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lunes, 1 de junio de 2015

Maten al mensajero: "Nuevas formas de contar y escribir"

Para Notas

Según el último censo de la Asociación de Revistas Culturales Argentinas (Arecia), hay más de 300 publicaciones culturales en el país que vienen mostrando formas alternativas de encarar la comunicación. Entre ellas, se destacan las que apuestan no solamente al papel como forma de distribución masiva en lugar de la web, sino a nuevas voces y nuevos encuadres.
“Maten al Mensajero” (MAM) es una revista bimestral gestada desde 2013 a partir de convocatorias a través de redes sociales y una campaña en la plataforma de financiamiento colectivo Idea.me, que vio la luz en mayo de 2014. Se centra en publicar textos inéditos de literatura en un espectro amplio que va desde las novelas por entrega, las aguafuertes o la microficción, pero que también incluye otras formas de narrativa como la historieta o la fotografía. Y aunque alejados a propósito de la coyuntura y la crítica cultural, este universo puede albergar un “biocómic” sobre Rodolfo Walsh o un folletín de no ficción sobre Silvia Suppo, una ex detenida-desaparecida asesinada en Rafaela en 2010.
A la par, la originalidad de esta nueva propuesta no está dada solamente por los formatos narrativos que difunde sino también por la búsqueda de nuevas voces fuera de Buenos Aires. En MAM se selecciona literatura de todo el país, con una clara visión federal. En este sentido, su director, Santiago Kahn, explica: “En Argentina hay una inmensa cantidad de gente talentosa escribiendo, dibujando, fotografiando y nos motiva mucho poder ser un trampolín para que esas maneras de contar lleguen a cada vez más gente”.
A la vez, la apuesta sigue creciendo: “Queremos que la sección vaya rotando cada número por una región o provincia del país, siendo un poco baqueanos y mostrando que existe un mundo enorme de autores que están escribiendo y que quizás no tienen suficiente difusión en otros lugares”.
El sentido federal se refuerza también con la distribución, ese gran problema de las publicaciones independientes. Con más de cincuenta puntos de venta en todo el país y en Uruguay, MAM aspira a largo plazo es poder cubrir todo el territorio nacional y aumentar sus suscripciones, con eje en un lector que pueda aparecer en cualquier parte.
“¿Qué tiene en común un pibe en La Plata que la compra en una comiquería con una suscriptora que la recibe por correo en Puerto Madryn? ¿Qué comparten el que la compra en un puesto de diarios de la línea B de subtes con la que la consigue en una librería de Mendoza?”, pregunta Kahn y responde: “Para nosotros, tienen en común esa pasión por la lectura y una apertura a nuevas formas de contar y escribir”.
El componente visual aparece también como un plus en MAM, reflejo de una forma de acceder a los contenidos que resiste aún en tiempos de internet, en los que el papel empieza a adquirir un valor diferencial, casi vintage. En ese sentido, MAM apuesta alto no solamente con el arte de tapa, singularísimo e intrigante en todos los casos, sino con la estética global de la revista.
Según Kahn, esto forma parte de una “obsesión” editorial. “La revista tiene que ser un objeto bello, atractivo visualmente y -en nuestro caso- con esa pincelada medio retro, ese olor a viejo-pero-nuevo que tiene elegir formas de contar o maneras de ilustrar un relato que no son las que habitualmente se ven en la gráfica nacional”, explica.

Facebook: Maten al mensajero
Twitter: @matenlo

domingo, 6 de julio de 2014

La cumbia de la autogestión




¿Cómo  se logra poner de acuerdo más de una docena de personas en conseguir un producto que los conforme a todos y haga feliz a miles? “Lo importante es hacer”,  dice Soledad, manager de La Delio Valdéz (LDV), una orquesta de cumbia  atípica que a cinco años de su nacimiento —con un disco debut homónimo y "La rueda del cumbión" en camino— ya está instalada no sólo en  el circuito porteño sino en muchos lugares del interior. Hay otras bandas que apuestan a los ritmos latinos, sólo que no todas han podido sostenerse a partir de trabajo colectivo de sus miembros. En este caso, encontramos a trece músicos que funcionan como una banda independiente de rock pero que tocan la cuerda que sostiene las caderas. “Estar juntos  bien es posible porque hay amor; puedo asegurar que nuestro camino tiene corazón”, sintetiza Soledad.

