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viernes, 17 de noviembre de 2023

Cinco libros gratis para entender estas elecciones - #3 Procesos

Para Revista Sonámbula

Realidad: Milei ganó las primarias, perdió la primera vuelta y entró al ballotage. Motivo: La derecha trumpista avanza en Sudamérica. Conclusión: Mejor leer. Conclusión 2: Mejor leer algo que nos explique por qué la derecha trumpista avanza en Sudamérica y entonces Milei ganó las primarias, perdió la primera vuelta y entró al ballotage.

Mientras tanto, los libros se convirtieron en bienes de lujo, al ritmo de la inflación de tres dígitos y el dólar ¿Guttemberg?, que hace que los importados sean imposibles, los nacionales prohibitivos y los usados dos comidas y media. Con semejante panorama seleccionamos una bibliografía muy específica para la coyuntura, cinco libros claves para iluminar este período tan aciago. Porque aunque ahora no esté muy de moda la justicia social, sabemos que donde hay una necesidad nace un derecho, así que leer gratis será nuestra última trinchera, nuestra bandera hacia la victoria, o por lo menos, nuestro ansiolítico más inofensivo.


1.- Diario de una temporada en el quinto piso – Juan Carlos Torre - Edhasa – 2021

Innumerable veces recomendado por Cristina Fernández de Kirchner en los últimos años, como advertencia y/o dardo envenenado hacia su partenaire, Alberto Fernández, en un acto más del dúo “pinpenelesco” que han protagonizado en su gobierno, este libro es una suerte de diario íntimo del sociólogo Juan Carlos Torre durante su estadía como miembro del equipo económico de Juan Sourrouille desde 1983 hasta 1989, en el gobierno de Raúl Alfonsín.

Aunque mundialmente conocido por su trabajo como historiador y cientista social, abocado principalmente a desmenuzar los pormenores del peronismo en su fase inicial –acaba de reeditar “El 17 de octubre de 1945” más de 20 años después de su primera edición- Torre recrea aquí su faceta de funcionario, pero no deja de ahondar en problemas de larga data de la Argentina, como los condicionamientos del Fondo Monetario Internacional y las limitaciones del modelo de valorización financiera instalado durante la última dictadura cívico-militar.


2. - ¿Qué hacemos con Menem?: Los noventa veinte años después - Martín Rodríguez & Pablo Touzon – Siglo XXI Editores - 2021

Si hay una figura insólita cuyo ideario e imaginería sobrevuela este año electoral como un fantasma de las navidades pasadas es la del ex presidente Carlos Menem. Parte de su ¿mística? en la juventud mileista puede explicarse a partir de la reivindicación explícita que Javier Milei realiza de las políticas del ministro Domingo Cavallo, pero también gracias a la distancia y el consumo irónico que se hace de su figura. En resumen: la política argentina aún no sabe bien qué hacer con Menem.

A partir de ese malestar, los periodistas Rodríguez y Touzon -editores de la Revista Panamá- compilan textos de peronistas, kirchneristas, liberales, trotskistas, aceleracionistas, cristianos y socialdemócratas, que eligen dialogar con los noventa para explicar que el menemismo no es algo ajeno, sino algo que nos salpica y nos constituye, con la convicción, según dicen, “que revisar a Menem es revisarnos y construir nuevas lianas para intervenir sobre nuestro presente y nuestro futuro”.

3.- A 30 días del poder - Henry Ashby Turner – Edhasa – (1era Ed.: 2000)

Con tono de thriller o telenovela de palacio, este ensayo del historiador americano Henry Turner narra el mes anterior a enero del 1933, que precedió la llegada de Adolf Hitler a la cancillería de Alemania. A partir de documentación de los archivos de la Unión Soviética que fueron desclasificados una vez caído el muro de Berlín en 1989, Turner reconstruye todas las intrigas político partidarias que hicieron que el alemán concentrara en su figura la mayoría del poder público.

Con prólogo del escritor español Antonio Muñoz Molina y organizado en base a los acontecimientos de cada uno de esos días, mucho de lo que acontece en este libro puede pensarse como espejo retorcido de la vorágine de los últimos meses de campaña argentina, más allá de la homologación del mileismo al fascismo, utilizada por muchos colectivos que se ven amenazados por las ideas totalitarias del candidato libertario.

4.- Los cuatro peronismos – Alejandro Horowicz – Hyspamerica – 1985

Al borde de lo que pareciera ser una nueva mutación de la mano de Sergio Massa, el peronismo sigue siendo un actor indiscutible del panorama político local y, tras su peor elección histórica en las primarias de agosto de 2023, ha llegado a la última instancia de los comicios gracias a lo que muchos denominan un “milagro”.

