Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta violencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta violencia. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de enero de 2023

Un cuento x semana #14: A mucha honra

Sorprenderla, eso quería, que no se lo esperara, que pensara que nunca lo iba a hacer delante de él. Agarrarla desprevenida, sí, eso sí era lo quería. Y lo logré, sí, sí, lo logré, lo logré, pero también que él viera, que él entendiera que lo hacía por él, para él, por nosotros. Quería que él viera que yo luché, luché hasta el final, para mantener unida a la familia, mi familia, la que ella quería romper, gringa de mierda.
Los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº20 condenaron hoy a Claudio López Rossi, de 54 años, a prisión perpetua por el femicidio de su esposa, la ciudadana alemana Elke Yvars Beck. Se consideró que el abogado fue responsable de los delitos de “homicidio doblemente agravado por haber sido cometido contra su cónyuge y por femicidio por haber sido cometido por un hombre mediando violencia de género”.
Habíamos hablado esa mañana, se lo había pedido, se lo había suplicado, le había dicho por favor que me dejara verlo, que tenía que verlo, que él era mi familia, mi única familia, la única cosa que pude construir, todos estos años solo, sin nadie, sin nada mío. Pero ahora estaba él, ahora él y yo éramos una sola cosa, una familia, eso éramos, estábamos juntos, estábamos juntos para siempre. Pero ella no importaba, ella daba igual, si ni siquiera era de este país, si ni siquiera hablaba bien español. Pero él sí, él habla español, él es sangre de mi sangre, él es mío, él es mi familia, él no es de ella, no, no.
En 2015 el abogado López Rossi ingresó al edificio donde vivía su esposa y su hijo, en el barrio de Belgrano. Lo hizo a pesar de que tenía una prohibición de acercamiento ordenada por un juzgado civil. Subió hasta el sexto piso y esperó que Elke saliera del departamento junto al pequeño para ir al colegio. Cuando fue hasta el ascensor, el acusado salió por detrás de una puerta y comenzó a apuñalarla.
Entonces agarré lo primero que encontré, cuando cortamos el teléfono. Unas tijeras de jardinero que tenía en casa, unos guantes, la campera y listo. Hacía dos semanas que no veía al nene, hacía dos semanas que ella me separaba de él, que él ni siquiera me podía llamar, ella se lo tenía prohibido, yegua, gringa de mierda, con esos aires de superioridad europeos que tenía siempre conmigo, inmunda, pensé cuando corté y salí disparado a mi casa, a lo que era mi casa, mi familia, mi verdad.  
Durante sus últimas palabras, el hombre culpó a la víctima por el femicidio: “ella no toleraba el amor que yo tenía por mi hijo así que sepan comprender lo que me tocó padecer”. Luego, agregó: “no estaba en mis cabales y no lo estuve en ese momento”. Dijo que lo único que hizo fue cumplir con “su deber de esposo, de cuidarla y mantenerla”.
Porque ellas creen que pueden, ellas creen que pueden. Ahora pueden, mirá vos, ahora pueden qué. Orden de restricción dice, claro, por supuesto, cómo no. Serás imbécil,  cómo vas a poner una ley entre mi hijo y yo, hija de puta, la ley soy yo, la orden la doy yo, el límite lo pongo yo. Él es mi hijo y vos sos mi mujer, a mucha honra sos mi mujer y esta es mi familia, Vas a ver, vas a ver cómo nunca más vas a dejar de ser mi mujer ahora, vas a ver cómo él se va a acordar de su papá, vas a ver, pensaba, mientras agarré el auto y salí disparado para la casa. Orden de restricción, qué risa, la sangre no conoce órdenes de restricción, la sangre no es agua, estúpida, la sangre no lee, no escribe. Esto es mío, vos sos mía, él es mío y esta es mi sangre, son mis genes, vas a ver, vas a ver quién restringe a qué, gringa de mierda, vas a ver.
“La situación se dio después de años de maltrato y muestra el odio que tenía hacia la víctima sólo por el hecho de ser mujer”, destacó el fiscal durante su alegato. Marcó la particularidad del hecho: que el testigo principal haya sido el hijo de ambos, a quién consideró otra víctima del accionar de López Rossi. “El chico vio y vivió el maltrato que sufría su madre”, manifestó, y agregó que el nene dijo que su mamá “no aguantaba más” porque el padre le gritaba mucho.
Llegué y no había nadie, ni el portero había salido todavía, los negocios estaban cerrados, era casi de noche, cuando llegué, gringa de mierda, gringa de mierda, mi hijo es mío, es mío, no es nuestro, no es tuyo, no es tuyo, es argentino mi hijo, como yo, no como vos, vas a ver, vas a ver. Todavía tenía la llave de abajo así que subí sin problemas, pero la de arriba la había cambiado, claro, porque esta casa que pagué yo ya  no me pertenece, porque estos muebles que acarreé yo no me pertenecen, claro, porque vos no me perteneces, vos querés el divorcio, por supuesto, porque la ley te protege, porque las protege a todas ustedes, hijas de puta, las protege de qué, de quién. Pero no te preocupes, a mi hijo lo protejo yo, mi hijo es mío, la ley es mía, te pensás que estudié abogacía como hubiera estudiado plomería, estúpida, en menos de cinco años voy a salir, vas a ver, vas a ver.
Para la Fiscalía, el femicidio no se trató de un arranque de furia sino que fue totalmente planificado. Consideró que la situación era particularmente grave por la circunstancia de control y violencia de género que ejercía el abogado; que el testigo principal del hecho fuera su hijo, al cual dejó sin madre y el trauma que va a tener que atravesar el pequeño.
Escuché la puerta de la casa, la voz de él, sus pasos, sus palabras, tu voz de  mierda, tu voz de gringa de mierda, con ese español de mierda, diciéndole no sé qué cosa, sus pasos, tus pasos, mi respiración, mis genes, mi sangre, es mío, esto es mío, a mucha honra, no me lo vas a sacar, a mucha honra, no te lo voy a permitir, a mucha honra. Acá tenes, hija de puta, acá tenés, mirá, mirá lo que hago con tu mamá, es ella ves, es ella la que nos separó todo este tiempo, es ella la culpable de romper esta familia. Yo estoy acá, yo estoy acá para vos, para lo que necesites, para siempre, ella no, ella se fue, ella está muerta, la maté yo, sí, la maté porque nos separaba, la maté para que estuviéramos juntos. Mirá, mirá tu sangre, mirá mi sangre, mirá cómo nunca nos vamos a separar, mirá cómo se muere, la hija de puta, gringa hija de puta, tomá, ahí tenés la orden de restricción que querías, ahí tenés, ahí tenés. A mucha honra.

