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jueves, 5 de marzo de 2015

Columna de Cultura

Para Llevalo Puesto

A propósito del día de la mujer repasamos algunas formas de discriminación y sexismo en los productos culturales contemporáneos (web, cine, videojuegos).

Falopa para todos

Para Notas

Que la ciudad de Buenos Aires es una inmensa bolsa de cocaína es una imagen que aparece una y otra vez en los baños de todos los boliches y bares de todas las clases sociales de este páramo de la desolación en el  que vivimos que, para colmo, parece condenado a seguir gobernado por la derecha por los próximos milenios.

Que la falta completa de sentido que trajo consigo el posmodernismo solo puede subsanarse con más posmodernismo es algo que quiere hacernos creer el establishment. Y probablemente lo logre, a través de variadas artimañas, que incluyen tanto a las drogas como a esos insanos entretenimientos 2.0 que son las redes sociales y otros infiernos.

De todo eso trata Merca, la primera novela de un autor que se presenta con pseudónimo: Loyds. De Buenos Aires, fundamentalmente, de su clase más alta y acomodada y, en especial, de ese prototipo de adolescente tardío que es el drogón rico con tristeza, encarnado en Johnny, su personaje principal.

Los aciertos son varios: los más obvios son la voz logradísima de una primera persona en Johnny a la que poco le interesa quién esté leyendo (no alecciona, no pretende convencer, no le importa nada) y la radiografía precisa de un circuito exclusivo que se nos muestra como accesible a los que jamás podríamos costearlo.

Pero lo más inquietante de Merca es el juego literario que propone, ya que toda la novela trascurre en un devenir vertiginoso que aparenta no llevar a ninguna parte y donde el conflicto no estalla nunca. En la superficie, no pasa nada fuera de lo común para Johnny, no hay camino del héroe, no hay redención, no hay quiebre. Entonces entendemos el pase de magia: si no hay nada, la cocaína lo será todo, para el protagonista y para los lectores.

El truco será sumergirnos en el vacío del personaje del que leemos su historia sin rumbo y sin destino. Lo seguimos haciendo solo porque es divertido, ni siquiera nos importa que no suceda nada. Así, lo más sobresaliente de la novela es que logra meternos en esa bolsa interminable en la que se ha convertido la vida para Johnny.

Pura cocaína, puro posmodernismo, pura desolación. Pero seguimos leyendo. No hay amor, no hay creación, no hay salida. Pero seguimos leyendo. No hay suceso afortunado, no hay golpe de suerte, no hay nada. Y seguimos leyendo.

Como la cocaína, Merca se vende tanto que ya va por su segunda edición en pocos meses. Es que si de analogías se trata, este libro puede pensarse perfectamente como un saque: es dulce, como un blues amargo, y al final te deja tan, tan solo.

Merca
Alto Pogo Ediciones
2013



martes, 3 de marzo de 2015

ChacaPeaks: Cohete



-Empezá así, Chucky, ponele “No puedo respirar”.
-Eso es cualquiera, Fede, muy goma.
-Pero te digo que así tenés que empezar, ella tiene que darse cuenta que vos no podés más, que no entendés nada, que no tiene sentido nada sin ella.
-Ni ahí, Fede, solo me la quiero comer y tocarle las tetas.
-Dale, si te vuelve loco Sole, terminala.
-Sí, pero no le puedo decir “no puedo respirar”, es re de virgen eso, chabón.
-Pero si sos virgen, pelotudo.
-Pero mejor que ella no se dé cuenta tan rápido, gil.
-Bueno, si no vas a poner lo que te digo me vas a pagar igual, te aviso.
- Escucha, hagamos así, escribilo vos, te lo pago y después uso lo que me parece.
-Ok, pero si no te da pelota no me hago cargo, ¿eh?
-Está bien, a la tarde me lo mandás.