“Todos los días se me caen los calzones de lo que estoy aprendiendo”,  se sincera Pablo Broide cuando trata de explicar en qué consiste  coordinar el trabajo de músicos y sonidistas con agendas de fechas, comparsas y semicorcheas. Es que aunque es el saxofonista del grupo también se ocupa de la contabilidad y de todo lo vinculado a la producción de los “cumbiones”, eventos en los que se presenta LDV y después se pasa a un DJ o a otras bandas amigas. Este circuito de la “nueva” cumbia porteña los tiene como integrantes privilegiados pero no únicos. Bandas como La Maribel;Orquesta San Bomba forman parte de esta  modalidad de integrar el recital y el boliche, todo en uno. En el caso de LDV la autogestión marca la diferencia, porque deciden todo colectivamente. Y aunque suene un esfuerzo de producción imposible, ya hicieron varias giras y tienen cuatro fechas anuales establecidas: Buenos Aires, La Plata, Lomas de Zamora y Morón. Como siempre, el  trabajo duro tiene sus frutos. “Cada gramo que le puse de creatividad, energía y compromiso, LDV me lo devolvió”, explica Broide.

Uno de los fundadores del asunto, Santiago Aragon, coincide con Soledad y Pablo en que la construcción colectiva modifica la esencia de la banda. “La Delio es como una gran familia, todos le ponemos mucho corazón y garra, y como no tenemos director vamos aprendiendo juntos a manejarnos tanto musical como humanamente”, señala. Entre las dificultades, aparece la búsqueda de consenso en la toma de decisiones. “Casi nunca es fácil y esto lo hace más gratificante pero siempre tiramos para adelante con un solo propósito: tocar cumbia para que la gente baile”, enfatiza el trompetista. En esa línea, Broide destaca que “uno tiene sus objetivos, su ego y sus ambiciones pero todo el tiempo es estar jugando a disolverse con el colectivo”. Soledad, por su parte, es  clara con respecto a la importancia de no deberle mucho a nadie: “Mi política siempre fue el ‘hágalo usted mismo’ porque así somos productores de nuestro propio desarrollo. Ése es un poder único que nadie nos puede sacar”.

No parece extraño encontrar a un grupo de amigos que haga música, pero en el caso del ambiente de la cumbia sí es una excepción. “No hay un productor que pone la guita y dice esto es así o vamos a hacer este repertorio, vamos a tocar así”, diferencia Broide. Luego compara: “En ese sentido somos una banda independiente como  cualquiera, pero en la cumbia no existía ese concepto”. En ese ambiente,  además, se viene dando un resurgir interesante en términos de circuitos  bailables. Mucho de lo que sucede alrededor de LDV viene de la mano de fiestas que comenzaron a organizarse en los 2000. En palabras de Broide: “Para 2005 empezaron la Bubamara o la Clandestina, donde tocaban  bandas pero se bailaba, y entonces empezó a haber un público en Buenos Aires que pertenecía al rock pero que comenzó a salir a bailar”.

Por otro lado, la impronta cooperativa deja de ser una mera convención cuando comienzan a ser convocados para tocar en lugares no tradicionales como la Unidad 20 del Hospital Borda o el Centro Cerrado de Menores General San Martín. El mes pasado también participaron de la vigilia por el aniversario del crimen de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en el Puente Pueyrredón. Broide destaca: “Para nosotros es importante el laburo cultural, tejer redes, tender puentes con otros grupos”. Pero la búsqueda no pasa solamente por otros colectivos sino también por otras geografías y horizontes. “Nuestra idea es que si bien salimos de este público de gente que va a la universidad, vive en Capital Federal y tiene entre 20 y 30 años, tocamos un género que se escucha en todo el país y en toda Latinoamérica, y entonces no podemos quedarnos sólo en el Abasto”, explica Broide.

