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domingo, 9 de agosto de 2020

Leonardo Oyola: "No escribí lesbianas, escribí amantes"

 Para Revista Sonámbula

En plena pandemia, se publicó Ultra/Tumba, la última novela del escritor de Kryptonita, que cuenta la historia de dos amantes, una convicta y una guardiacárcel, en el marco del motín en una prisión de mujeres. Con zombies.

Mucho se está hablando en esta pandemia de los negros del conurbano bonaerense.  Que si se infectan, que si se mueren, que si hacen un motín en una cárcel y Arde Troya. Qué peligrosos, esos negros, son insaciables, iracundos, sentimentales. Pobres, bah. Son pobres y lo único que hacen es coger mucho para tener la asignación por hijo. Qué asco.

Leonardo Oyola (Isidro Casanova, 1973) es un negro del conurbano bonaerense que ganó premios internacionales de literatura, publicó más de media docena de títulos en Argentina y España, 11 ediciones de un libro que puso a Superman en La Matanza y hasta se dio el lujo de filmar una película. Qué asco.

Y ahora, justo ahora, cuando en plena infectadura los negros sucios del conurbano se juntan, se infectan y se mueren para cobrar la asignación, aparece él para contarnos una historia de amor en la cárcel con zombies. Algo así como Orange is the New Black conoce a Game of Thrones al ritmo de una cumbia. Planazo.

¿Qué tiene la cárcel de magnético para haberte encerrado ahí para narrar?

Lamentablemente donde me crié la cárcel estaba y aún hoy es algo que sigue bien presente. Por las condiciones de vida que son iguales a las de muchas, muchísimas, localidades carenciadas en todo el país. No me encerré en una unidad penitenciaria para narrar si no que dan libros míos en talleres de rejas para adentro y voy a las unidades como lo hago con escuelas, universidades, jornadas literarias o cualquier evento al que me lleve mi profesión. Estuve haciéndolo casi diez años de forma ininterrumpida sin cobrar un peso hasta que ocurrió lo del virus. Así que el escenario se impuso para contar una historia. 

¿Qué desafíos te impuso este ambiente, pensando por ejemplo en las críticas sobre la estetización de la pobreza que le hicieron a El Marginal?

En el intercambio con las personas privadas de su libertad charlamos mucho de ficciones como El Marginal y de qué cosas  funcionaban y cuáles no. Y de esas charlas me supe nutrir. La columna vertebral siempre es la del policial. Después vamos viendo. Y acá, y siempre hablando desde la ficción, la doble apuesta estuvo en ver hasta dónde podía jugar y estirar las reglas de los relatos carcelarios y de los relatos de zombies.

¿No crees que existe un morbo clasemediero con la cárcel con el que tenés que contar para poder describir ese sin  alimentarlo? ¿Lo mediste como elemento?

Tu pregunta presupone cosas que para mí son ajenas y un prejuicio de clase. Yo me considero un escritor de género. Un escritor de policiales. Género literario que supo mutar y llegar a la actualidad abrazando una cualidad enorme: la de ser un híbrido. Puedo reincidir en temáticas y en gustos personales. Pero para no repetirme de forma sistemática es que coqueteo con otros géneros para perderme hacia dónde me lleven.

Sos un escritor varón creando sobre cómo sienten y piensan mujeres. ¿Pesó algo de "la ola verde" que vive el país a la hora de escribir? ¿Tuviste que cambiar cosas para que se aggiornaran a los tiempos?

Me dedico a escribir ficción pero siempre partiendo de un asidero de realidad. Para esta novela ese punto de partida me lo dio lo que compartimos con gente privada de su libertad y ese siempre fue mi norte.

¿Puede un hombre escribir sobre mujeres lesbianas sin sobresexualizarlas como le enseñó el porno? ¿Puede sensibilizarlas desde una subjetividad no estereotipada? ¿Desconstruida o feminista?

No escribí lesbianas, escribí amantes; escribí sobre la separación de una pareja de amantes. Y una pareja en un contexto bien específico. En esta novela lejos está de mi búsqueda erotizar. Focalizo en los vínculos de los personajes y no en su sexualidad. Así lo hice también con Lady Di en Kryptonita o con la Víbora Blanca y Lorelei en Santería y Sacrificio.

Los zombies tienen un componente social ya estudiado como modo de denuncia de los excluidos. ¿Qué te atrajo de esta temática para incluirla en un relato tan realista?

Lo que siempre me interesó del tema zombi es la reacción de los sobrevivientes. Cómo para poder seguir adelante la mayoría intenta evitar convertirse en zombie pero se termina deshumanizando de otra forma.

¿Qué dirías que es lo que atrae tanto al público en general de esa dinámica vivos vs muertos?

Lo que atrae y a mí me parece muy efectivo es la metáfora/comparación con respecto a lo que nos vuelve zombies. Que es lo que nos anestesia de otros aspectos de la vida, monopolizando nuestro día a día. Eso se lo reservé solo a un personaje, que es el único que se convierte de otra forma a la que se cuenta en la novela con la que se logró traer de nuevo a las fallecidas de esa unidad penitenciaria.

¿Esperas que Ultra/Tumba se lleve al cine o a la tele como Kryptonita?

