de todas las cosas que están mal e intento imaginar cómo sería si fueran al revés. Nada. Todo me suena cliché. Recuerdo que en la infancia cuando me decían que pida un deseo, matemáticamente me salía: “Que no haya hambre en el mundo”. ¿Eso es un cuento? ¿Una realidad de gorditos?. Ya en la adolescencia cantaba: Imagine all the people, living the world in peace, uh, uh, uuuh. ¿Un mundo sin guerras es posible? ¿Existió alguna vez? Nada, nada, no puedo escribir nada. 

Se suceden los días y se acerca la fecha en la que tengo que entregar mi tarea luminosa y esperanzadora pero no se me ocurre absolutamente ninguna idea. O sí, se me ocurren, pero me dan vergüenza: ¿Cómo voy a escribir un cuento en el que no hay hambre ni fronteras y la gente es feliz y ya está? ¿Soy imbécil?

No me queda otra opción que preguntarle al ChatGPT. ¿Cuál sería ese prompt? “Escribe un relato de 1000 palabras que sea luminoso y esperanzador sobre el futuro de la humanidad” A ver:

En un rincón olvidado del planeta, una pequeña aldea despertaba cada día con el sol que se filtraba tímidamente entre los árboles, iluminando la tierra que había sido regenerada por generaciones de trabajo colectivo. Era un lugar donde el aire olía a tierra húmeda, a vida renovada. El río, antes contaminado y casi muerto, ahora fluía claro y vibrante, llevando consigo historias de resiliencia y cambio.

Hace apenas unos años, el mundo parecía estar al borde del abismo. El cambio climático había provocado desastres naturales, los océanos se tragaban las costas y las selvas, pulmones vitales del planeta, se desvanecían con cada tala ilegal. Las ciudades estaban sumidas en la smog, y las noticias del colapso de los ecosistemas eran constantes. Los más pesimistas ya hablaban de un futuro irremediable, donde la humanidad se extinguiría por su propia mano.

Pero entonces, algo comenzó a cambiar. No fue un milagro ni un evento repentino, sino un movimiento silencioso y persistente, nacido del cansancio de ver cómo las generaciones anteriores habían ignorado las señales de advertencia. Primero fueron pequeños grupos de jóvenes científicos, agricultores, ingenieros y artistas los que se unieron, convencidos de que la solución al caos estaba en la cooperación y en un renacimiento global de los valores humanos.

WTF. ¿El ChatGPT me habla de “Trabajo colectivo”? ¿Qué le pasa? ¿Es socialista? Agrego otro prompt: “Menos woke” y doy enter.

Era el año 2050, y las calles, que antes estaban llenas de humo y ruido, ahora se veían más limpias y tranquilas. Los autos eléctricos dominaban el tráfico, mientras que en los edificios brillaban paneles solares, y los jardines urbanos se extendían en cada esquina. Las energías renovables se habían convertido en la norma, y las ciudades no solo eran más sostenibles, sino también más humanas.

El cambio había comenzado con pequeños gestos. Los gobiernos, presionados por una sociedad que ya no aceptaba más promesas vacías, comenzaron a tomar decisiones que antes parecían imposibles. La cooperación internacional, nacida de la necesidad de sobrevivir como especie, llevó a acuerdos históricos que permitieron reducir las emisiones de carbono y restaurar ecosistemas enteros. Las políticas se centraron en la inversión en tecnología verde, en la protección de la biodiversidad y en la justicia social.

“Justicia Social” dice el ChatGPT. Evidentemente no entendió cuando le indiqué “Menos woke” ¿Entonces?