La cumbia no conoce fronteras, ni géneros, ni mapas, ni clases sociales. Amores como el nuestro cada vez hay menos, asegurarán los mas incrédulos. No me arrepiento de este amor, dirá el público fiel. Mientras tanto, LDV sigue sonando, hasta que salga el sol, sin patrones ni reglamentos.

jueves, 22 de mayo de 2014

“Hollywood nos ha invadido en nuestra forma de ser, nuestra forma de pensar”


Entrevista exclusiva con los creadores de Cultmoviez, la plataforma de cine online que tiene más de doscientas películas y series para ver desde la nube, gratis.


El proyecto CultMoviez surge aproximadamente hace cinco años, cuando dos  colombianos con gustos cinéfilos en común se encontraron en Taringa! y se abocaron a fomentar películas de culto de los años 70, compartiendo enlaces y reseñas en un blog. Muchos torrents y streamings después, CultMoviez es una de las plataformas de cine online más grande de la región con cine de calidad, rarezas y muchos clásicos de forma gratuita. Aquí una breve charla con sus creadores.

- ¿Cómo pensaron los criterios de selección de las películas?
- Inicialmente se compartían reseñas y videos de películas de los años 70, en su mayoría de realizadores como Sam Peckinpah, Samuel Fuller, Sergio Leone y Sergio Corbucci, entre muchos otros directores famosos un tanto olvidados en América Latina. En la actualidad la mayoría de las películas son pedidas y compartidas por los usuarios, aunque también continuamos publicando según lo dictado por nuestras preferencias.

- ¿Qué es lo que les produce más tráfico?
- El cinéfilo seguidor de CultMoviez suele estar un paso por delante del consumidor de cine promedio. La mayoría se informa antes de ver los contenidos, por eso lo que más consume tráfico son las películas consideradas obras maestras o las novedades de algún gran director como el cine de Jim Jarmusch, Polanski o de los hermanos Coen, por dar ejemplos.

- ¿Qué relación tienen con los sellos distribuidores?
- Con las distribuidoras no tenemos ninguna relación. Hasta ahora en estos 5 años han sido pocas las quejas, tenemos mucha gente ligada al cine que nos sigue y nos agradece cuánta rareza sin distribución en Latinoamérica logramos conseguir. Una buena cantidad de gente también quiere ver sus cortos, documentales y películas publicadas en nuestra web, es por tal motivo que esperamos renovar el sitio para poder dar mejor tratamiento a estos contenidos.

- ¿Por qué tienen publicidad?
- Nuestro sitio estuvo mucho tiempo sin publicidad pero era imposible que funcionara por los altos costos de mantenimiento. Ahora tenemos publicidad y algunos pequeños aportes de generosos seguidores que nos ayudan. Internet está en constante cambio y nosotros intentamos seguirle el ritmo. Este año tendremos muchas novedades para el aniversario número cinco y nuestro objetivo es que sea autosostenible, mediante intercambios culturales, acuerdos para promocionar eventos locales y mercadeo con la modalidad fan art, entre muchas otras cosas. Lo mejor de CultMoviez está por llegar.

- ¿Qué especificidad tiene Cultmoviez sobre el resto de los portales de cine online?
- Si se entiende el cine como un todo desde un punto de vista cultural, social, político y comercial, te das cuenta que existe un universo muy interesante alrededor de cada historia. En CultMoviez se puede ver de todo, mostrando un extenso abanico de posibilidades que va de obras con excelente acabado cinematográfico hasta algunas a las que el bajo presupuesto con que fueron hechas se les nota por los cuatro costados. Por lo general se trata de material que no está disponible porque las comercializadoras no encuentran mucho interés en hacerse cargo de su distribución. Mientras que el resto de las webs pretenden ahorrarte la entrada al cine, nosotros lo que tendemos a hacer es dar una opción diferente a lo que puede encontrarse en ellas.