Lamentablemente no están dadas las condiciones económicas para hacer una realización cinematográfica como necesitaría esta historia. Y eso desde mucho antes de la pandemia. De hecho hacer cine de género en Argentina estaba siendo solo para un grupo de privilegiados ya antes y además todo esto que está pasando a nivel mundial relega más aún a este arte y afecta el trabajo de muchísimas personas delante y detrás de cámaras.

ULTRA/TUMBA

Leonardo Oyola

Literatura Random House

240 páginas

2020

jueves, 1 de mayo de 2014

Laburar por amor al aire


Por estos días y tras años de trabajo colectivo, Radio Calibán estrenará la FM 93.1. Mientras, sólo desde Internet enfrenta la exacerbación mediática de la violencia.


Roberto Fernández Retamar es un poeta y teórico literario cubano referenciado como una de las mejores plumas de la isla caribeña. Uno de sus escritos más conocidos es Calibán, ensayo en el que retoma al clásico personaje salvaje de La tempestad, de Shakespeare, y analiza discursos de Fidel Castro. Muy lejos de estas controversias políticas y literarias, en 2010 y a la vera del Riachuelo en Lanús, emerge Radio Calibán (RC), una emisora cooperativa que le debe su nombre a Fernández Retamar y que lleva adelante el espíritu de lo salvaje que implica hacer un proyecto comunitario allí donde nadie espera que nada crezca.

Calibán nació a partir de una torre de transmisión cedida por Radio Sur (el proyecto comunicacional del Movimiento Territorial de Liberación) a un grupo de estudiantes que había colaborado con el armado de esa estación. Ellos se contactaron con el colectivo Manos Caracol, que trabaja en El Pueblito, un asentamiento lindero a Villa Jardín. Luego apareció la gente de Lanús TV, que ayudó a instalar la torre de transmisión en el galpón cedido por los “caracoles”. A partir de este núcleo original, surgió la necesidad de una financiación para las instalaciones, que se resolvió a través de un pedido de subsidio a la Universidad de Buenos Aires. En ese sentido, la apertura vinculada a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual parece clave. Victoria Silber, miembro de RC, lo deja claro: “Desde su sanción, todos los proyectos comunicacionales comunitarios tienen una recepción diferente en los organismos estatales, más allá de si cumplen al 100 por ciento los requisitos exigidos, porque lo que está de fondo es la política de fomentar, alentar y promocionar lo cooperativo”.

El subsidio de la UBA originó una convocatoria de RC dentro de la universidad: sus integrantes ofrecieron capacitaciones y talleres, a través de los que más gente con ganas de participar se acercó. Daniela González, actriz y estudiante de comunicación, se sumó en ese momento. Ahora, tres años después, no puede imaginarse a sí misma fuera del proyecto. “Hay que pensar la vida en base a la radio, cada acción en relación a cómo llevarla a la radio”, señala.

Actualmente la emisora transmite por Internet pero la idea es ponerla en el éter. En ese sentido, la cuestión territorial es muy importante porque un objetivo central del plan Calibán es que sean los vecinos del barrio los principales oyentes. Sin embargo, la articulación con ellos es todavía incipiente: es difícil conectar un proyecto comunicacional con un sector social que se ha visto relegado de los grandes medios. Johnattan Rellan lo resume: “Los medios de comunicación masivos toman los temas del barrio únicamente de forma represiva, sólo ingresan cuando hay algún incidente vinculado con la violencia”.

Con respecto a la programación, las perspectivas son a largo plazo porque la búsqueda tiene que ver con la profesionalización. En ese sentido, Sebastián Rodríguez, que estudia radio desde que se sumó al proyecto, sentencia: “Es muy difícil competir en calidad o contenidos con las radios comerciales pero la única forma es capacitarse, porque los productos de calidad los hacen los profesionales. Uno puede hacer cosas con muy buenas intenciones pero que después nadie va a querer ver o escuchar porque están mal escritas o mal comunicadas”. Los productos culturales agrupados en el sistema de medios públicos parecen ser la pauta de RC. “Cuando ves el nivel de calidad de la Televisión Pública te das cuenta que ése es el camino a transitar”, apunta González.

Este concepto de profesionalización trasciende lo meramente técnico, ya que varios de los “calibanes” sueñan con vivir de la radio, aunque pocos se imaginan que vaya a ser posible en los próximos años. Sin embargo, el objetivo de que el medio funcione solo aparece desde un principio, más allá de que ahora se sostenga como una apuesta voluntaria o militante. En línea con esta forma de construcción, el grupo se organiza en asambleas, con resoluciones consensuadas. “Cuando empezamos armábamos comisiones para todo, pero después nos dimos cuenta que funcionamos mejor en un grupo más grande”, cuenta Carolina Leberman, politóloga y fotógrafa.

¿Cómo se hace una radio desde cero, entonces? El secreto es el trabajo, el trabajo y el trabajo. Los veinte integrantes de RC comenzaron rasqueteando paredes, aprendiendo sobre instalaciones eléctricas en YouTube, pidiendo favores y tejiendo redes con instituciones y otros colectivos. Por estos días y finalmente saldrán al aire por la FM 93.1, desde el Riachuelo al mundo. Quien quiera oír, que oiga.

jueves, 20 de marzo de 2014

Columna cultural

Para Llevalo Puesto - FM La Tribu
  • Festejamos los 25 años de la web a partir de la controversia de Pop Corn Time, la deepweb y la internet en las cosas.