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lunes, 9 de noviembre de 2020

3 series para entender por qué casi gana Trump

Con el ajustado margen de las elecciones presidenciales de la semana pasada Donald Trump volvió a dejar claro que Estados Unidos es un país de bipartidismo extremo y voto conservador. Pero para aquellos desprevenidos que observan con estupor que 71 millones de norteamericanos hayan vuelto a elegir a semejante personaje como líder por otros cuatro años, la ficción televisiva contemporánea puede otorgar algunas claves útiles a la hora de esbozar un intento de explicación del ADN retrógrado de las mayorías yankees.

Seleccionamos tres series de muy buena calidad que además de entretener, educan sobre el conflicto social del país americano, que como explicó Noam Chomsky hace poco, está al borde permanente de la guerra civil.
De la mano de una de las guionistas de Mad Men y con la maravillosa Cate Blanchett como protagonista, Mrs. America es un drama biográfico que narra la historia de la conservadora Phyllis Schlafly, una abogada republicana que se opuso a la instalación nacional de la enmienda de igualdad de derechos en la década del 70. Más allá del fresco didáctico que pinta de la escena de la 3era ola feminista norteamericana, la serie permite entender cómo el conservadurismo yankee tiene en las mujeres del midwest un batallón de infantería inclaudicable cuando se trata de defender lo indefendible, incluso si va contra sus propios derechos. La nota de color es que Schlafly escribió, antes de morir, en 2016, un libro alabando a Trump.


La conjura contra América (HBO, 2020)

Última creación del laureado David Simon (The Wire, 2002), que se ganó con el halago de Pablo Iglesias por esta serie un par de rounds con el fascismo vernáculo en Twitter, esta ucronía está basada en el best-seller de Phillip Roth y plantea un escenario en el que, en 1940, el famoso héroe americano de la aviación (y simpatizante nazi) Charles Lindbergh gana la presidencia frente a Roosevelt. Total: Estados Unidos no entra a la 2da Guerra Mundial, establece un pacto con Hitler y se desencadena una diatriba totalitaria puertas adentro de sus fronteras. Por si no queda clara la analogía entre el fascismo y el trumpismo, Simon explicitó que HBO se esforzó para lanzarla antes de las elecciones y así usarla como herramienta contra los conservadores.
Está más que claro que una de las armas más potentes que ha tenido Trump para dar la batalla cultural pre-elecciones en 2016 y este año ha sido la cadena informativa conservadora Fox News. Esta miniserie retrata en 7 capítulos el origen y auge de la señal, de la mano de su creador, Roger Ailes, amigo confeso de Donald. Con Russell Crowe, Naomi Watts y Sienna Miller en los papeles protagónicos, recorre la biografía del periodista, asesor y consultor republicano y deja ver también los casos de abuso sexual de los que se lo acusó públicamente, ya retratados en la película Bombshell (Roach, 2019).

miércoles, 21 de octubre de 2020

Algunas lecciones políticas de "Antidisturbios"

Para Cámara Cívica

 

Por más plataforma masiva en la que se expusiera, resulta impensable que "La serie del año", como la definieron los expertos de la crítica, pudiera llegar a ser vista por una población más amplia que el un nicho de conocedores del cine que sigue fielmente a Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña desde Que Dios se lo pague o El Reino  sin la publicidad que le hicieron en el fin de semana de su estreno los sindicatos de policías acusándola de bulo, escoria y más. Pues bien, así sucedió de un lado y del otro del espectro político con JUPOL, Gabriel Rufián y Juan Carlos Girauta expidiéndose en las redes sobre el contenido, el enfoque y el trasfondo ideológico de esta producción de Movistar+ que ha visto la luz hace apenas unos días.

Sin embargo, la serie, que va de un grupo de agentes de una Unidad de Intervención Policial,  (los órganos móviles de seguridad pública dependientes de la Policía Nacional de España), a cargo de un desahucio madrileño, tiene muchas más capas que la de la mera controversia, sobre todo porque emula en su guion la estructura de mamushkas de The Wire (HBO, 2002), la mayor gema del thriller televisivo contemporáneo, que retrata a un grupo de agentes de la policía a partir de una trama de corrupción policial, jurídica y política en la ciudad de Baltimore.

Con todo, Antidisturbios sirve para recordar algunas máximas del pensamiento político vigente, aferrados al asiento, con una tensión permanente gracias a la brillante dirección de Sorogoyen y a las actuaciones por demás sólidas de un grupo de actores bien elegidos y eficientes. Aquí las resumimos.