- ¿Qué evaluación hacen del cine latinoamericano contemporáneo?
- El cine latinoamericano es un cine que principalmente se entiende por regiones y el interés existe si aspiras a conocer de estas historias locales. Dentro de lo que proponemos hay muchas cosas que valen la pena, pero se nota cierta dificultad en contar historias universales.

- ¿Cómo ven el cine argentino?
- Con mayor optimismo. Como en cualquier lado, te encontras de todo, pero lo que resulta auspicioso es el surgimiento de un pujante cine de género que hasta hace poco era casi inexistente. Es bueno que se intente abrir el juego evitando apuntar siempre a lo mismo. Se amplían las posibilidades y eso quizá termine fomentando la aparición de más realizadores con necesidad de recorrer caminos no muy transitados.

- ¿Qué especificidad tiene el cine colombiano sobre el resto?
- En Colombia no hay industria de cine, al año no salen más de diez películas. Se puede rescatar el cine documental de Marta Rodríguez, Luis Ospina y el cine marginal de Víctor Gaviria.

- ¿Creen que estas propuestas de cine online alejan a la gente del cine tradicional?
- En nuestro caso apuntamos al buen cine y la respuesta sería No. El resto de las páginas lo que hacen es darle más fama a Hollywood. El visitante asiduo de CultMoviez va más al cine, cine club, festival, sala de cine comercial o cultural que el que tiene Netflix o visita Cuevana.

- ¿Cómo se financian?
- El cine es un arte popular, algunos intelectuales creen que una persona común no puede ver cine como el de Ingmar Bergman, Tarkovsky o Rossellini, pero nosotros estamos convencidos que con una buena promoción cultural se puede llegar a cualquiera sin importar su condición social.Nos financiamos el 60% con publicidad, 5% con aportes de los usuarios y el resto lo cubrimos con nuestras actividades laborales.

- ¿Cómo hago si quiero tener un portal de cine propio?
- Se necesita de una idea y un propósito, tener bien en claro si el objetivo es comercial como Netflix o cultural como CultMoviez. Luego se requiere de lo técnico. Presupuesto para el servidor, programación, diseño, posicionamiento web, investigación y tener una noción sobre lo que ofreces. En definitiva, se requiere de dinero y conocimiento. Hace falta mucha promoción cultural en América Latina y el mundo en general, Hollywood nos ha invadido en nuestras costumbres, nuestra forma de ser, nuestra forma de pensar. No es paranoia, es una realidad.

viernes, 16 de mayo de 2014

Caño de escape


Escape a Plutón, iniciativa del escritor y periodista Martín Jali, es un “club” de recomendaciones y envíos postales de literatura, con énfasis en autores emergentes. 



 En 2006, la Unión Astronómica Internacional decretó que por su tamaño Plutón no debía ser considerado un planeta y así la masa celeste ubicada a más de cinco millones de kilómetros de la Tierra abandonó su status dentro del Sistema Solar. Sin embargo, el imaginario popular insiste en reivindicarlo. Es en esa clave que Escape a Plutón (EP), un “club de libros” fundado en 2012 por el escritor y periodista Martín Jali, viene a jugar con la idea de que la mejor manera de evadirse de la realidad es la literatura. Con más de noventa suscriptores en todo el país, Jali desafía las leyes del mercado cultural, que sentencia que los libros se venden a partir de las reglas del marketing, las modas de las sagas o las agendas mediáticas, y selecciona cada mes autores tan diversos como Clarice Lispector, Kurt Vonnegut, Fabián Casas o Jack Kerouac para hacer de la lectura un vertiginoso viaje a lo desconocido.