No puedo respirar, Sole. √
Debo tener algo en los pulmones, debo tener bronquitis, neumonía, un tumor cerebral que me está bajando a las vías respiratorias, ni idea. √
Mirá, es corta la bocha: te miro y no puedo respirar. √
La última vez que me pasó eso fue… √
No, nunca me pasó. √
Lo que me pasa con vos nunca me pasó entonces no entiendo qué es. √
Lo que sí sé es que cada vez que te veo pasar no puedo respirar, entonces pienso que me voy a morir. √
Y la verdad si me muero está bien, porque yo sé que no tengo chances con vos, sos demasiado para mí. √
Y entonces para verte con otros mejor morirme. √
Después lo pienso mejor y creo que quizás sí, quizás en algún planeta, en alguna galaxia lejana, vos sí vas a querer darme un beso y vas a querer ser mi novia. √
Entonces más que morirme quiero tomarme un cohete y llegar allá cuánto antes. √
Así que por eso te escribo, para que me digas cuál es planeta en el que me querés, así me mando de una para la NASA y listo. √

-¿Fuiste vos, no?
-¿Qué?
-El que me escribió el privado en Facebook, no fue el Chucky, fuiste vos.
-No sé de qué me hablás, Sole, no entiendo.
-Lo de la NASA, los planetas, no lo pudo haber escrito él, fuiste vos.
-¿De qué hablás, flaca? Te volviste loquita.
-Mi hermano me dijo que vos le escribís las composiciones del colegio a los pibes por plata y eso que me llegó no  lo escribió el burro del Chucky, que se lleva castellano todos los años.

Cuando le quise contestar ya estaba estampado contra la pared, besando a una mujer por primera vez en mi vida. Besando a la chica de un cliente, poco código. Y bueh, le iba a tener que devolver la plata al Chucky pero, faaah, alto viaje interplanetario.

domingo, 1 de marzo de 2015

Vote Netflix 2015 (II)

Para Notas

Volvió House of Cards, volvió Frank, volvió la magia. Pero Netflix nos tiene preparada mucha más acción para este año. A la vez, el gigante de la transmisión peer to peer, BitTorrent, también está produciendo contenido original. Porque por si no se enteraron, la televisión ha muerto.
Después de una primera entrega con las series ya programadas, aquí un repaso a las que se vienen y aún no tienen fecha de estreno:


MarseilleMarseille
La primera producción de Netflix en francés es una miniserie de ocho episodios escrita y dirigida por franceses y cuenta la historia de Robert Taro, el alcalde de la ciudad portuaria en el país galo que ahora tiene que competir con su protegido en las próximas elecciones. Imposible igualar a Frank, pero podemos intentarlo.

 
Escrita por Bill Burr, uno de los guionistas de Breaking Bad, plantea las peripecias de una familia disfuncional de la década del 70, los Murphys, pero en dibujitos animados. A Matt Groening le gusta esto.


F for Family

between 


Esta co producción con Canadá narra la historia de un pueblo que es azotado por una extraña enfermedad que mató a toda la población con la excepción de aquellos que tienen 21 años de edad quienes deberán develar el misterio.  


Chef’s Table
chefs tablePrimera incursión de Netflix en el género documental, haciéndose eco de la nueva moda de los realities gastronómicos, recorre el mundo buscando chefs famosos y mostrando qué cocinan y qué comen. Ideal para la cena.


Narcos 

 
Narcos
???????????????????????Y sí, no podía faltar tras el boom 2013 / 2014 de las narcotelenovelas, una serie con polvito blanco. Rodada en Colombia, Narcos narra la historia del capo Pablo Escobar y está protagonizada por Wagner Moura y Pedro Pascal (Oberyn, de Game of Thrones).

 




Club de Cuervos
Filmada enteramente en México, repasa la vida de jugadores profesionales de fútbol en ese país, aparentemente con una mirada “irónica” sobre el asunto. Conclusión: al sur de Texas solo hay drogadictos, futbolistas y espectadores.

jueves, 26 de febrero de 2015

Vote Netflix 2015 (I)


El viernes vuelve House Of Cards (HOC), vuelve el intrépido Frank, vuelve la majestuosa Claire. Vuelven los Underwoods. Quién sabe qué nos deparará la presidencia del imperio. Vértigo.

