Para Llevalo Puesto
A propósito del día de la mujer repasamos algunas formas de discriminación y sexismo en los productos culturales contemporáneos (web, cine, videojuegos).
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jueves, 5 de marzo de 2015
Falopa para todos
Para Notas
Merca
Alto Pogo Ediciones
2013
Que la ciudad de Buenos Aires es una inmensa bolsa de cocaína es una
imagen que aparece una y otra vez en los baños de todos los boliches y
bares de todas las clases sociales de este páramo de la desolación en el
que vivimos que, para colmo, parece condenado a seguir gobernado por la
derecha por los próximos milenios.
Que la falta completa de sentido que trajo consigo el posmodernismo
solo puede subsanarse con más posmodernismo es algo que quiere hacernos
creer el establishment. Y probablemente lo logre, a través de
variadas artimañas, que incluyen tanto a las drogas como a esos insanos
entretenimientos 2.0 que son las redes sociales y otros infiernos.
De todo eso trata Merca, la primera novela de un autor que
se presenta con pseudónimo: Loyds. De Buenos Aires, fundamentalmente, de
su clase más alta y acomodada y, en especial, de ese prototipo de
adolescente tardío que es el drogón rico con tristeza, encarnado en
Johnny, su personaje principal.
Los aciertos son varios: los más obvios son la voz logradísima de una
primera persona en Johnny a la que poco le interesa quién esté leyendo
(no alecciona, no pretende convencer, no le importa nada) y la
radiografía precisa de un circuito exclusivo que se nos muestra como
accesible a los que jamás podríamos costearlo.
Pero lo más inquietante de Merca es el juego literario que
propone, ya que toda la novela trascurre en un devenir vertiginoso que
aparenta no llevar a ninguna parte y donde el conflicto no estalla
nunca. En la superficie, no pasa nada fuera de lo común para Johnny, no
hay camino del héroe, no hay redención, no hay quiebre. Entonces
entendemos el pase de magia: si no hay nada, la cocaína lo será todo,
para el protagonista y para los lectores.
El truco será sumergirnos en el vacío del personaje del que leemos su
historia sin rumbo y sin destino. Lo seguimos haciendo solo porque es
divertido, ni siquiera nos importa que no suceda nada. Así, lo más
sobresaliente de la novela es que logra meternos en esa bolsa
interminable en la que se ha convertido la vida para Johnny.
Pura cocaína, puro posmodernismo, pura desolación. Pero seguimos
leyendo. No hay amor, no hay creación, no hay salida. Pero seguimos
leyendo. No hay suceso afortunado, no hay golpe de suerte, no hay nada. Y
seguimos leyendo.
Como la cocaína, Merca se vende tanto que ya va por su
segunda edición en pocos meses. Es que si de analogías se trata, este
libro puede pensarse perfectamente como un saque: es dulce, como un
blues amargo, y al final te deja tan, tan solo.
Alto Pogo Ediciones
2013
martes, 3 de marzo de 2015
ChacaPeaks: Cohete
-Empezá así, Chucky, ponele “No puedo
respirar”.
-Eso es cualquiera, Fede, muy goma.
-Pero te digo que así tenés que empezar,
ella tiene que darse cuenta que vos no podés más, que no entendés nada, que no
tiene sentido nada sin ella.
-Ni ahí, Fede, solo me la quiero comer y
tocarle las tetas.
-Dale, si te vuelve loco Sole, terminala.
-Sí, pero no le puedo decir “no puedo
respirar”, es re de virgen eso, chabón.
-Pero si sos virgen, pelotudo.
-Pero mejor que ella no se dé cuenta tan
rápido, gil.
-Bueno, si no vas a poner lo que te digo me
vas a pagar igual, te aviso.
- Escucha, hagamos así, escribilo vos, te lo
pago y después uso lo que me parece.
-Ok, pero si no te da pelota no me hago
cargo, ¿eh?
-Está bien, a la tarde me lo mandás.