Parte de esa plasticidad, que le permite adaptarse a condiciones de lo más adversas, es la que el doctor en ciencias sociales Alejandro Horowicz analiza en este libro clásico de la biblioteca del pensamiento argentino, editado hace más de 30 años y re-editado en 2013. En él desmenuza las etapas de creación, consolidación, proscripción, viraje a la izquierda durante los años 70’s y viraje a la derecha durante los 90’s del movimiento justicialista, mientras analiza las variables más cercanas a estas elecciones, ya que incluye en esta nueva edición una apartado sobre los gobiernos kirchneristas.

5.- Un peronismo para el siglo XXI – Matias Kulfas – Siglo XXI – 2023

Ministro de Desarrollo Productivo de la Nación desde 2019 hasta 2022, gerente General del Banco Central entre 2012 y 2013​ y director del Banco Nación en el período 2008-2012, el economista Matías Kulfas es detestado por la militancia del kirchnerismo más duro hasta el día de hoy, sobre todo por haber publicado un libro crítico del gobierno de los Kirchner –“Los tres kirchnerismos: Una historia de la economía argentina”- pero también por su alianza intermitente con el ex ministro de economía Martín Guzmán, a quien se lo culpa por todos los males y más allá.

A partir de este lugar de outsider involuntario de un gobierno al que perteneció, Kulfas realiza en este libro un recorrido que abreva en su propia experiencia en la función pública, demuestra cómo en distintos momentos de su historia el peronismo fue versátil para encontrar soluciones en coyunturas críticas, y propone nuevas directrices desde una matriz productivista para los desafíos de aquí en adelante.

Live: Análisis Elecciones en Argentina para Cámara Cívica

lunes, 9 de noviembre de 2020

3 series para entender por qué casi gana Trump

Con el ajustado margen de las elecciones presidenciales de la semana pasada Donald Trump volvió a dejar claro que Estados Unidos es un país de bipartidismo extremo y voto conservador. Pero para aquellos desprevenidos que observan con estupor que 71 millones de norteamericanos hayan vuelto a elegir a semejante personaje como líder por otros cuatro años, la ficción televisiva contemporánea puede otorgar algunas claves útiles a la hora de esbozar un intento de explicación del ADN retrógrado de las mayorías yankees.

Seleccionamos tres series de muy buena calidad que además de entretener, educan sobre el conflicto social del país americano, que como explicó Noam Chomsky hace poco, está al borde permanente de la guerra civil.
De la mano de una de las guionistas de Mad Men y con la maravillosa Cate Blanchett como protagonista, Mrs. America es un drama biográfico que narra la historia de la conservadora Phyllis Schlafly, una abogada republicana que se opuso a la instalación nacional de la enmienda de igualdad de derechos en la década del 70. Más allá del fresco didáctico que pinta de la escena de la 3era ola feminista norteamericana, la serie permite entender cómo el conservadurismo yankee tiene en las mujeres del midwest un batallón de infantería inclaudicable cuando se trata de defender lo indefendible, incluso si va contra sus propios derechos. La nota de color es que Schlafly escribió, antes de morir, en 2016, un libro alabando a Trump.


La conjura contra América (HBO, 2020)

Última creación del laureado David Simon (The Wire, 2002), que se ganó con el halago de Pablo Iglesias por esta serie un par de rounds con el fascismo vernáculo en Twitter, esta ucronía está basada en el best-seller de Phillip Roth y plantea un escenario en el que, en 1940, el famoso héroe americano de la aviación (y simpatizante nazi) Charles Lindbergh gana la presidencia frente a Roosevelt. Total: Estados Unidos no entra a la 2da Guerra Mundial, establece un pacto con Hitler y se desencadena una diatriba totalitaria puertas adentro de sus fronteras. Por si no queda clara la analogía entre el fascismo y el trumpismo, Simon explicitó que HBO se esforzó para lanzarla antes de las elecciones y así usarla como herramienta contra los conservadores.
Está más que claro que una de las armas más potentes que ha tenido Trump para dar la batalla cultural pre-elecciones en 2016 y este año ha sido la cadena informativa conservadora Fox News. Esta miniserie retrata en 7 capítulos el origen y auge de la señal, de la mano de su creador, Roger Ailes, amigo confeso de Donald. Con Russell Crowe, Naomi Watts y Sienna Miller en los papeles protagónicos, recorre la biografía del periodista, asesor y consultor republicano y deja ver también los casos de abuso sexual de los que se lo acusó públicamente, ya retratados en la película Bombshell (Roach, 2019).

lunes, 19 de agosto de 2013

“Mi voto vale igual que el de mi papá"