domingo, 30 de octubre de 2022

Un cuento x semana #3: Alemán


"Mi papá mató a mi mamá con un cuchillo" dicen que dije. No me acuerdo bien si lo dije así, la verdad, un poco porque estaba nervioso y otro poco porque no sé si la mató ahí mismo o se murió después, desangrada. Pero lo que dice mi tía que dice el diario que dije fue eso.

“Mi papá mató a mi mamá con un cuchillo". Esas fueron las palabras del nene de 9 años, hijo de la mujer asesinada hoy en un edificio del barrio porteño de Belgrano.

La tía dice muchas cosas, después de “lo que pasó”. Le digo “lo que pasó” a que papá apareciera en casa hace tres días, se escondiera en el hueco de la basura al lado del ascensor muy temprano, justo antes de que yo tuviera que ir a la escuela, y acuchillara a mamá. Ahora mientras la tía habla y habla sin parar de cualquier cosa menos de “lo que pasó”, me pregunto por qué tuvo que hacerlo así, conmigo ahí adelante. Por qué no espero a que yo estuviera en la escuela o no sé, en fútbol. Se ve que quería que yo lo viera. Porque mamá trabaja en casa todo el día así que si la quería matar ahí podría haber esperado a que volviera de traerme del colegio y listo, por qué quería que yo estuviera también, para qué. Había varias opciones, pienso mientras la tía habla y habla, de día, de noche, a la tarde, si casi nunca estoy en casa.

Una vecina contó que el niño "denunció a su padre" y cuando ella habló con él poco después de lo ocurrido le dijo "Mi papá mató a mi mamá con un cuchillo". La vecina vive en el segundo piso del edificio de Amenábar 1870.

También podría haberla matado en el supermercado, en la plaza, en un restaurant. Es verdad que mamá no sale mucho porque trabaja y después me tiene que cuidar a mí y eso lo hace todo en casa. A veces cena con las amigas pero no tiene muchas porque es de Alemania y las amigas se las dejó allá, dice. O decía. Las que tiene, o tenía, acá son todas las madres de mis compañeros de colegio: Sandra, la mamá de Fede; Marcela, la mamá de Lucas y Araceli, que tiene los trillizos pero no van todos conmigo. El que iba conmigo repitió, pero son amigas igual. La tía habla con ellas ahora por teléfono. Dice que van a venir a verme. Espero que traigan gaseosa porque la tía dice que la gaseosa engorda y ella está a dieta y no me quiso comprar cuando le pedí. Mamá me compraba gaseosa solo los viernes.