No puedo respirar, Sole. √
Debo tener algo en los pulmones, debo tener bronquitis, neumonía, un
tumor cerebral que me está bajando a las vías respiratorias, ni idea. √
Mirá, es corta la bocha: te miro y no puedo respirar. √
La última vez que me pasó eso fue… √
No, nunca me pasó. √
Lo que me pasa con vos nunca me pasó entonces no entiendo qué es. √
Lo que sí sé es que cada vez que te veo pasar no puedo respirar, entonces
pienso que me voy a morir. √
Y la verdad si me muero está bien, porque yo sé que no tengo chances
con vos, sos demasiado para mí. √
Y entonces para verte con otros mejor morirme. √
Después lo pienso mejor y creo que quizás sí, quizás en algún planeta,
en alguna galaxia lejana, vos sí vas a querer darme un beso y vas a querer ser
mi novia. √
Entonces más que morirme quiero tomarme un cohete y llegar allá cuánto
antes. √
Así que por eso te escribo, para que me digas cuál es planeta en el
que me querés, así me mando de una para la NASA y listo. √
-¿Fuiste vos, no?
-¿Qué?
-El que me escribió el privado en Facebook,
no fue el Chucky, fuiste vos.
-No sé de qué me hablás, Sole, no entiendo.
-Lo de la NASA, los planetas, no lo pudo
haber escrito él, fuiste vos.
-¿De qué hablás, flaca? Te volviste loquita.
-Mi hermano me dijo que vos le escribís las
composiciones del colegio a los pibes por plata y eso que me llegó no lo escribió el burro del Chucky, que se lleva
castellano todos los años.
Cuando le
quise contestar ya estaba estampado contra la pared, besando a una mujer por
primera vez en mi vida. Besando a la chica de un cliente, poco código. Y bueh,
le iba a tener que devolver la plata al Chucky pero, faaah, alto viaje
interplanetario.
domingo, 1 de marzo de 2015
Vote Netflix 2015 (II)
Para Notas
Primera incursión de Netflix en el género documental, haciéndose eco
de la nueva moda de los realities gastronómicos, recorre el mundo
buscando chefs famosos y mostrando qué cocinan y qué comen. Ideal para
la cena.
Y sí, no podía faltar tras el boom 2013 / 2014 de las
narcotelenovelas, una serie con polvito blanco. Rodada en Colombia,
Narcos narra la historia del capo Pablo Escobar y está
protagonizada por Wagner Moura y Pedro Pascal (Oberyn, de Game of Thrones).
Volvió House of Cards, volvió Frank, volvió la magia. Pero
Netflix nos tiene preparada mucha más acción para este año. A la vez, el
gigante de la transmisión peer to peer, BitTorrent, también está produciendo contenido original. Porque por si no se enteraron, la televisión ha muerto.
Después de una primera entrega con las series ya programadas, aquí un repaso a las que se vienen y aún no tienen fecha de estreno:
La primera producción de Netflix en francés es una miniserie de ocho
episodios escrita y dirigida por franceses y cuenta la historia de
Robert Taro, el alcalde de la ciudad portuaria en el país galo que ahora
tiene que competir con su protegido en las próximas elecciones.
Imposible igualar a Frank, pero podemos intentarlo.
Escrita por Bill Burr, uno de los guionistas de Breaking Bad,
plantea las peripecias de una familia disfuncional de la década del 70,
los Murphys, pero en dibujitos animados. A Matt Groening le gusta esto.
Esta co producción con Canadá narra la historia de un pueblo que es
azotado por una extraña enfermedad que mató a toda la población con la
excepción de aquellos que tienen 21 años de edad quienes deberán develar
el misterio.
Chef’s Table
Club de Cuervos
Filmada enteramente en México, repasa la vida de jugadores
profesionales de fútbol en ese país, aparentemente con una mirada
“irónica” sobre el asunto. Conclusión: al sur de Texas solo hay
drogadictos, futbolistas y espectadores.
jueves, 26 de febrero de 2015
Vote Netflix 2015 (I)
El viernes vuelve House Of Cards (HOC), vuelve el intrépido
Frank, vuelve la majestuosa Claire. Vuelven los Underwoods. Quién sabe
qué nos deparará la presidencia del imperio. Vértigo.