El emprendimiento nace a partir de un viejo trauma infantil. Jali nació y vivió muchos años en San Justo, donde le resultaba difícil encontrar la literatura que buscaba. Con este recuerdo, años más tarde organizó el “club de lectores más salvaje del mundo”, en el que cada mes selecciona un libro y lo distribuye a todo el país. “En el conurbano hay un vacío y muchos textos no llegan, así que la génesis del proyecto fue ver de qué manera federalizar el acceso a ciertos libros”, explica. Con Internet de aliado y una cadena de distribución federal vía Cámara Argentina del Libro y Correo Argentino, ejemplares “raros” llegan a muchos lugares donde la literatura es patrimonio de las grandes cadenas de librerías. Sobre el rango etario de los participantes, los plutonianos tienen entre 19 y 77 años, lo cual desafía los prejuicios de que los jóvenes no leen y que la televisión e Internet aniquilaron la lectura.


¿Qué libros distribuye EP? La selección es una de las cuestiones más interesantes del proyecto, ya que viene también a revisar la sagrada relación entre lector y librero, en decadencia a partir de la imposición de las mega librerías. “Ahora se edita mucho pero el librero lentamente fue desapareciendo. Eso me impulsó a ver cómo recuperar un espacio de recomendaciones”, explica Jali, que se considera a sí mismo un “curador”. Ahí se establece entre los plutonianos una relación de confianza con un desconocido, lo cual es parte de la magia del asunto. “Nuestra marca registrada es que cada mes elijamos cosas distintas, que sea arriesgado, que si vos no leés cómics, de pronto te llegue uno a tu casa y veas qué onda”, distingue. También hay una intencionalidad puesta en la intertextualidad: “La idea es que sean textos contemporáneos pero con cruces con el cine, la música y el teatro”. Si bien el ojo está puesto en la literatura contemporánea en general, hay un énfasis en autores argentinos jóvenes, quizás desconocidos para el público masivo. Parte de esta lógica de mostrar lo que no se ve se vincula también con emprendimientos de autogestión. “En estos últimos diez años se ha armado un panorama muy rico de pequeñas editoriales independientes que rescatamos y que tienen un circuito interesante en ferias, librerías y autores”, cuenta Jali, pero distingue:”También hay editoriales grandes que tienen colecciones de literatura argentina muy buenas que no tienen la promoción correspondiente”.


De un sueño personal a una red de más de noventa socios en todo el país, EP permite hacer verdad ese difícil reto de leer un libro por mes pero también genera acercamientos insospechados. Ahora amigo de muchos editores, Jali reconoce que a partir de las redes sociales, el boca a boca y la entrega personalizada que hace él mismo de algunos ejemplares se ha formado una red de plutonianos que no se imaginaba. Es que, aunque lejano, pequeño y frío, Plutón sigue siendo un buen lugar donde refugiarse de la rutina y el celular, un planeta —mal que le pese a la Unión Astronómica Internacional— para  leer lo insospechado.

jueves, 15 de mayo de 2014

Columna Cultural

Para Llevalo Puesto - FM La Tribu 

Agenda:
Además: ¿Qué hay detrás de la creación del nuevo Ministerio de cultura? Informe sobre todo lo que manejará  Teresa Parodi  y los problemas y desafíos que deberá afrontar en esta nueva gestión.


sábado, 3 de mayo de 2014

Un combo de fútbol y marxismo

Para Notas 

Condenados al fervor y Manos libres son dos obras escritas y dirigidas por Alejandro Lifschitz en las que se abordan algunas de las más importantes pasiones y manías nacionales. Fútbol, militancia, argentinidad y marxismo.


 
Una mujer a punto de parir durante la final del mundo entre Argentina y Brasil no parece tener mucho que ver con el marxismo universitario, sin embargo estos dos contextos se superponen todos los viernes en el Espacio Polonia, cuando Condenados al fervor y Manos libres son representadas por actores amateurs a partir de un trabajo de producción de dramaturgia en talleres vía improvisación, de la mano del docente, actor y director Alejandro Lifschitz.

