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miércoles, 5 de julio de 2023
Columna de Cine&Series #31: Huelga de guionistas en Hollywood y recomendaciones de series de David Simon
lunes, 9 de noviembre de 2020
3 series para entender por qué casi gana Trump
La conjura contra América (HBO, 2020)
miércoles, 21 de octubre de 2020
Algunas lecciones políticas de "Antidisturbios"
Por más plataforma masiva en la que se expusiera, resulta impensable que "La serie del año", como la definieron los expertos de la crítica, pudiera llegar a ser vista por una población más amplia que el un nicho de conocedores del cine que sigue fielmente a Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña desde Que Dios se lo pague o El Reino sin la publicidad que le hicieron en el fin de semana de su estreno los sindicatos de policías acusándola de bulo, escoria y más. Pues bien, así sucedió de un lado y del otro del espectro político con JUPOL, Gabriel Rufián y Juan Carlos Girauta expidiéndose en las redes sobre el contenido, el enfoque y el trasfondo ideológico de esta producción de Movistar+ que ha visto la luz hace apenas unos días.
Sin embargo, la serie, que va de un grupo de agentes de una Unidad de Intervención Policial, (los órganos móviles de seguridad pública dependientes de la Policía Nacional de España), a cargo de un desahucio madrileño, tiene muchas más capas que la de la mera controversia, sobre todo porque emula en su guion la estructura de mamushkas de The Wire (HBO, 2002), la mayor gema del thriller televisivo contemporáneo, que retrata a un grupo de agentes de la policía a partir de una trama de corrupción policial, jurídica y política en la ciudad de Baltimore.
Con todo, Antidisturbios sirve para recordar algunas máximas del pensamiento político vigente, aferrados al asiento, con una tensión permanente gracias a la brillante dirección de Sorogoyen y a las actuaciones por demás sólidas de un grupo de actores bien elegidos y eficientes. Aquí las resumimos.
TODO es política
Una línea que aparece en boca de uno de los personajes de la brigada de asuntos internos parece resumir toda la serie en una sola frase pero también cualquier otra que implique desahucios, policías, jueces y funcionarios. No hay que ir muy lejos para entender que todo comportamiento de un grupo de "Agentes del orden" responde más a la ideología imperante del régimen político que a las meras actuaciones particulares de unos sujetos con armas. En la serie eso se devela de forma magistral a través de un entramado de complicidades que dejan a los tipejos de la UIP desprotegidos frente a un universo de "amiguismo" que les es ajeno por no pertenecer a la casta política.
La policía siempre gana
Otra frase que aparece de forma explícita en palabras de uno de los responsables del grupo de agentes retratado en la serie sirve también para recordar el permanente status-quo en el que las fuerzas del orden, al proteger un sistema que los usa para amurallarse, también protege a sus laderos. Aunque a veces, tal como muestra este caso, corta por lo más fino y los manda a morir. Y si bien al final de la serie los policías no cumplen condena por su homicidio doloso, tampoco se muestra que haya habido represalias en los altos mandos por la inacción o la corrupción policial.
Sigue el dinero
La trama de la serie se desarrolla en torno a un negociado inmobiliario que permite desahuciar familias de manera express sin real apuro para construir hoteles. En este caso, la forma en la que la protagonista investigadora logra develar el misterio de por qué se apuran estas evacuaciones es a través de la reticencia de un juez en frenar un desahucio con pocos agentes, pero en definitiva, este juez responde a intereses económicos. En ese sentido, Antidisturbios emula a The Wire como lo hizo en El Reino, en una estructura de thriller perfecto en el que el dinero es el único Dios, amo y gobernante.
Es el turismo, estúpido
La problemática de la gentrificación de Madrid es abordada también en la serie a partir de una serie de hoteles que planean construirse en el sitio del desahucio que origina la trama pero que en definitiva también desvela uno de los grandes problemas de la economía española, precarizada, tercerizada y puesta al servicio de los "guiris" que usufructúan del sol, una moneda devaluada y una estructura de trabajo temporal de la que nadie parece quejarse. Con eso, Sorogoyen vuelve a poner el dedo en la llaga, mostrando que el pecado original no son los agentes del orden, sino el orden subdesarrollado que defienden.