TODO es política

Una línea que aparece en boca de uno de los personajes de la brigada de asuntos internos parece resumir toda la serie en una sola frase pero también cualquier otra que implique desahucios, policías, jueces y funcionarios. No hay que ir muy lejos para entender que todo comportamiento de un grupo de "Agentes del orden" responde más a la ideología imperante del régimen político que a las meras actuaciones particulares de unos sujetos con armas. En la serie eso se devela de forma magistral a través de un entramado de complicidades que dejan a los tipejos de la UIP desprotegidos frente a un universo de "amiguismo" que les es ajeno por no pertenecer a la casta política.

La policía siempre gana

Otra frase que aparece de forma explícita en palabras de uno de los responsables del grupo de agentes retratado en la serie sirve también para recordar el permanente status-quo en el que las fuerzas del orden, al proteger un sistema que los usa para amurallarse, también protege a sus laderos. Aunque a veces, tal como muestra este caso, corta por lo más fino y los manda a morir. Y si bien al final de la serie los policías no cumplen condena por su homicidio doloso, tampoco se muestra que haya habido represalias en los altos mandos por la inacción o la corrupción policial.

Sigue el dinero

La trama de la serie se desarrolla en torno a un negociado inmobiliario que permite desahuciar familias de manera express sin real apuro para construir hoteles. En este caso, la forma en la que la protagonista investigadora logra develar el misterio de por qué se apuran estas evacuaciones es a través de la reticencia de un juez en frenar un desahucio con pocos agentes, pero en definitiva, este juez responde a intereses económicos. En ese sentido, Antidisturbios emula a The Wire como lo hizo en El Reino, en una estructura de thriller perfecto en el que el dinero es el único Dios, amo y gobernante.

Es el turismo, estúpido

La problemática de la gentrificación de Madrid es abordada también en la serie a partir de una serie de hoteles que planean construirse en el sitio del desahucio que origina la trama pero que en definitiva también desvela uno de los grandes problemas de la economía española, precarizada, tercerizada y puesta al servicio de los "guiris" que usufructúan del sol, una moneda devaluada y una estructura de trabajo temporal de la que nadie parece quejarse. Con eso, Sorogoyen vuelve a poner el dedo en la llaga, mostrando que el pecado original no son los agentes del orden, sino el orden subdesarrollado que defienden.

No hay tal cosa como "mala publicidad"

"No iba a verla porque pensé que era blanqueo pero ahora la veo" o "No pensaba verla, esperaba una mierda patriótica de blanqueamiento de la represión pero vuestra recomendación me indica que estaba equivocado" son algunas de las contestaciones que han recibido en su cuenta de Twitter el Sindicato JUPOL tras acusar a la serie de bulo, escoria y más. Parece que mucho de lo que los policías encontraron como ofensivo en la serie (drogas, corrupción, excesos) es lo que justamente atrae al público en general.

lunes, 2 de diciembre de 2019

El Irlandés: Machirulismo explícito en streaming

Para Orphanik
 





Resultado de imagen de el irlandés


No se puede decir nada de una película de Scorsese. Si dices que es buena todos te dirán que chocolate por la noticia y si dices que es mala te dirán que cuántas películas has hecho tú para poder decir algo de Scorsese. Además, este año salió Joker (Phillips, 2019), que le roba todo a Scorsese, que es una redundancia de Scorsese, es una gangbang de scorsesismo, el punto más alto del scorsesisimo desenfrenado, vamos, la hostia. Y es la película del año. Joker, no El Irlandés. Porque El Irlandés más bien parecen 3 o 4 películas, ya no desde la monótona y repetitiva trama sino desde la duración que, huelga decir, conspira para considerarla una mini serie mal estructurada o una serie de 6 capítulos acortada en los extremos.
Con todo, cuando parece que nada podría decirse de Martin que no se haya dicho ya,  se leen copiosos análisis de El Irlandés en los que se destaca su destreza técnica (pero tío, es Martin Scorsese, qué esperabas), las magistrales actuaciones (esos actores están dirigidos por Martin Scorsese, joder, lo que faltaría es que lo hagan mal) y la construcción de un universo único e irrepetible (pero si dirige Martin Scorsese, coño, todo tengo que explicarte).
Lo curioso de la experiencia de ver en Netflix (amo y señor de las series) al que es considerado uno de los mejores directores de cine del siglo XX, es que muchos de los temas que aborda en su filme ya han sido retratados (mejor y de manera más entretenida) por otros productos televisivos (no producidos por Netflix). A saber:
  • Los mafiosos son tipos normales que tienen familia y sentimientos. Sí. Correcto. Durante seis temporadas Tony Soprano supo hacernos entender que la gente que mata gente también quiere gente a la que no mata. Siguiente pregunta.
  • Las décadas del 50/60/70 fueron convulsionadas en Estados Unidos. De acuerdo, bien se encarga Mad Men de señalarlo con mucha más elegancia y ¡OH NO! ¡personajes femeninos con cosas para decir! ¡Vaderetro!
  • Los sindicatos son un nido de víboras del que no sale vivo nadie. Quién lo hubiera dicho. Ya David Simon logró desentrañarlo en la segunda temporada de The Wire.
Solo Martin Scorsese puede permitirse el lujo de poner un par de señores a discutir sobre movidas de señores que matan señores en 2019 y encima distribuirlo world wide con la plataforma más nociva para el consumo de cultura de la última década.
Solo Martin Scorsese puede desperdiciar a Ana Paquin y hacerla parecer una mujer florero.
Solo Martin Scorsese puede olvidarse de que es Martin Scorsese y hacer una película tan Martin Scorsese que no parezca un copycat de sí mismo.
En fin.
Siempre dudé si Al Pacino y Rober de Niro no eran la misma persona. Spoiler alert: Sigo sin descifrarlo.