Mientras tanto, Netflix sigue sumando porotos: luego de varios premios, de haberse expandido internacionalmente para llegar hasta Cuba (¡Oh, no!) e incluso de osar inmiscuirse en el affaire Nisman, el gigante del streaming prepara 13 series para el 2015. Todas, de una u otra forma, se cuelgan de la fama de HOC (la apuesta original, estrenada en 2013).

Aquí destacamos las de estreno inminente:


De los productores de 30 Rock llegan estas chicas comandadas por Ellie Kemper (Damas en guerra, The Office) que estuvieron encerradas quince años en un refugio y ahora tendrán que rehacer su vida. Comedia que promete.

20 de marzo: Bloodline

Este thriller dramático explora los demonios bajo la superficie de una familia muy “normal”, los Rayburn, en los Cayos de la Florida. Todo parece desmoronarse cuando el hijo vuelve a la ciudad y empieza a sacar trapitos familiares al sol. Pueblo chico, infierno grande reloaded.

10 de abril: Daredevil

Como Marvel ya entendió todo antes que nadie, se asoció con Netflix para recrear esta saga sobre Matt Murdock, el abogado ciego que debe proteger Nueva York. En esa línea, también se preparan una serie basada en la heroína/detective Jessica Jones, protagonizada por Krysten Ritter, Carrie-Anne Moss y David Tennant. Comic para todos y todas.

8 de Mayo: Grace and Frankie
¿Qué harías si tu marido te deja por otro muchacho? ¿Y si encima lo hace con el esposo de tu archienemiga? Jane Fonda vuelve al ruedo, luego de brillar en The Newsroom, con Lily Tomlin de pareja dispareja, para enfrentar al mundo de una manera gay friendly.

Sin fecha: Sense8
Los temibles hermanos Wachowski (The Matrix) se pasan a la pantalla chica con esta historia de ocho personas alrededor del mundo que “se sienten” entre sí aunque no se conozcan. Protagonizan actores mexicanos y Naveen Andrews (Sayid, de Lost).


lunes, 23 de febrero de 2015

ChacaPeaks: Buenos días su señoría

Para Diario Cuatro Palabras



¿Cómo dice que se llama su amiga la que desapareció en Junín? Chacabuco, no Junín. Bueno, es todo lo mismo. Sofía se llama, Sofía Costas. ¿Pero no tiene marido? ¿Novio? ¿Padre? ¿Por qué Ud. hace la denuncia? Sí, tiene un novio en Capital, pero el tipo le pega, por eso se fue huyendo de él a Chacabuco. Rodo ¿Dónde queda Chacabuco? ¿Es para el lado de Mar del Plata?
Claudia ve salir del fondo de la seccional a Rodo. Tiene unos sesenta años, barba candado y una pelada incipiente. Rodo la mira fijo y le dice serio Mandandirundirundán. Claudia no entiende, le pregunta qué quiere decir. El no responde pero se presenta: señora mi nombre es Rodolfo Adrián Iglesias. Le da la mano. Hola, dice ella, molesta, y también le da la mano. Necesito denunciar una desaparición. Rodo mira al oficial Fernández, la vuelve a mirar a ella y repite Mandandirundirundán. Claudia extrañada resopla y le reitera que quiere hacer una denuncia, que su amiga nunca le avisó que había llegado a Chacabuco. Y que su marido Pablo la golpea. Rodo no entiende. ¿A Ud. la golpea? No, no, dice Claudia, yo no tengo marido.
En ese momento el oficial Fernández le pregunta si Pablo era el novio o el marido de Sofía, porque antes le había dicho novio y no es lo mismo, a instancia judicial, el estado civil de los participantes del hecho. No, es el novio pero conviven, es lo mismo, dice Claudia, a esa altura ya irritada por el trato de los policías. Rodo se toca el mentón y pensativo, repite: Mandandirundirundan. Qué, dice Claudia. Eso, señora, que si no están casados y Ud. no es familiar no puede denunciar nada. Pero me dijo que iba a ir a lo de su tía Rosa en Chacabuco, grita Claudia, me escribió un mail antes de irse, y me dijo que me avisaba que llegaba y no lo hizo. Umggh dice Rodo con la mano en el mentón. Claudia sigue gritando: este hijo de puta debe haber entrado a la máquina y debe haber visto el mail y la fue a buscar, estoy segura.
Pero Junín es jurisdicción de La Plata, dice Fernández, tendría que irse para allá. Pero esto no es en Junín, es en Chacabuco. Bueno, es todo lo mismo. Cómo, si ella vive acá a dos cuadras, le corresponde esta comisaria, sigue gritando Claudia. ¿Pero ahora dónde está su amiga? pregunta Rodo. Y no sé, no sé, grita Claudia desencajada. Ah, si no sabe se va a complicar ver cuál es la jurisdicción, deduce Fernández.  MANDANDIRUNDIRUNDAN grita Claudia.
Y se despierta.
A ciegas agarra el celular de la mesa de luz.
Sofía 12:32 “Llegué OK, por favor no le digas a Pablo que sabes dónde estoy” √√