Llega la fecha de entrega por mail y empiezo a no poder dormir. Leticia, la que cree que escribe mejor que todos nosotros juntos, nos envía un texto a las 3AM. Como estoy despierto y desesperado, lo leo ni bien me llega. Reza:

“En un rincón olvidado del planeta, una pequeña aldea despertaba cada día con el sol que se filtraba tímidamente entre los árboles, iluminando la tierra que había sido regenerada por generaciones de trabajo colectivo…”

martes, 5 de agosto de 2025

Cinco libros para entender a la extrema derecha global

Para Revista Jacobin ( Edición impresa) 

Para enfrentar a las nuevas extremas derechas no alcanza con salir a la calle: también necesitamos entenderlas. Y para eso, además de organizarnos, hay que leer.

El segundo mandato de Donald Trump abrió una etapa incierta en la geopolítica mundial. No solo representa la consolidación de la extrema derecha en Occidente, sino que lo hace desplegando una virulencia particular, como ya lo demostraron sus primeros meses de gestión, marcados por duros recortes internos y ataques al statu quo global.

En un escenario convulsionado por este fenómeno y saturado de interpretaciones superficiales, resulta clave intentar comprender algunas de las corrientes subterráneas del pensamiento trumpista. Estos cinco libros pueden ayudar a esa tarea

Peter Thiel – De cero a uno (Ed. Gestión 2000, 2015)

Peter Thiel, cofundador de PayPal junto a Elon Musk y una de las figuras más influyentes de Silicon Valley, es también un pensador vinculado a la alt-right. En su libro De cero a uno. Cómo inventar el futuro, no solo ofrece directrices claras sobre la forma de construir una start-up exitosa sino que además plantea una visión optimista del futuro del progreso en los Estados Unidos. En 2016, Peter Thiel fue una de las escasas figuras del mundo tecnológico que apoyó abiertamente a Donald Trump en su primera campaña presidencial, cuando los actuales barones tecnofeudales aún desconfiaban de sus brutales encantos. Como gesto de compromiso, donó 1,25 millones de dólares a su candidatura.

En cuanto a los puntos de contacto entre De cero a uno y el trumpismo sobresalen su marcado carácter antiestablishment y una visión elitista del liderazgo. Thiel promueve un tecnoelitismo según el cual los individuos más inteligentes e nnovadores deberían dirigir el destino de la sociedad. Ya en 2009, en su artículo «La educación de un libertariano», llevaba esta lógica al extremo, al afirmar que había dejado de creer en la compatibilidad entre libertad y democracia.

J. D. Vance - Hillbilly, una elegía rural (Ed. Deusto, 2017)

El actual vicepresidente estadounidense escribió una autobiografía que se convirtió en un fenómeno global tras su adaptación cinematográfica por parte de Netflix. En ella narra su infancia y juventud en una familia de clase trabajadora del llamado «cinturón de óxido», entre Ohio y Kentucky. Vance describe su crecimiento en un entorno atravesado por la inestabilidad, la pobreza, el desempleo, la drogadicción y la violencia doméstica. Relata cómo, a pesar de estas adversidades, ingresó a los Marines, estudió en la Universidad Estatal de Ohio y se graduó en Derecho en Yale. El libro también ofrece un retrato de la cultura hillbilly —término despectivo utilizado para referirse a los blancos pobres del interior rural estadounidense—, fuertemente asociada a valores tradicionales, desconfianza hacia las clases medias urbanas y una marcada identidad familiar y religiosa. En esta línea, Vance profundiza en cómo la pérdida del empleo industrial, la destrucción del tejido comunitario y el aumento de la desesperanza no encontraron respuesta en la política tradicional, que, según sostiene, fracasó estrepitosamente en su misión de mejorar la vida de la clase trabajadora rural. Ese sentimiento de abandono es justamente lo que Trump supo capitalizar con eficacia en su campaña. En este sentido, el libro puede leerse como una suerte de «manifiesto social» que ayuda a comprender las condiciones preexistentes que hicieron posible el ascenso del trumpismo en las comunidades olvidadas de Estados Unidos.