La víctima es una mujer identificada como Elke Yvars Beck, una ciudadana alemana de 50 años que esta mañana fue asesinada a puñaladas por su marido, Claudio López Rossi, abogado y profesor de historia en varios colegios de la Ciudad de Buenos Aires.

Sandra, Marcela y Araceli también dicen que yo dije eso que dice el diario que dije: “Mi papá mató a mi mamá con un cuchillo”. Yo la verdad no me acuerdo, sí me acuerdo que estaba el portero del edificio baldeando la vereda, la de la verdulería de enfrente armando el negocio y un señor que caminaba con la bolsa de la compra vacía, porque era muy temprano y todavía no había abierto nada. Me acuerdo que salí corriendo y que le dije algo a todos ellos, pero sinceramente las palabras exactas no, no sé cuáles fueron.

“El acontecimiento fue adelante del nene, el nene vio todo lo que pasó", relató Alicia esta mañana en declaraciones al canal C5N, y recordó que ella "estaba en el séptimo piso" cuando escuchó "gritos".

Dice Sandra que cómo estoy, le digo que bien, pienso que más que nada porque trajeron gaseosa y sanguchitos, porque después es verdad que bien no estoy, quiero decir, a lo sumo más o menos. Marcela pregunta si dormí. Sí, dormir dormí, creo que dormí como doce horas seguidas. Soñé con mamá y me desperté todo transpirado. Me da un poco de miedo que todos los sueños ahora sean con ella, pero no me queda otro remedio que soñar, si quiero dormir. Espero no soñar mucho con papá, eso sí, porque me asustaría bastante verlo.

“Voy al balcón y veo a este nene haciendo gestos (en la vereda), bajo y me encuentro con este episodio", agregó la mujer en referencia a que el chico "bajó solo y pidió ayuda". Alicia aseguró que al llegar a la planta baja se acercó al hijo de la víctima y que, luego de abrazarlo, éste le dijo: "Mi papá mató a mi mamá y yo no sé si mi mamá vive".

Araceli dice que los trillizos me mandan saludos. Le digo gracias y pienso en la escuela. Qué irán a decirme cuando vuelva. Porque tendré que volver, me imagino, aunque capaz la tía prefiere que me vaya a Alemania con ella. Dice algo más en alemán cada vez que me dice eso. Dice algo así como “Ya vas a ver cómo te gusta Berlín”, que en alemán suena como: duwirstsehenwiedirBerlingefälltlike. No sé alemán, eso me preocupa un poco, pero es verdad que es mejor si me voy con ella, porque allá nadie va a saber. No habrá Sandras, Marcelas, Aracelis, ni trillizos. No habrá diarios que digan que dije "Mi papá mató a mi mamá con un cuchillo".

Según lo que se pudo reconstruir hasta el momento, López Rossi habría atacado a la víctima sin mediar palabra, con guantes de jardinero para no dejar huellas dactilares y con un cuchillo que él mismo llevó hasta la escena del crimen, informaron fuentes policiales.

Sandra se va y dice que cualquier cosa la llame. Marcela se va y dice que la directora le avisó que no hay problema con que falte una semana entera, o dos. Araceli se va y dice que los trillizos me van a pasar la tarea por mail. El problema es que mi mochila quedó en casa y ahora en lo de la tía no tengo los libros, les digo, así que por más que los trillizos me hagan el favor no voy a poder hacer mucho sin los textos. La tía dice que quiso ir a buscar mis cosas a mi casa pero que la policía no la dejó. Que primero el abogado tiene que solicitar al juzgado una orden para eso. Que mientras tanto mire la tele y no me preocupe.

Las pesquisas indicaron que López Rossi había discutido más temprano por teléfono con la mujer porque ella no le permitía ver a su hijo, luego de lo cual aparentemente decidió ir hasta su domicilio para matarla.