De La Matanza a Plutón

Para Notas

De esa usina de narradores jóvenes que viene a mostrarnos cuán accesible es leer online que es la Exposición de la actual narrativa rioplatense aparece, entre otros hallazgos, Zoología, de Martín Jali. Son cuatro cuentos ajustados a la temática en los que el artefacto animal remite siempre a lo otro, lo impensado, lo brutal.

“El gorila que fumaba cigarrillos rubios”, inaugura la saga, y los cuentos van en un in crescendo bestial hasta “Hotel Montevideo”, que lo deja a uno con ganas de mudarse de planeta. Pero esto no tiene tanto que ver con la violencia asociada al mundo animal sino con la incomodidad del narrador, su mirada frente al reino del que se siente parte, pero no. De todas formas: ¿No somos acaso mamíferos? ¿Qué nos diferencia de los monos? ¿La cultura? ¿La capacidad de leer y escribir?

En ese sentido, Jali, periodista y escritor, también lleva adelante hace poco más de un año un proyecto vinculado a la literatura que remite directamente a esa cuestión: ¿se puede hacer algo más en este mundo que leer y escribir? Pues no.

Por eso, su club de libros “Escape a Plutón” tiene más de cien miembros que, mensualmente, reciben en sus casas un libro especialmente seleccionado por él, que asume su rol de librero, aunque confiesa que sabe que esa es una especie en extinción.
El emprendimiento nace a partir de un viejo trauma infantil: oriundo de La Matanza, Jali recuerda que le resultaba difícil encontrar allá la literatura que buscaba. En este sentido afirma: “En el conurbano muchos textos no llegan, así que la génesis del proyecto fue ver de qué manera federalizar el acceso a ciertos libros".
Con Internet de aliado y una cadena de distribución federal vía la Cámara Argentina del Libro y Correo Argentino, ejemplares “raros” llegan a muchos lugares donde la literatura es patrimonio de las grandes cadenas de librerías. A la vez, el sitio web tiene mucha información de referencia sobre autores seleccionados previamente, una tienda virtual, una selección de libros para chicos y mucha data literaria y salvaje de yapa.

Sobre la selección Jali distingue: “Nuestra marca registrada es que sea arriesgada, que si no leés cómics, de pronto te llegue uno a tu casa y veas qué onda”. También hay una intencionalidad puesta en la intertextualidad: “La idea es que sean textos contemporáneos de editoriales independientes o alternativas”. En ese sentido, se ve la coherencia de las dos experiencias acá reseñadas: por un lado el eje en la narrativa actual y por otro el énfasis en las editoriales pequeñas. En ese sentido, este mes los plutonianos recomiendan “222 Patitos”, de Federico Falco, editado por Eterna Cadencia.

¡A leer entonces, alienígenas!

martes, 17 de febrero de 2015

ChacaPeaks: Estrógeno

Para Diario Cuatro Palabras


“Puta puta, sos una puta, Julieta, una terrible puta”, me dice mamá. Y yo suspiro, cierro la puerta del cuarto, pongo bien fuerte Romeo Santos y a otra cosa mariposa. 