Mientras tanto, Netflix sigue sumando porotos: luego de varios premios, de haberse expandido internacionalmente para llegar hasta Cuba (¡Oh, no!) e incluso de osar inmiscuirse en el affaire Nisman, el gigante del streaming prepara 13 series para el 2015. Todas, de una u otra forma, se cuelgan de la fama de HOC (la apuesta original, estrenada en 2013).
Aquí destacamos las de estreno inminente:
6 de marzo: Unbreakable Kimmy Schmidt
De los productores de 30 Rock llegan estas chicas comandadas por Ellie Kemper (Damas en guerra, The Office) que estuvieron encerradas quince años en un refugio y ahora tendrán que rehacer su vida. Comedia que promete.
20 de marzo: Bloodline
Este thriller dramático explora los demonios bajo la superficie de
una familia muy “normal”, los Rayburn, en los Cayos de la Florida. Todo parece desmoronarse cuando el hijo vuelve a la ciudad y empieza a
sacar trapitos familiares al sol. Pueblo chico, infierno grande
reloaded.
10 de abril: Daredevil
Como Marvel ya entendió todo antes que nadie, se asoció con Netflix
para recrear esta saga sobre Matt Murdock, el abogado ciego que debe
proteger Nueva York. En esa línea, también se preparan una serie basada
en la heroína/detective Jessica Jones, protagonizada por Krysten Ritter,
Carrie-Anne Moss y David Tennant. Comic para todos y todas.
8 de Mayo: Grace and Frankie
¿Qué harías si tu marido te deja por otro muchacho? ¿Y si encima lo
hace con el esposo de tu archienemiga? Jane Fonda vuelve al ruedo, luego
de brillar en The Newsroom, con Lily Tomlin de pareja dispareja, para enfrentar al mundo de una manera gay friendly.
Sin fecha: Sense8
Los temibles hermanos Wachowski (The Matrix) se pasan a la
pantalla chica con esta historia de ocho personas alrededor del mundo
que “se sienten” entre sí aunque no se conozcan. Protagonizan actores
mexicanos y Naveen Andrews (Sayid, de Lost).
lunes, 23 de febrero de 2015
ChacaPeaks: Buenos días su señoría
Para Diario Cuatro Palabras
¿Cómo
dice que se llama su amiga la que desapareció en Junín? Chacabuco, no Junín.
Bueno, es todo lo mismo. Sofía se llama, Sofía Costas. ¿Pero no tiene marido?
¿Novio? ¿Padre? ¿Por qué Ud. hace la denuncia? Sí, tiene un novio en Capital, pero
el tipo le pega, por eso se fue huyendo de él a Chacabuco. Rodo ¿Dónde queda
Chacabuco? ¿Es para el lado de Mar del Plata?
Claudia
ve salir del fondo de la seccional a Rodo. Tiene unos sesenta años, barba
candado y una pelada incipiente. Rodo la mira fijo y le dice serio Mandandirundirundán.
Claudia no entiende, le pregunta qué quiere decir. El no responde pero se
presenta: señora mi nombre es Rodolfo Adrián Iglesias. Le da la mano. Hola,
dice ella, molesta, y también le da la mano. Necesito denunciar una
desaparición. Rodo mira al oficial Fernández, la vuelve a mirar a ella y repite
Mandandirundirundán. Claudia extrañada resopla y le reitera que quiere hacer
una denuncia, que su amiga nunca le avisó que había llegado a Chacabuco. Y que
su marido Pablo la golpea. Rodo no entiende. ¿A Ud. la golpea? No, no, dice
Claudia, yo no tengo marido.
En ese
momento el oficial Fernández le pregunta si Pablo era el novio o el marido de
Sofía, porque antes le había dicho novio y no es lo mismo, a instancia
judicial, el estado civil de los participantes del hecho. No, es el novio pero
conviven, es lo mismo, dice Claudia, a esa altura ya irritada por el trato de
los policías. Rodo se toca el mentón y pensativo, repite: Mandandirundirundan.
Qué, dice Claudia. Eso, señora, que si no están casados y Ud. no es familiar no
puede denunciar nada. Pero me dijo que iba a ir a lo de su tía Rosa en
Chacabuco, grita Claudia, me escribió un mail antes de irse, y me dijo que me
avisaba que llegaba y no lo hizo. Umggh dice Rodo con la mano en el mentón.