La tele la miro, pero preocuparme me preocupo igual porque en la tele también dicen que yo dije "Mi papá mató a mi mamá con un cuchillo" y no sé si fue exactamente así como lo dije, pero bueno. La tía dice que sí, que lo dije así, y que no me acuerdo porque tengo algo que se llama “estrespostraumático”. Que voy a ir a ver a una doctora, también me dijo, que me va a sacar eso del “estrespostraumático” y que voy a poder dormir sin soñar con mamá. Lo que espero es que la doctora me cure pero que no me saque lo de soñar con mamá, porque me gustaría aunque sea volver a verla ahí, ya que no la voy a volver a ver nunca más. Y que si nos mudamos con la tía a Berlín allá también pueda soñar con ella. Y que en los sueños no hable en alemán hasta que yo aprenda. Soñar en alemán se dice Klang.

Femicidio en Belgrano: "Mi papá mató a mi mamá con un cuchillo", dijo el hijo de la víctima – Diario La Nación - 15/12/15

sábado, 28 de noviembre de 2020

¿Para qué sirven las series sobre violencia de género? Spoiler Alert: Para nada

Para Cámara Cívica

Durante 2019 y 2020 las plataformas y canales de televisión no pararon de producir contenido vinculado a la violencia contra las mujeres y lejos de ser feminista, este fenómeno no supone una modificación de las pautas conservadoras del universo simbólico televisivo tradicional.

 En los últimos dos años más de una decena de productos audiovisuales basaron su trama en situaciones de violencia de género, lo que evidencia que se trata de un tema recurrente en la cartera de las productoras y las plataformas a nivel mundial. De manera casi sincronizada y desde países tan disímiles en su agenda política como Suecia, Reino Unido, España o Chile llegan voces de creadores que muestran tanto el punto de vista de las víctimas de abuso (I may destroy you, BBC, 2020), como la organización criminal de los abusadores (La Jauría, Movistar, 2020) o al impacto político que tienen en el entramado social (The Loudest Voice, Showtime, 2019) los crímenes de violación, abuso sexual, abuso de poder masculino o asesinato femicida.

 El siguiente análisis de lo que subyace en este aparente “boom” problematiza las implicancias del fenómeno en la conducta de los espectadores, indaga en las manifestaciones paradójicamente anti-feministas del asunto y finalmente, deja ver la ausencia de imaginarios que saquen a la mujer de su rol de víctima del patriarcado y la empodere de forma real.

 1)  ¿Qué vemos cuando vemos violencia?: El peligro del efecto mimético

Ya es conocida la polémica en torno al aumento de tasa de suicidio de jóvenes adolescentes en Estados Unidos tras la emisión de “Por 13 razones”, la serie producida por Netflix en la que una joven se suicida tras un sufrir abuso sexual. En este sentido, hay consenso entre los psicólogos en que la televisión, junto con las redes sociales, tiene un impacto masivo pero a la vez incontrolable en la conducta de los espectadores. Lo que queda claro es que, si la ficción crea imaginarios verosímiles (o “da ideas”), un elevado consumo de ficciones vinculadas a la violencia contra las mujeres, aun cuando la “castiga” a través de una trama en la que “al final pierden los malos”, podría devenir en un efecto imitación en aquellos que las consumen.

Son también numerosos los estudios que señalan que a mayor índice de visibilización en las noticias sobre femicidios, aumenta directamente su ejecución entre la población que consume esas noticias. A la vez, análisis ya clásicos de la teoría de la comunicación explicitan que, si la violencia es retratada en medios de forma demasiado realista o se utiliza el humor en su tratamiento, se genera un efecto imitación entre la población. En palabras de la profesora de periodismo Milagros Pérez Oliva: “Para aquellas personas en las que se ha instalado ya la idea de matar, saber que se ha producido otro crimen le puede llevar a pensar que su caso no es tan anormal, ni su propósito tan abyecto, pues a otros les ocurre lo mismo y reaccionan igual”. Cabe entonces preguntarse si los guionistas, productores y directores de estas series tuvieron asesoramiento profesional para que sus guiones no produzcan en los espectadores un aumento de violencia hacia las mujeres o si podría repetirse lo que sucedió con “Por 13 razones” pero con violaciones o femicidios.