Lo de la música fuerte es clave. Porque el problema cuando uno no contesta insultos es que ese silencio hace que las puteadas se propaguen por el aire y produzcan un eco en el cerebro que impide pensar en otra cosa. Así funciona el bocho. O por lo menos así funciona en el caso de las peleas con mi vieja. Sea como fuere, a mi mamá le gusta decirme “puta” más o menos una vez por semana, como para que no me olvide y me quede bien claro cuál es su opinión sobre mis actividades extra curriculares, por no decir para que no me olvide que a ella no se la cojen hace dos eras geológicas y yo tengo el mejor escote de todo el pueblo. Con ese tema debo haber salido a la abuela Irma, porque mi mamá es como Morticia, ya saben, de las tetas ni noticia. 


Nunca tengan hijas mujeres. No sirven para nada. Mejor dicho, es para peor. Si tenés hijos varones sentís que algo hiciste, que algo creaste. Si tenés hijas mujeres, lo único que creaste fueron monstruos. Porque aceptémoslo de una vez, chicas, entre minas sólo se puede competir. Pueden quererse más o menos pero siempre, a la larga, las mujeres se la terminan midiendo. O por quién tiene el mejor lomo o el mejor esposo o el mejor hijo o por quien hace mejor la torta de ricota o ya que estamos en tren de confesiones, por quién tiene el mejor palo de amasar para salir a correr a la amante de turno. 


Porque el problema en Chacabuco es ese, que todos nos damos con todos. Entonces las mujeres nos dividimos estrictamente entre las que están casadas y las se encaman con los maridos de las casadas. Las categorías tampoco son tan rígidas: también estamos las que nos cojemos casados y solteros sin distinción, pero eso es porque somos “putas putas”, como dice mi mamá, o por el solo hecho de que como podemos, lo hacemos. 


Igual acá el problema es que me curtí a Ipazaguirre otra vez. En realidad el problema es que Ipazaguirre es un sorete. Bueno, en realidad en realidad, el problema es que le gusto al viejo. Ok. La posta es que mi mamá salió con él cuando eran jóvenes. Ok. La posta posta es que el tipo le había dicho de casarse y la muy tarada lo dejó por el boludo de mi viejo. Ok, la posta posta posta es que todavía se quiere matar porque decidió como el orto y yo, hablando de ortos, lo tengo paradito paradito, je.

Ser (in)feliz era esto


Leí Felices los felices de la francesa Yasmina Reza en cinco horas de corrido. Se deja llevar, es entretenidísimo. Pero me recordó a Plataforma, de Michel Houellebecq, y eso le quitó un poco de su magia. Sin dudas, el marco conceptual es similar: Francia, siglo XXI, clase media alta. Pero en el caso de Reza, los problemas de la burguesía ilustrada europea se tratan con un poco (solo un poco) menos de cinismo.

Dieciocho personajes infelices por donde se los mire, los de Reza son un coro griego posmoderno que busca su redención en un humor en algunos puntos naif y en varios momentos grotesco. Matrimonios que no quieren ser perfectos, que se eximen a sí mismos del compromiso de la fidelidad con una hipocresía pasmosa, hijos de padres aburridos que resultan tan aburridos como sus progenitores aún con treinta años menos, etc., etc. Pura parafernalia pequebú para pasar el finde.

Sin embargo, hay algo del universo Reza que es destacable: la crítica al sistema capitalista late siempre, subterráneamente, en este muestreo de infelicidad congénita. Al terminar, uno cae en la cuenta de que los felices no quieren ser felices, porque saben, en el fondo, que no podrán. Y en el posmodernismo más agudo de su espiral infeliz es donde reside la gracia del libro: el capitalismo engendra su propia (sutil, gris, abúlica) destrucción.

Asociar felicidad y amor es una auténtica estupidez”, dijo la autora hace unos meses. Bueno, por fin alguien lo dice como corresponde. Pero volviendo al asunto: ¿Por qué esperar de la vida la felicidad? ¿Acaso ya no entendimos todos que la felicidad es un invento de Disney?