Se trata de un “taller montaje”, en el que los asistentes pueden no ser necesariamente actores profesionales, pero lo que se va gestando proviene de sus propias experiencias. Así se construye una variante de teatro comunitario en Buenos Aires, donde pareciera que prolifera un teatro off del off, en circuitos alejados del centro. Es que según Lifschitz aquí hay más obras por fin de semana que en Nueva York. “Así como vas a Brasil y tenés pibes por todos lados jugando al fútbol  en cualquier galpón en Buenos Aires tenés tres tipos haciendo teatro”, explica el actor/director. Pero ¿cómo es esta dinámica de teatro entre todos? “En principio voy llevando propuestas de investigación, hay un ida y vuelta permanente que los potencia a ellos como actores y después sobre eso me pongo a escribir”, explica Lifschitz y cuenta que en el caso de Manos Libres fue la gorrita del Che Guevara lo que terminó de definir la temática de la obra. “Le quedaba tan bien al actor que decidimos que teníamos que hacer algo con eso”, recuerda.

Sin hacer muchos spoilers, Condenados al fervor transcurre en una situación de parto en medio de la final mundialista soñada: Argentina se enfrenta a Brasil en el Maracaná mientras que padres, médicos y asistentes tratan de lidiar con el fanatismo futbolístico al tiempo que un nuevo argentino llega al mundo. Por su parte, Manos libres plantea un cruce interesante entre el micromundo de la militancia universitaria y la retórica marxista y la dura realidad capitalista que lo rodea, además de mofarse de muchas de las cuestiones más caricaturescas de los ámbitos políticos. En palabras del autor, la obra “intenta mostrar el divorcio de lo militante con los sentimientos y el enamoramiento”.

Aunque actualmente se haya alejado de la política, Lifschitz participó como presidente del centro de estudiantes de su colegio secundario y asistió a las asambleas del 2001, entonces sabe de lo que escribe. Sin embargo, más allá de la reflexión política que puedan producir sus obras, la forma colectiva en la que construye la dramaturgia también muestra su costado asambleario. “Estudié hasta tercer año la carrera de sociología y a la vez era militante, entonces me rio de mi en ese momento”, confiesa.

Por otro lado, estas obras son producidas por Borombó contenidos, un grupo de comunicación comunitaria que se sumó a este proyecto hace pocos meses.  En ese sentido, las obras, su difusión y su anclaje político parecen ser un solo asunto. “Lo que me gustó en la dinámica de ellos es que había más compromiso, se ponían la camiseta de otra forma”, señala Lifschitz. Por su parte, desde Borombó apuestan a una manera diferente de difundir obras de teatro independientes, vía redes sociales o coordinando con otros colectivos. “Apoyamos a los grupos comunitarios, porque creemos que esta tipo de organización es un caldo para un nuevo desarrollo del arte, donde la puesta innovadora es pensada por muchos y para miles”, explican. En relación a eso, pareciera haber una tensión permanente entre los circuitos off o comunitarios y las producciones para el público masivo que Manos Libres desafía con su tercer año en cartel. Desde Borombó también entienden que existen límites a la hora de plantearse un objetivo que pase por la autogestión y salga bien: “Nos ha pasado de ver grupos de teatro que surgieron en el cooperativismo y hoy se alegran de estar en calle Corrientes y lo que podría haber servido como antecedentes cooperativos se transforman en un uso y abuso del término para llegar a reproducir lo mismo que en principio evitaron”, diferencian.

FICHA TÉCNICA
Condenados al fervor
Autoría: Alejandro Lifschitz
Actúan: Juan Aráoz De Cea, Paula Bonomini, Juan Angel Coria, Nicolás Esteban Guede, Juan Martin Marinelli, Josefina Pécora
Manos libres
Autoría: Alejandro Lifschitz
Actúan: Juan Aráoz, Ailín Hercolini, La Meana, Ariel Moldes, Raquel Salvetti, Maria Tibi
Escenografía: Grupo Manos Libres
ESPACIO POLONIA
Fitz Roy 1477
Capital Federal
Web: http://espaciopolonia.blogspot.com

martes, 29 de abril de 2014

"VideoFlims es mejor que todos nosotros"