Claudia sigue gritando: este hijo de puta debe haber entrado a la máquina y debe
haber visto el mail y la fue a buscar, estoy segura.
Pero
Junín es jurisdicción de La Plata, dice Fernández, tendría que irse para allá. Pero
esto no es en Junín, es en Chacabuco. Bueno, es todo lo mismo. Cómo, si ella
vive acá a dos cuadras, le corresponde esta comisaria, sigue gritando Claudia.
¿Pero ahora dónde está su amiga? pregunta Rodo. Y no sé, no sé, grita Claudia
desencajada. Ah, si no sabe se va a complicar ver cuál es la jurisdicción,
deduce Fernández. MANDANDIRUNDIRUNDAN grita
Claudia.
Y se
despierta.
A
ciegas agarra el celular de la mesa de luz.
Sofía 12:32
“Llegué OK, por favor no le digas a Pablo que sabes dónde estoy” √√
De La Matanza a Plutón
Para Notas
De esa usina de narradores jóvenes que viene a mostrarnos cuán accesible es leer online que es la Exposición de la actual narrativa rioplatense aparece, entre otros hallazgos, Zoología,
de Martín Jali. Son cuatro cuentos ajustados a la temática en los que
el artefacto animal remite siempre a lo otro, lo impensado, lo brutal.
“El gorila que fumaba cigarrillos rubios”, inaugura la saga, y los
cuentos van en un in crescendo bestial hasta “Hotel Montevideo”, que lo
deja a uno con ganas de mudarse de planeta. Pero esto no tiene tanto que
ver con la violencia asociada al mundo animal sino con la incomodidad
del narrador, su mirada frente al reino del que se siente parte, pero
no. De todas formas: ¿No somos acaso mamíferos? ¿Qué nos diferencia de
los monos? ¿La cultura? ¿La capacidad de leer y escribir?
En ese sentido, Jali, periodista y escritor, también lleva adelante
hace poco más de un año un proyecto vinculado a la literatura que remite
directamente a esa cuestión: ¿se puede hacer algo más en este mundo que
leer y escribir? Pues no.
Por eso, su club de libros “Escape a Plutón”
tiene más de cien miembros que, mensualmente, reciben en sus casas un
libro especialmente seleccionado por él, que asume su rol de librero,
aunque confiesa que sabe que esa es una especie en extinción.
El emprendimiento nace a partir de un viejo trauma infantil: oriundo
de La Matanza, Jali recuerda que le resultaba difícil encontrar allá la
literatura que buscaba. En este sentido afirma: “En el conurbano muchos
textos no llegan, así que la génesis del proyecto fue ver de qué manera
federalizar el acceso a ciertos libros".
Con Internet de aliado y una cadena de distribución federal vía la
Cámara Argentina del Libro y Correo Argentino, ejemplares “raros” llegan
a muchos lugares donde la literatura es patrimonio de las grandes
cadenas de librerías. A la vez, el sitio web tiene mucha información de
referencia sobre autores seleccionados previamente, una tienda virtual,
una selección de libros para chicos y mucha data literaria y salvaje de
yapa.
Sobre la selección Jali distingue: “Nuestra marca registrada es que
sea arriesgada, que si no leés cómics, de pronto te llegue uno a tu casa
y veas qué onda”. También hay una intencionalidad puesta en la
intertextualidad: “La idea es que sean textos contemporáneos de
editoriales independientes o alternativas”. En ese sentido, se ve la
coherencia de las dos experiencias acá reseñadas: por un lado el eje en
la narrativa actual y por otro el énfasis en las editoriales pequeñas.
En ese sentido, este mes los plutonianos recomiendan “222 Patitos”, de Federico Falco, editado por Eterna Cadencia.
¡A leer entonces, alienígenas!
martes, 17 de febrero de 2015
ChacaPeaks: Estrógeno
Para Diario Cuatro Palabras
“Puta puta, sos una puta, Julieta, una terrible puta”, me
dice mamá. Y yo suspiro, cierro la puerta del cuarto, pongo bien fuerte Romeo
Santos y a otra cosa mariposa.
Lo de la música fuerte es clave.