Así, Felices los felices quiere decirnos varias cosas subversivas, aunque se disfrace de novelita costumbrista que peca de políticamente correcta: 1) el matrimonio es una institución caduca que no sobrevive por su verdadero valor sino por la falta de expectativas de sus integrantes. 2) La infidelidad no es más que un remache a ese presente imperfecto de la vida en pareja, al que logra perpetuar sin necesidad de quiebre. 3) Las experiencias falladas de amor de los padres jamás podrán evitar la repetición de las mismas por parte de sus hijos porque la educación sentimental no es más que una suma inconexa de fracasos.
¿Cuál es la salida, entonces? Ninguna, queridos. El capitalismo ha venido a destrozar el amor y por más libros que sigamos leyendo, así seguirá siendo por los siglos de los siglos.

Felices los felices
Yasmina Reza
Anagrama
2014


jueves, 12 de febrero de 2015

Universo Bruzzone


En septiembre del año pasado se editó Las Chanchas, la tercera novela de Félix Bruzzone. Como no me fui de vacaciones me gasté lo correspondiente en la librería, entonces entre varias cosas, me lo compré. Sabía que Bruzzone era hijo de desaparecidos y que tenía una novela vinculada al tema, pero esta pintaba distinto. También sabía que se había reeditado su libro de cuentos 76, que incluía algunos relatos que se pueden leer en la web, como Unimog u otros, que remiten directamente a la problemática de los hijos de.
Confieso que para mí la literatura sobre los setenta empieza y termina en Respiración Artificial, de Ricardo Piglia. Me cuesta mucho salir de ahí y entrar en otra parte. Me cuesta mucho, también, entrar en los setenta.
De todas formas, entré. Difícil no nadar en la propuesta de este limpiador de piletas y fundador de la editorial Tamarisco, difícil no sumergirse en la verosimilitud de su prosa. Y como Dios es bueno (!), la misma semana que leí Las Chanchas conseguí (no lo robé, lo juro) Los Topos, su primera novela. Y esta vez sí, me metí en la parte honda del asunto.
Las Chanchas es un relato triangular, con tres puntos de vista. Empieza en Marte. Sigue en un pueblo. Termina en un río. Todo los datos argumentales que se digan sobre la novela le quitarán impacto a la sorpresa de los acontecimientos. Sin embargo, podemos resumirlo en: pareja con niño pequeño ve su vida conmocionada por un secuestro de dos jóvenes en su barrio. El título del libro remite directamente a la cuestión. Pero lo interesante aquí no es tanto lo argumental como las lecturas que se hacen del mismo problema y finalmente, lo que deviene onírico y absurdo. Pasan las páginas y uno intenta que algo de todo lo que lee sea cierto, o sea un sueño de alguien, pero necesita certezas que, lejos de construirse van destruyéndose hasta que el lector entiende que va a tener que leer el libro otra vez porque esta todo fríamente calculado para que tengamos esa sensación. Lynch puro.
Si Las Chanchas remite al universo onírico de Lynch, Los topos se abraza calurosamente con Almodóvar. Un hijo de desaparecidos que coquetea con el travestismo una y otra y otra y otra vez hasta los bordes más insospechados. Una historia que comienza siendo muy realista pero que termina en el absurdo más escabroso, corriendo todos los límites imaginables del morbo entre padres “que no están ni vivos ni muertos”, el hombre nuevo, el sexo nuevo y las peripecias de quienes no saben qué son, no quieren saber, pero sueñan con saber.
A decirlo pronto y ampulosamente: si dentro de cincuenta años los historiadores quisieran saber cómo se construyó la subjetividad post dictadura, difícilmente puedan evitar leer estos libros. De muestra un botón de Los topos: “¿Qué era primero, salvar el amor o el pasado? El amor era el futuro. El presente y el futuro. ¿Y el pasado? También, presente y futuro; pero la intensidad del pasado sobre el presente -y ni hablar en el futuro- era pequeña en comparación a la intensidad del amor. Ese era mi orden, entonces: primero el amor”.

Las chanchas
Literatura Random House
2014

Los topos
Editorial: Mondadori
2008