 Para Notas


 Hace cinco años VideoFlims comenzó a distribuir películas argentinas de bajo presupuesto y con temáticas “de género” exclusivamente. Hoy tienen más de setenta títulos en su catálogo y se consideran gestores culturales, ya que apuestan no solamente a la distribución de cine poco difundido sino también construir circuitos de producción a través de la autogestión. Pablo Marini (director de cine), Hernán Panessi (periodista), Guillermo Figueroa (director de cine), Nahuel Rodríguez y Juan Manuel Lavolpe son los integrantes de esta distribuidora que por un lado vende y reparte DVDs por todo el país pero que a la vez logró hacerle lugar al cine de género en circuitos más tradicionales como el Bafici o las revistas especializadas, al punto que ya se puede hablar de la “movida de género fantástico” en las salas argentinas.

-¿Cómo se reconstruye el actual “boom” del cine de género en nuestro país del cual Uds. son parte?
Hernán Panessi: -Hay una película que como hecho cultural es bastante germinal que es “Plaga zombie” de 1997, de Farsa Producciones. En su momento la hicieron con 150 pesos y de manera completamente casera pero lo que hizo fue despertar la conciencia de que estaban ahí, porque la película termina encontrando un recorrido, una validez y un significado por parte del público, de la prensa y de los festivales que empezó a despertar la idea de que se puede hacer algo con amigos, y que esté bueno, entretenga y cuente una historia. A partir de eso es que hay una proliferación de pibes que empieza con ese run run de querer hacer cosas.
Pablo Marini: -Siempre se hicieron películas, el problema es que nadie las conocía porque en la época previa a internet era más difícil enterarse de lo que le pasaba al otro. Los pibes de Farsa por ejemplo iban a los Fantabaires, que era de los pocos lugares que había para conocerse. Nosotros empezamos a vernos en el Buenos Aires Rojo Sangre, que sirvió para aglutinarnos, aunque muchos nos conocimos en la facultad, en la carrera de Imagen y Sonido de la UBA.

-¿Cuál es la diferencia entre el famoso “cine independiente argentino” y las películas que Uds. distribuyen?
HP: -Ahí hay un debate sobre qué es independiente y qué no, que se da como fenómeno en el cine a nivel global. Se dice “cine independiente” y no se sabe independiente con respecto a qué. Nosotros abogamos por la independencia ligada a la autogestión, donde en general todas las películas que distribuimos están hechas con el dinero de los realizadores y amigos de manera colectiva. La autogestión te da independencia ideológica y estética, podes hacer realmente lo que querés, y ese otro gesto de ruptura, porque si estos pibes hacen películas con dos mangos, es un gran “nosotros creamos igual pese a todo”.

-¿Por qué sólo distribuyen películas de género?
PM: -Es una cuestión generacional, nosotros somos hijos de los noventas y los ochentas. Mirábamos películas yankees y entonces uno tiene esa escuela, después cuando empezas a producir lo hacés en base a lo que te gustó de chico. El cine fantástico es fundamentalmente entretenimiento, el cine en el que pasan cosas, no son películas que te están contando algo de forma contemplativa o social, porque en realidad es cine social además de ser fantástico, pero no de forma directa. Nosotros venimos a romper con una “vanguardia” que es el tipo de cine contemplativo, que en los 2000 era lo que se editaba todo el tiempo, y que duraba una semana en cartel. Películas serias como “La Ciénaga” por ejemplo, donde tenés a Graciela Borges sufriendo, mirando una pileta y no haciendo nada. ¿Qué hace por sus problemas? Nada. El género se enfrenta al conflicto del personaje y trata de resolverlo, aunque sea de manera fantástica.
HP: -A mí me gusta “La Ciénaga”, igual. Pero Argentina venía mostrando un tipo de cine que no se ajustaba a nuestro gusto, eso también es una cuestión generacional. En los 90’s o 2000 el país producía un solo tipo de cine independiente, un solo discurso posible. Porque el INCAA financiaba solo un tipo de película, los festivales solo mostraban un tipo de cine, etc. Y había en eso también una forma de exportar. Holanda venía y decía “mostrame porno miseria”, “mostrame al pibe que se quiere comprar la moto”. Entonces la movida de género empieza a insertar otro discurso y la convivencia de los discursos, la pluralidad de voces. Somos miembros de una generación rupturista, instalamos un nuevo discurso, volver a ese cine que nos formó y que nos gusta, aunque sea de forma caprichosa.
PM: -Mostrar a un tipo que revuelve la basura para encontrar comida es un tipo de cine, no es casual. Les encantaba el tercermundismo sudamericano, y eso se avivaron y empezaron a hacer ese tipo de películas.