jueves, 20 de agosto de 2015

Columna de cultura

Para Llevalo Puesto


Arranco el domingo "Show me a hero", la nueva serie de David Simon, el creador de "The Wire". Repasamos otras creaciones del genial periodista y escritor y recomendamos otras series políticas.


miércoles, 21 de mayo de 2014

Qué ver mientras Frank descansa (I)


Recomendamos algunas series políticas para llenar el vacío que dejó el genial Kevin Spacey luego del final de la segunda temporada de House of Cards. Primera entrega de una serie de notas para superar el síndrome de abstinencia.


El fenómeno de Netflix dejó el sabor amargo de la gula: todos los capítulos de la segunda temporada se escurrieron en un par de días, semanas o meses. Ahora hasta febrero de 2015 no habrá noticias del genial y maquiavélico Underwood. ¿Qué hacer mientras Frank descansa? Tratar de conquistar el mundo, pues.

La miniserie inglesa que le da origen a la serie de Netflix fue emitida por la BBC y está escrita por Michael Dobbs, que no sólo asesoró a Margaret Thatcher durante más de diez años sino que se convirtió en el hombre fuerte del Partido Conservador luego de que la Dama de Hierro dejara el poder. Hasta ahora mucho de lo que sucede en la serie norteamericana es copia fiel de esta versión inglesa, así que es posible que se spoileen a sí mismos el final de la serie de Spacey, cuidado.


Borgen (2010)
Esta producción danesa muestra el ascenso de una diputada moderada a primera ministra del reino de Dinamarca. Tras su llegada al poder, Birgitte Nyborg debe hacer frente a una difícil coalición de gobierno, los problemas de la inexperiencia política y la difícil relación con los medios de comunicación. Casualmente después de la emisión de la tira, en 2011, Helle Thorning-Schmid, se convertía en primera ministra en Dinamarca. Nada más turbio que el detrás de escena de los prolijos y medidos nórdicos.



The Wire (2002)
Cinco series en una o la mejor crónica de la debacle post capitalismo industrial, The Wire muestra con crudeza los diferentes aspectos (drogas, puerto, prensa, política y educación) de Baltimore, la ciudad norteamericana con mayor índice de pobreza, marginación y delincuencia del país. El autor David Simon es un antiguo reportero de The Baltimore Sun especializado en crónica policial y durante años cubrió en primera persona la actividad criminal de la ciudad. El verdadero EEUU, ese que no quieren mostrarnos en las películas, todo junto y por cinco.



LA serie política por definición, tiene la velocidad del guionista Aaron Sorkin (A Few Good Men, The Social Network) y más de 20 Emmys en su haber. Sigue los pasos del presidente Josiah Bartlet, con un dejo a la sombra de su correligionario demócrata Bill Clinton, pero reconstruye muy bien las idas y vueltas de los asesores, ministros y becarios de la Casa Blanca. Puede resultar un poco tibia para los seguidores underwoodistas, pero no deja de cumplirse el mantra de “para combatirlos hay que conocerlos”.




lunes, 12 de mayo de 2014

El pesimismo más sexy del mundo

Para Notas



True Detective ya perfila como lo mejor del año y muestra una forma diferente de abordar la trillada dupla de detectives con indicios filosóficos originales para la televisión norteamericana.