 2) ¿Qué vemos cuando vemos violencia contra las mujeres?: El Purplewashing y Hollywood

El concepto “PurpleWashing” remite a la utilización del feminismo como herramienta de blanqueo o “lavada de cara” para prácticas que no son necesariamente positivas para el colectivo que el feminismo procura defender. Evaluando esta avalancha de series sobre abuso y violaciones a mujeres, lo que a priori se consideraría como la cristalización en el plano artístico de una necesidad social válida como puede ser visibilización de los crímenes cometidos contra mujeres, también podría analizarse como una estrategia del establishment televisivo de “pasar página” tras una escalada de denuncias de trabajadoras del cine y la televisión contra grandes figuras masculinas de la industria. Así, la abultada producción de ficciones aparentemente feministas, que podrían considerarse de ese modo porque enarbolan la bandera de la denuncia al presentar abusos o violaciones como temática y que se pueden colgar cucardas progresistas por “visibilizar” un flagelo que ha sido silenciado durante décadas, también pueden funcionar como parte de una maniobra para revitalizar a un Hollywood cada vez más desprestigiado a raíz los mediáticos casos de Harvey Weinstein, Kevin Speacy o el presentador de noticias de la NBC acusado también por el #MeToo, Matt Lauer (en el que se inspira The Morning Show, Apple TV, 2020).

 3) ¿Qué vemos cuando vemos mujeres como víctimas?: En busca de un verdadero empoderamiento en la ficción sobre mujeres

“No hago películas ambientadas en la actualidad porque los personajes femeninos casi siempre son violados", dijo hace apenas dos años la actriz inglesa Keira Knightley a la revista Variety. Sus declaraciones pueden ser consideradas como un termómetro prematuro de esta ola de ficciones sobre violaciones y abusos a mujeres, pero también sirven para evaluar el rol de ellas en los imaginarios contemporáneos. Que una serie sea sobre una mujer víctima de violación o abuso no quiere decir necesariamente que se manifieste allí un empoderamiento femenino y casi podría representar todo lo contrario, ya que al posicionarla en términos argumentales como víctima, el rol dramático de la mujer queda entonces subordinado al del personaje masculino que abusa de ella. En ese sentido, es significativo precisar que en los últimos años las productoras de contenido buscan desesperadamente guiones que tengan “Personajes femeninos empoderados”, pero a la vez cabría cuestionar en qué consiste de verdad ese tan buscado empoderamiento. Para eso es de utilidad esclarecedora el famoso “Test de Bechdel”, creado por la guionista Alison Bechdel en 1980 como método efectivo para evaluar la brecha de género en las obras de ficción audiovisual. El test consta de apenas tres criterios y sigue siendo muy eficiente, ya que explicita que para que una película no sea considerada desequilibrada en términos de género tienen que cumplirse en ella las siguientes reglas: 1) Aparecen al menos dos personajes mujeres con nombre propio 2) las cuales hablan entre ellas, 3) sobre algo que no sea un hombre.

Huelga decir que en ninguna de las series producidas en estos dos años con un argumento en torno a la violencia contra las mujeres el tema de conversación entre sus protagonistas puede ser otro que el referido al binomio abusada-abusador, por lo que, paradójicamente, los personajes femeninos nunca pueden salir del tópico del cine más tradicional de dos-mujeres-hablando-sobre-un-hombre, aunque en este caso él represente al “malo” de la historia, y no pasan el test. Queda claro entonces que más que empoderar a las mujeres, este tipo de ficciones continúa reproduciendo una estructura patriarcal de dominación simbólica, en el que las mujeres siguen sin ser dueñas de su propio destino, pues apenas sirven para sobrevivir a los estragos del abuso y, en el mejor de los casos, lo más interesante que puede sucederles, en función de este imaginario, es que su abusador sea encarcelado.

Con todo, es evidente entonces que estas series no deben ser consideradas expresiones inocentes de una “nueva ola feminista” en los medios audiovisuales, sino herramientas de doble filo para un colectivo que si bien es cada vez más fuerte y combativo, sigue teniendo que luchar a diario para hacer respetar y cumplir sus derechos. Desde la ficción, constructora permanente de mundos posibles, urge la creación de un universo simbólico en el que las mujeres puedan desplegar su potencial creativo sin miedo, censura o violencia y donde puedan ser, de verdad, poderosas.

Series analizadas:

No ficción:
2020- Asquerosamente rico - Netflix - US
2019- Examen de conciencia - Netflix - España
2019- Bikram: Yogui, Guru, depredador- Netflix - US

2019 - El caso Alcàsser – Netflix - España


Ficción
2020-The morning show - AppleTV-US
2020-Unbelievable - Netflix - US
2020-I may destroy you - BBC- UK
2020-La jauría- Movistar - Chile

2020- Mentiras – Atresmedia – España
2019-Heder – Bigster- Suecia
2019-Delhi Crime - Netflix- India
2019- The Loudest Voice - Showtime- US
2019- Force of Habit- Tuffi Films– Finlandia

Bibliografía:

DONNERSTEIN, E. (1998): “¿Qué tipos de violencia hay en los medios de comunicación? El contenido de la televisión en los Estados Unidos”, en SANMARTÍN, J; GRISOLÍA, J. y GRISOLÍA, S. (Eds.) (1998):
Violencia, televisión y cine. Barcelona, Ariel.

GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, S. (2012).  “La representación de la violencia en las series juveniles españolas”. En: GUARINOS, V. RUIZ, M.J. (Eds) I Congreso Internacional de la Red Iberoamericana de Narrativas Audiovisuales (Red INAV). Universidad de Sevilla, Secretariado de Recursos Audiovisuales y Nuevas Tecnologías.

jueves, 27 de noviembre de 2014

jueves, 6 de noviembre de 2014

Columna de cultura

Para Llevalo Puesto (FM La Tribu)

A partir del estreno de "Refugiado" de Diego Lerman, repasamos la problemática de la violencia de género en nuestro país y cómo se gestó este film a partir de un caso real. 

jueves, 21 de agosto de 2014

Teatro contra la violencia de género

Para Notas

Wake Up Woman, dirigida por Jorge Acebo, muestra el interior de una pareja violenta con el fin de concientizar a los espectadores en torno a un tema cada vez más recurrente.

En 2013 casi trescientas mujeres fueron asesinadas en nuestro país como consecuencia de la violencia de género. Esto quiere decir que se registró un femicidio cada 30 horas. Además, la cifra creció un 16 por ciento en relación con el año anterior y es el número más alto de los últimos seis años. Pareciera que aunque aumente la pena vinculada a estos casos, se difundan más y más estudios y cifras, la tendencia no se revertirá con facilidad.

En esta obra de Jorge Acebo la problemática de la violencia deja de tener esa frialdad que dan las estadísticas para centrarse en la historia de una pareja normal, en la que uno tendería a identificarse sin problemas, hasta que comienzan las agresiones.

Sebastián García y Natalia Pascale muestran entonces el in crescendo de hostilidad desde los momentos tensos de la convivencia a la completa degradación. “Vengo trabajando con el tema de género hace años y siempre quise meterme con la violencia pero me daba temor”, explica el director, quien antes había abordado la problemática de la locura y la discapacidad y que ahora dedicó meses a investigar sobre esta temática para poder construir la obra.

“Empecé a investigar con grupos que trabajan el tema de mujeres golpeadas, asistentes sociales y psicólogos y ellos fueron orientándonos, pero en España conocí los grupos de terapia de hombres golpeadores y ahí pude ver lo que hay detrás, porque la mujer es la víctima y lo tenés más claro, pero fue muy impactante ver cómo el hombre mutaba”, comenta Acebo.

Mucho de lo que pasa en la obra tiene que ver con esa transformación, con la sorpresa de la mujer frente a lo inesperado, lo impensado, lo siniestro. Fue justamente esta conversión lo que sedujo al director. Según explicó “Uno desde afuera ve al hombre como un monstruo, pero el monstruo tiene complejidades y meterme en eso fue lo tentador”.

Declarada de interés social y cultural por la Legislatura porteña de la Ciudad de Buenos Aires, por la Confederación parlamentaria de las Américas y por la Red de Mujeres parlamentarias de las Américas, Wake Up Woman viene a mostrar así una situación que sigue siendo común. Además, cuenta con el apoyo de la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género, dependiente del Ministerio de Justicia y derechos humanos y el apoyo de la Dirección General de coordinación de políticas de género.

Acebo no deja de agradecer la repercusión de su obra a través de los grupos de mujeres golpeadas que visitó para armarla, espacios en los que se sigue difundiendo este original proyecto teatral. “Es una obra a la que la gente vuelve. Viene un matrimonio y después traen a sus hijos adolescentes. Y vos decís ´son muy chicos´, pero te dicen que no, que la tienen que ver”, concluyó el dramaturgo.


Wake Up, Woman
Dramaturgia y Dirección: Jorge Acebo
Actúan: Sebastián García, Natalia Pascale
Duración: 60 minutos
PUENTES AMARILLOS CLUB DE ARTE
Libertad 1230 – CABA
Teléfonos: 48159292
Web: http://www.puentesamarillosweb.com
Entrada: $ 80,00 / $ 60,00 – Sábado – 21:00 hs