Nassim Taleb – Antifrágil (Ed. Paidós, 2013)

Esta cuarta parte de la serie Incierto —que incluye también El cisne negro, concepto utilizado para caracterizar la irrupción del primer Trump— puede ofrecer claves útiles para entender al nuevo trumpismo. En Antifrágil, Taleb sostiene que, además de lo frágil (lo que se rompe con el caos) y lo robusto (lo que lo resiste), existe lo antifrágil: aquello que se fortalece y mejora frente a la volatilidad, el estrés, el desorden o los errores. Esta categoría puede aplicarse a sistemas, personas, ideas, empresas e incluso a la naturaleza. El trumpismo, entendido como un movimiento político que desborda largamente a su líder, puede pensarse como un fenómeno antifrágil por definición: emerge de un contexto de multicrisis —institucional, política, de representación— y se nutre de la incertidumbre y la indignación popular. Cuando es criticado por los medios tradicionales o atacados por el establishment político, lejos de debilitarse, se fortalece, al presentarse como víctima del «sistema». Esa capacidad de crecer a partir del conflicto externo es una característica central de lo antifrágil.

Por otra parte, dado que Taleb valora los sistemas descentralizados y orgánicos que se autoajustan, su marco analítico ayuda a comprender cómo el trumpismo promueve una forma de «desintermediación» política, en la que las instituciones  tradicionales —partidos, prensa, expertos— pierden terreno frente a una conexión directa entre líder y masas. En ese sentido también, el trumpismo podría ser leído como una manifestación de antifragilidad.


Arlie Russell Hochschild,  Extraños en su propia tierra (Ed. Capitán Swing, 2018)

Publicado originalmente en 2016, poco antes de la primera elección de Trump, este libro de la soció- loga Arlie Russell Hochschild anticipa con notable precisión su victoria y ofrece un retrato agudo de su base electoral. Para lograrlo, Hochschild se traslada al sur de Luisiana —una región profundamente conservadora, religiosa y golpeada por el desempleo y la contaminación industrial— con el objetivo de entender por qué tantas personas votan en contra de sus propios intereses materiales, especialmente en temas como salud, medio ambiente o programas sociales.

Este grupo representa fielmente la base que Trump logró movilizar: blancos de clase trabajadora, profundamente conservadores, que se sienten olvidados por el gobierno federal, amenazados por el cambio cultural y resentidos por lo que perciben como una serie de injusticias en su contra.

A través de entrevistas en profundidad y una prolongada convivencia con estos republicanos del llamado «sur profundo» de Estados Unidos, Hochschild desarrolla lo que denomina el «gran guión emocional» (deep story): una narrativa interior que expresa cómo estas personas se sienten desplazadas, ignoradas por las élites liberales y víctimas de un sistema que, según creen, premia a «otros» —inmigrantes, burócratas— mientras ellos, los «auténticos americanos», quedan atrás.

Aunque Hochschild se identifica con el progresismo, evita el juicio moral y busca comprender desde dentro. Su trabajo revela cómo la identidad cultural, el resentimiento moral y el orgullo regional pueden pesar más que la lógica económica a la hora de votar.

Steven Forti - Extrema derecha 2.0 (Ed. Siglo XXI, 2021)

En este libro, el historiador italiano Steven Forti analiza el ascenso de la extrema derecha contemporánea, marcada por su capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías y su activa presencia en redes sociales. A diferencia de los movimientos fascistas clásicos, esta nueva extrema derecha se presenta como democrática, utiliza un lenguaje moderado y se infiltra en las instituciones con el objetivo de corroer la democracia desde dentro. Forti subraya que, en los últimos años, estas formaciones han logrado imponer su hegemonía cultural en varios países, gracias a estrategias comunicacionales más eficaces —uso intensivo de redes sociales y difusión de fake news, entre otras— y a su habilidad para canalizar el creciente malestar social en apoyo popular a su programa. El libro también aborda la dimensión global del fenómeno y concluye que, aunque estos proyectos políticos se presenten con un ropaje democrático, su verdadero objetivo es socavar los principios e instituciones de la democracia liberal, explotando sus grietas y debilidades en beneficio propio.