Porque el problema cuando uno no contesta insultos es que ese silencio hace que
las puteadas se propaguen por el aire y produzcan un eco en el cerebro que
impide pensar en otra cosa. Así funciona el bocho. O por lo menos así funciona
en el caso de las peleas con mi vieja. Sea como fuere, a mi mamá le gusta
decirme “puta” más o menos una vez por semana, como para que no me olvide y me
quede bien claro cuál es su opinión sobre mis actividades extra curriculares,
por no decir para que no me olvide que a ella no se la cojen hace dos eras
geológicas y yo tengo el mejor escote de todo el pueblo. Con ese tema debo
haber salido a la abuela Irma, porque mi mamá es como Morticia, ya saben, de
las tetas ni noticia.
Nunca tengan hijas mujeres. No
sirven para nada. Mejor dicho, es para peor. Si tenés hijos varones sentís que
algo hiciste, que algo creaste. Si tenés hijas mujeres, lo único que creaste
fueron monstruos. Porque aceptémoslo de una vez, chicas, entre minas sólo se
puede competir. Pueden quererse más o menos pero siempre, a la larga, las mujeres
se la terminan midiendo. O por quién tiene el mejor lomo o el mejor esposo o el
mejor hijo o por quien hace mejor la torta de ricota o ya que estamos en tren
de confesiones, por quién tiene el mejor palo de amasar para salir a correr a
la amante de turno.
Porque el problema en Chacabuco es
ese, que todos nos damos con todos. Entonces las mujeres nos dividimos
estrictamente entre las que están casadas y las se encaman con los maridos de las
casadas. Las categorías tampoco son tan rígidas: también estamos las que nos cojemos
casados y solteros sin distinción, pero eso es porque somos “putas putas”, como
dice mi mamá, o por el solo hecho de que como podemos, lo hacemos.
Igual acá el problema es que me curtí
a Ipazaguirre otra vez. En realidad el problema es que Ipazaguirre es un
sorete. Bueno, en realidad en realidad, el problema es que le gusto al viejo.
Ok. La posta es que mi mamá salió con él cuando eran jóvenes. Ok. La posta
posta es que el tipo le había dicho de casarse y la muy tarada lo dejó por el
boludo de mi viejo. Ok, la posta posta posta es que todavía se quiere matar
porque decidió como el orto y yo, hablando de ortos, lo tengo paradito paradito,
je.
Ser (in)feliz era esto
Leí Felices los felices de la francesa Yasmina Reza en cinco horas de corrido. Se deja llevar, es entretenidísimo. Pero me recordó a Plataforma, de Michel Houellebecq,
y eso le quitó un poco de su magia. Sin dudas, el marco conceptual es
similar: Francia, siglo XXI, clase media alta. Pero en el caso de Reza,
los problemas de la burguesía ilustrada europea se tratan con un poco
(solo un poco) menos de cinismo.
Dieciocho personajes infelices por donde se los mire, los de Reza son
un coro griego posmoderno que busca su redención en un humor en algunos
puntos naif y en varios momentos grotesco. Matrimonios que no quieren
ser perfectos, que se eximen a sí mismos del compromiso de la fidelidad
con una hipocresía pasmosa, hijos de padres aburridos que resultan tan
aburridos como sus progenitores aún con treinta años menos, etc., etc.
Pura parafernalia pequebú para pasar el finde.
Sin embargo, hay algo del universo Reza que es destacable: la crítica
al sistema capitalista late siempre, subterráneamente, en este muestreo
de infelicidad congénita. Al terminar, uno cae en la cuenta de que los
felices no quieren ser felices, porque saben, en el fondo, que no
podrán. Y en el posmodernismo más agudo de su espiral infeliz es donde
reside la gracia del libro: el capitalismo engendra su propia (sutil,
gris, abúlica) destrucción.
“Asociar felicidad y amor es una auténtica estupidez”,
dijo la autora hace unos meses. Bueno, por fin alguien lo dice como
corresponde. Pero volviendo al asunto: ¿Por qué esperar de la vida la
felicidad? ¿Acaso ya no entendimos todos que la felicidad es un invento
de Disney?