En la escuela “República de Francia” en pleno centro de Villa Caraza suena la cumbia a todo volumen en cada esquina. El pavimento se alterna con la tierra y hay mucha gente en la calle. Martín, de 17 años recién cumplidos, se acerca a una mesa acompañado por su papá y su hermana mayor. Es su primera elección y se le notan los nervios. “Estoy muy nervioso”, confiesa, antes de entrar al cuarto oscuro. Sale con una sonrisa y deposita su voto en la urna. Saluda con un beso a todos los presentes y sale más tranquilo. “Al principio no entendía nada de política, pero me pareció copado poder ser parte de algo de lo que siempre hablan los grandes”, cuenta. Aclara que si bien se discutió en la casa sobre el asunto, las aguas estaban divididas y prefirió no profundizar mucho. “Mi viejo no me influenció en el voto, en realidad no sabemos qué votó cada uno”, dice entre risas pero aclara, ya más serio, “Igual mi voto vale igual que el de mi papá eh?”.

“Vine a votar porque me siento importante por hacerlo”, sentencia Carla. Tiene apenas 16 y se apuró a hacerse el DNI nuevo porque vio un spot que explicaba el asunto en internet y le llamó la atención. “No nos tratan como tontos ni como nenes, es por eso que confió en ellos”, distingue. “Ellos” son los representantes del Frente Para la Victoria, ya que Carla cantó su voto al salir. “A Cris (por la presidenta Cristina Kirchner) la quiero mucho, cambió la vida del barrio desde que ella es presidenta”, explicó Carla. Acompañada por su novio, que tiene 18 y prefirió no votar, Carla se burla de su apatía: “a éste le interesa solamente cómo sale Boca”. Es que votar no es para todos lo mismo, y queda claro cuando vemos a los chicos con diferentes identidades políticas. Gonzalo, de 17, dice ser “trotskista” porque va a un colegio en Capital donde milita en el Centro de Estudiantes. “Es clarísimo que va a ganar el peronismo pero voy a votar a Pitrola para que por lo menos llegue a octubre”, explica.

Por primera vez en la historia de nuestro país los jóvenes de entre 16 y 18 años pudieron votar si así lo deseaban. Es que luego de intensos debates parlamentarios y mediáticos, la ley 26 774, que amplía los derechos de ciudadanía, por primera vez y nuevamente de la mano del Partido Justicialista desde que en 1947 se incorporara a las mujeres al padrón electoral, fue puesta a prueba en estas Primarias Abiertas, Simultaneas y Obligatorias. Los argumentos contrarios a la propuesta del Frente Para la Victoria en su momento fueron numerosos, muchos de ellos relativos al debate sobre la edad de inimputabilidad.  “Si no pueden ir presos por robar, tampoco pueden votar”, se escuchó en el Congreso durante la sanción de la ley. Además, muchos opositores se concentraron en la intención del gobierno de tener un “voto cautivo”, dado el alto índice de militancia juvenil que ostenta el kirchnerismo.

Más allá de la aprobación de la ley, la inclusión de los jóvenes a la política requirió de la puesta a punto de varios programas oficiales de difusión, capacitación y concientización. La Dirección General Electoral junto con el Ministerio de Educación creó numerosos dispositivos audiovisuales, digitales y analógicos que se repartieron en las escuelas de todo el país y se viralizaron vía la Televisión Pública y las redes sociales oficiales. En uno de los cuadernillos con el que se trabajó durante el año en muchos establecimientos públicos a partir de una profundo pedido por parte de las autoridades de abordar de forma general el tema, se consigna que la juventud no es más “lo que era” y que se considera que a los 16 años un joven está totalmente capacitado para informarse al respecto de las propuestas de los candidatos y las posturas que más le convienen como votante. Del otro lado de la vereda, la oposición aduce que en general los chicos son “apáticos” frente a la realidad política y al sistema de partidos tradicional, y a la vez esgrime que no deberían participar de marchas aquellos que sean menores a los 16 años. Toda una declaración de principios por parte del PRO que presentó ese proyecto hace unas semanas.

Frente a esto, las PASO servirán, una vez que termine de escrutarse el total de las mesas y se releve la cantidad de asistentes de esta franja etaria, para comprobar quién tiene razón. Sin embargo, lo interesante también estará en ver cuánto de la agenda de los partidos políticos incluye propuestas para este nuevo sector del electorado, aunque sólo represente el 2% del total del padrón nacional. De todas formas, queda claro que si bien son pocos, los chicos que van a votar están informados, participan en las discusiones familiares y se sienten capacitados para formar parte de la ciudadanía. Lejos de los malos augurios que señalaban que a los pibes “no les importa nada”, estas PASO demuestran que se puede contar con ellos. Resta pensar si el sistema democrático de nuestro país está a la altura de las nuevas generaciones, formadas en la tecnología, las redes sociales y la velocidad del entretenimiento permanente.