-¿Qué rol tiene VideoFlims en la movida del cine de género?
HP: -Nosotros en estos cinco años cumplimos la función de aunar gente, vos miras la cantidad de nombres de nuestro catálogo y va creciendo año a año pero también se van entremezclando entre sí, con lo cual termina de bajar un precepto que antes había que era que cinco tipos filmaban todo durante diez años y eran siempre los mismos nombres y vos decías “loco, esto no es una movida popular, esto es de élite”. Nosotros venimos a romper eso, como distribuidora, pero todo el movimiento de cine de género lo tiene.
PM: -El cine que nosotros promovemos tiene la particularidad de tener un ida y vuelta enorme entre productores y espectadores y entre realizadores entre sí. Lo que ves entre es una trayectoria, un aprendizaje colectivo, una conciencia de crecimiento, muchos directores se apoyan en la palabra de los demás para aprender. Eso nosotros intentamos fomentarlo con cada evento, con cada encuentro.
HP: -VideoFlims es mejor que todos nosotros, los proyectos son mejores que uno. Las películas de Pablo son mejores que Pablo. Todos nosotros no servimos de a uno. Entendimos juntándonos que nosotros solos no podíamos hacer nada, pero que juntos la movida nos contiene y nos excede a la vez, y eso está buenísimo.

-¿Cómo impacta en la realización de películas el bajo presupuesto?
PM: -La falta de recursos te da una libertad increíble, tenés que ingeniártelas para encontrar un nuevo sistema para que las cosas funcionen. Además, al no haber un estrellato hay mucha más comunicación entre todos, mucha autocritica colectiva, mucho aprendizaje juntos. Permitir que tu propio espectador te diga “qué bueno está esto” solo puede lograrse en un circuito autogestivo, donde todos sumamos un poco.
HP: -El bajo presupuesto no hace la película buena de por sí, pero el valor esta en hacerla a pesar de todo. Si no puedo entrar por la puerta grande del cine nacional, entro igual, pateando la puerta. El hacer es un valor en sí mismo. Lo que también pasa acá es que los egos se bajan mucho.

-¿Cuáles son las principales dificultades en la autogestión?
PM: -La gente sin energía, la que te desmoraliza, muchísimo más que los problemas económicos, son lo que te bajan las ganas de laburar, de hacer cosas.
HP: -VideoFlims es apenas autosustentable, nosotros no vivimos de esto y tampoco los realizadores. Pero nosotros lo pensamos como una plataforma para generar otras cosas, conocer más gente, etc. Los directores cedieron su pequeño porcentaje para que las películas se distribuyan porque prefieren que VideoFlims siga existiendo y no ganar plata. Vos comprás una película y nadie gana plata, pero vos tenés la película y al director se lo conoce, una vez más los proyectos están por encima de las personas.

-¿Existe un público específico para este cine en el país?
PM: -Sí, hay un público, pero se va armando cada vez más. No es que solamente le gusta a los jóvenes de nuestra edad. Lo ve cualquier persona y le parece atractivo, porque es entretenimiento. Es ponerte delante de una película, pasa una hora y media y te divertiste. Es jugar a algo.
HP: -No es una movida cerrada, no es impermeable. Todos los movimientos culturales en general son muy cerrados, muy de ghetto, donde si vos querés pertenecer no podés, y querés entrar y buscas la forma y no podes. Esta movida es muy permeable, si vos querés meterte haciendo cualquier cosa o como público o como realizador, o si querés tener una luz en una película, todo termina siendo bienvenido.