Así, Felices los felices quiere decirnos varias cosas
subversivas, aunque se disfrace de novelita costumbrista que peca de
políticamente correcta: 1) el matrimonio es una institución caduca que
no sobrevive por su verdadero valor sino por la falta de expectativas de
sus integrantes. 2) La infidelidad no es más que un remache a ese
presente imperfecto de la vida en pareja, al que logra perpetuar sin
necesidad de quiebre. 3) Las experiencias falladas de amor de los padres
jamás podrán evitar la repetición de las mismas por parte de sus hijos
porque la educación sentimental no es más que una suma inconexa de
fracasos.
¿Cuál es la salida, entonces? Ninguna, queridos. El capitalismo ha
venido a destrozar el amor y por más libros que sigamos leyendo, así
seguirá siendo por los siglos de los siglos.
Yasmina Reza
Anagrama
2014
jueves, 12 de febrero de 2015
Universo Bruzzone
En septiembre del año pasado se editó Las Chanchas, la tercera novela de Félix Bruzzone. Como no me fui de vacaciones me gasté
lo correspondiente en la librería, entonces entre varias cosas, me lo
compré. Sabía que Bruzzone era hijo de desaparecidos y que tenía una
novela vinculada al tema, pero esta pintaba distinto. También sabía que
se había reeditado su libro de cuentos 76, que incluía algunos relatos que se pueden leer en la web, como Unimog u otros, que remiten directamente a la problemática de los hijos de.
Confieso que para mí la literatura sobre los setenta empieza y termina en Respiración Artificial, de Ricardo Piglia. Me cuesta mucho salir de ahí y entrar en otra parte. Me cuesta mucho, también, entrar en los setenta.
De todas formas, entré. Difícil no nadar en la propuesta de este
limpiador de piletas y fundador de la editorial Tamarisco, difícil no
sumergirse en la verosimilitud de su prosa. Y como Dios es bueno (!), la
misma semana que leí Las Chanchas conseguí (no lo robé, lo juro) Los Topos, su primera novela. Y esta vez sí, me metí en la parte honda del asunto.
Las Chanchas es un relato triangular, con tres puntos de
vista. Empieza en Marte. Sigue en un pueblo. Termina en un río. Todo los
datos argumentales que se digan sobre la novela le quitarán impacto a
la sorpresa de los acontecimientos. Sin embargo, podemos resumirlo en:
pareja con niño pequeño ve su vida conmocionada por un secuestro de dos
jóvenes en su barrio. El título del libro remite directamente a la
cuestión. Pero lo interesante aquí no es tanto lo argumental como las
lecturas que se hacen del mismo problema y finalmente, lo que deviene
onírico y absurdo. Pasan las páginas y uno intenta que algo de todo lo
que lee sea cierto, o sea un sueño de alguien, pero necesita certezas
que, lejos de construirse van destruyéndose hasta que el lector entiende
que va a tener que leer el libro otra vez porque esta todo fríamente
calculado para que tengamos esa sensación. Lynch puro.
Si Las Chanchas remite al universo onírico de Lynch, Los topos
se abraza calurosamente con Almodóvar. Un hijo de desaparecidos que
coquetea con el travestismo una y otra y otra y otra vez hasta los
bordes más insospechados. Una historia que comienza siendo muy realista
pero que termina en el absurdo más escabroso, corriendo todos los
límites imaginables del morbo entre padres “que no están ni vivos ni
muertos”, el hombre nuevo, el sexo nuevo y las peripecias de quienes no
saben qué son, no quieren saber, pero sueñan con saber.
A decirlo pronto y ampulosamente: si dentro de cincuenta años los
historiadores quisieran saber cómo se construyó la subjetividad post
dictadura, difícilmente puedan evitar leer estos libros. De muestra un
botón de Los topos: “¿Qué era primero, salvar el amor o el
pasado? El amor era el futuro. El presente y el futuro. ¿Y el pasado?
También, presente y futuro; pero la intensidad del pasado sobre el
presente -y ni hablar en el futuro- era pequeña en comparación a la
intensidad del amor. Ese era mi orden, entonces: primero el amor”.
Literatura Random House
2014
Los topos
Editorial: Mondadori
2008
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