No hay tal cosa como "mala publicidad"
"No iba a verla porque pensé que era blanqueo pero ahora la veo" o "No pensaba verla, esperaba una mierda patriótica de blanqueamiento de la represión pero vuestra recomendación me indica que estaba equivocado" son algunas de las contestaciones que han recibido en su cuenta de Twitter el Sindicato JUPOL tras acusar a la serie de bulo, escoria y más. Parece que mucho de lo que los policías encontraron como ofensivo en la serie (drogas, corrupción, excesos) es lo que justamente atrae al público en general.
lunes, 2 de diciembre de 2019
El Irlandés: Machirulismo explícito en streaming

- Los mafiosos son tipos normales que tienen familia y sentimientos. Sí. Correcto. Durante seis temporadas Tony Soprano supo hacernos entender que la gente que mata gente también quiere gente a la que no mata. Siguiente pregunta.
- Las décadas del 50/60/70 fueron convulsionadas en Estados Unidos. De acuerdo, bien se encarga Mad Men de señalarlo con mucha más elegancia y ¡OH NO! ¡personajes femeninos con cosas para decir! ¡Vaderetro!
- Los sindicatos son un nido de víboras del que no sale vivo nadie. Quién lo hubiera dicho. Ya David Simon logró desentrañarlo en la segunda temporada de The Wire.
jueves, 20 de agosto de 2015
Columna de cultura
miércoles, 21 de mayo de 2014
Qué ver mientras Frank descansa (I)
lunes, 12 de mayo de 2014
El pesimismo más sexy del mundo
“El amor es solo una construcción humana, diseñada para distraernos del hecho de que la existencia al final no tiene sentido”
True Detective (TD) puede ser analizada a partir de esta tradición “pesimista” de cierta televisión norteamericana que viene a demostrar que el propio sistema mainstream yankee no solo se ocupa del “deber ser” simbólico sino también lo critica a partir de un raro escepticismo vinculado a los crímenes que la “buena policía” no puede ni sabe resolver. Pero TD es aún más que eso: en términos filosóficos mantiene una perspectiva ya ni siquiera crítica sino decididamente nihilista, más vinculada a un lector de Nietzsche o Cioran que a un detective. Entre sus líneas más destacadas Rust Cohle (Matthew McConaughey) nos deleita con un verdadero grunge contemporáneo que roza los mejores pasajes de Albert Camus: “Creo que la conciencia humana fue un trágico paso en falso de la evolución. Nos volvimos demasiado conscientes de nosotros mismos, la naturaleza creó un aspecto separado de ella, somos criaturas que no deberíamos existir de acuerdo a la ley natural. Somos cosas que funcionan bajo la ilusión de tener un ser propio, una acumulación de experiencias sensoriales y sentimientos, programada para asegurarnos que somos alguien, cuando en realidad nadie es nadie. Quizás lo más honorable que podríamos hacer como especie es negar esa programación, dejar de reproducirnos, caminar de la mano hacia nuestra propia extinción, una última noche, hermanos y hermanas, excluyéndonos voluntariamente de un contrato injusto”.
Hay cuatro cosas que hacen que TD sea la serie del año más allá de esta tradición: 1) Está escrita íntegramente por el profesor de literatura Nick Pizzolatto, lo que le confiere a la serie una intertextualidad literaria difícil de encontrar en otros envíos. 2) La banda de sonido está a cargo del ex guitarrista de Bob Dylan, T-Bone Burnett, lo que deja claro que la música es un elemento primordial en cualquier elemento audiovisual. 3) Todos sus capítulos están dirigidos por Cary Fukunaga, por lo que se genera una solidez impensada para aquellas series de varios directores. 4) El formato de antología, en el que cada temporada cambian los personajes y la historia, recientemente explorado American Horror History, permite una concentración de recursos que hace explotar la pantalla en cada episodio.