“El amor es solo una construcción humana, diseñada para distraernos del hecho de que la existencia al final no tiene sentido”


En 1990 ABC emitió de Twin Peaks, una serie que mostraba el entramado político y social oculto de un pueblo americano ficticio a partir del crimen de Laura Palmer, de la mano del genial David Lynch. La oscuridad de la fotografía y cierto aire tenebroso en la puesta en escena convirtió a la serie en un culto hasta el día de hoy. Diez años más tarde HBO lanzó The Wire, creación del periodista y realizador David Simon, que mostró los negocios turbios (drogas, tráfico, prostitución) de la ciudad de Baltimore con un tratamiento extremadamente realista y muy poco acorde al relato tradicional norteamericano sobre el bien y el mal.  Ambas tiras tienen el privilegio de ser recordadas por un tono poco complaciente con el tándem de la moralidad norteamericana de trabajo, familia y propiedad. Ambas criticaron, mostraron y develaron la corrupción del sistema en los márgenes pero también la falta de sentido de cualquier resistencia a él. En ambos casos, la sensación de desencanto se mezcla con un pesimismo extremo: no siempre ganan los buenos. 

True Detective (TD) puede ser analizada a partir de esta tradición “pesimista” de cierta televisión norteamericana que viene a demostrar que el propio sistema mainstream yankee no solo se ocupa del “deber ser” simbólico sino también lo critica a partir de un raro escepticismo vinculado a los crímenes que la “buena policía” no puede ni sabe resolver. Pero TD es aún más que eso: en términos filosóficos mantiene una perspectiva ya ni siquiera crítica sino decididamente nihilista, más vinculada a un lector de Nietzsche o Cioran que a un detective. Entre sus líneas más destacadas Rust Cohle (Matthew McConaughey) nos deleita con un verdadero grunge contemporáneo que roza los mejores pasajes de Albert Camus: “Creo que la conciencia humana fue un trágico paso en falso de la evolución. Nos volvimos demasiado conscientes de nosotros mismos, la naturaleza creó un aspecto separado de ella, somos criaturas que no deberíamos existir de acuerdo a la ley natural. Somos cosas que funcionan bajo la ilusión de tener un ser propio, una acumulación de experiencias sensoriales y sentimientos, programada para asegurarnos que somos alguien, cuando en realidad nadie es nadie. Quizás lo más honorable que podríamos hacer como especie es negar esa programación, dejar de reproducirnos, caminar de la mano hacia nuestra propia extinción, una última noche, hermanos y hermanas, excluyéndonos voluntariamente de un contrato injusto”. 

Hay cuatro cosas que hacen que TD sea la serie del año más allá de esta tradición: 1) Está escrita íntegramente por el profesor de literatura Nick Pizzolatto, lo que le confiere a la serie una intertextualidad literaria difícil de encontrar en otros envíos. 2) La banda de sonido está a cargo del ex guitarrista de Bob Dylan, T-Bone Burnett, lo que deja claro que la música es un elemento primordial en cualquier elemento audiovisual. 3) Todos sus capítulos están dirigidos por Cary Fukunaga, por lo que se genera una solidez impensada para aquellas series de varios directores. 4) El formato de antología, en el que cada temporada cambian los personajes y la historia, recientemente explorado American Horror History, permite una concentración de recursos que hace explotar la pantalla en cada episodio.

Finalmente, la historia es trivial: dos policías, un crimen con ribetes de tipo místicos. Fin. La forma de narrar sí arriesga un poco con los flashbacks: algunos sucesos son en 1995, otros en 2012. Las actuaciones de Woody Harrelson y Matthew McConaughey son complementarias y muestran las dos caras de la masculinidad norteamericana. Por un lado el policía malo que lo sabe todo y es infeliz (McConaughey) y luego el policía bueno que no sabe nada pero busca la felicidad (Harrelson). “Lo que intentamos deconstruir son los arquetipos de la masculinidad de la posguerra – le explicó Pizzolatto a Entertainment Weekly– “Son los hijos de Vietnam, criados por padres que fueron a esa guerra, y ésa es la narrativa que vive en ellos, lo sepan o no”,


El último dato es desopilante: si de oscuridad se trata, Woody Harrelson es hijo de Charles Harrelson, un famoso criminal y sicario responsable del primer asesinato de un juez federal en la historia de Estados Unidos en 1979. Pero Woody también es un activista pro legalización de la marihuana y fue arrestado por cultivar. Parece que el policía bueno no es tan bueno al final de todo. Como todo en esta serie, nada es lo que parece.