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jueves, 9 de mayo de 2013

GAME IS NOT OVER: Leyendo Videojuegos en la Feria del Libro



“Estos son los escritores del futuro” dijo Juan Nardone, resuelto. Hablaba de los que habían diseñado los videojuegos más populares de la red de los últimos años. “Cuentan historias, tienen libros, personajes”, explicó, “no son solamente para pasar el rato”. Así quedó inaugurado el ciclo “Los videojuegos como nuevo paradigma literario”, este domingo en el Zona Futuro de la Feria, el lugar que por segundo año se le asigna a la cultura alternativa.

Juan Nardone pertenece a Zona Fantasma TV, un portal de internet que difunde la cultura gamer y que se define como “la parte de Internet que no tendrías que haber visitado”. Allí pasa revista de todo lo relacionado con los nuevos lanzamientos virtuales. A partir de esta experiencia, tanto Juan como Mariano Rizza, co-equiper de Zona Fantasma TV, son considerados expertos en consolas de ayer y de hoy. En este sentido, los dos pusieron énfasis en las nuevas formas de narrar posibilitadas por los videojuegos. “Es la única forma de arte que se nutre de todo el resto de las disciplinas”, explico Rizza. Por su parte, Nardone también hizo links con el resto de las formas más tradicionales de cultura: “como se le pueden dar nuevos usos a los libros, los videojuegos son un puente cultural hacia otras experiencias”. 

Mientras mostraban ejemplos de varios lugares del globo, destacaron también la convergencia de plataformas que posibilita el uso de los “smartphones” y dejaron en claro que no tenían una mirada ingenua sobre el boom del gaming inalámbrico: “Muchas veces el paso de una plataforma a otra no es más que un experimento de marketing”. Sin embargo, se mostraron esperanzados en relación al potencial creativo de los nuevos diseñadores y al cambio que supone jugar para los consumidores en términos culturales. “Hoy podemos absorber e interpretar mucha información a la vez gracias a los videojuegos”, explicó Nardone.

IV Festival Internacional de cine por la Equidad de género "Mujeres en foco"





Para RedEco Alternativo




Con el objetivo de estimular la producción de proyectos audiovisuales con enfoque de género arrancó este martes el IV Festival Internacional de Cine por la Equidad de Género “Mujeres en Foco”. Esta muestra se desarrollará hasta el 11 de mayo en la Ciudad de Buenos Aires e incluye 47 films provenientes de 24 países, entre los que se incluye el nuestro pero también Brasil, Noruega, Israel y Dinamarca. Las secciones de la competencia oficial son varias, ya que se espera que en todas ellas haya una reflexión particular sobre la vinculación de la mujer con los diferentes aspectos de la sociedad. Así, se podrán disfrutar peliculas de temáticas relacionadas con la salud,  la migración y las prácticas culturales pero también se abordarán las formas de violencia, el mundo del trabajo y el compromiso político. Por otro lado, las secciones “infancia y juventud” y “vínculos” encarnan una arista más dramática de la forma en la que las mujeres ven el mundo. Es que este festival no se nutre solamente de expresiones documentales, sino que también se verán largos y medios de ficción, entre los que se destaca “El sexo de las madres” (Alejandra Marino, 2012), recientemente estrenada en las salas locales. 

La directora del festival, Cynthia Judkowski, expresó la voluntad tanto transformadora como movilizadora del evento en las palabras de apertura: “convivimos con redes de trata que abusan mujeres y niñas impunemente, con mensajes mediáticos que nos tratan como tontas, con femicidios, con abortos clandestinos. Nos queda mucho por hacer, nos queda mucho por gritar”. Enfática, la Lic. en Comunicación Social enmarcó el rol del festival como una apuesta militante. “Nos quedan dos opciones, o seguimos naturalizando estas aberraciones o comenzamos a hacer algo para modificarnos y modificar la realidad”, expresó. 

Auspiciado por el INCAA entre otras entidades, el festival se llevará a cabo en la Alianza Francesa (Av. Córdoba 936) y el Espacio Cultural de la Biblioteca del Congreso de La Nación (Alsina 1835). Allí también se ha montado una muestra permanente de artes visuales donde podrá encontrarse “Trapitos”, una serie de pequeños trozos de tela intervenidos con frases y preconceptos sobre el rol de la mujer en la sociedad y una exposición foto histórica de Adriana Palomo y Alicia de la Iglesia: “Las trabajadoras en el foco del cine argentino”. 

Otra de las características de este evento es que pretende ser itinerante y llevar la muestra por el interior del país. Así se busca con esto llevar el cine “alternativo” a lugares donde sólo pueden verse grandes tanques de Hollywood y la función social del cine desaparece. 

Para más información puede visitarse el sitio del festival con la grilla completa de actividades: http://www.mujeresenfoco.com.ar

martes, 7 de mayo de 2013

Lanata no es Tinelli

Para Marcha -29 Abril 2013


En diciembre de 2011, Luis  Majul editó la biografía de Jorge Lanata: Secretos y pecados de un periodista. En el adelanto para La Nación, el cronista de América señaló que Lanata le confesó que podría aceptar “una candidatura a presidente, en un caso extraordinario como la crisis del 2001”.


En noviembre de 2009, Majul había publicado El Dueño. La historia secreta de Néstor Kirchner, el hombre que maneja los negocios públicos y privados de la Argentina. Uno de sus capítulos -el séptimo- se llama “Lázaro” y está subdividido en otros dos: “El dueño de Santa Cruz” y “Lázaro es Néstor” (¿Les suena?).  De aquí este fragmento, que da cuenta de los negociados de Lázaro Báez en Santa Cruz y cómo utilizó firmas ficticias para blanquear capitales con origen incierto: “El 16 de mayo de 2003, nueve días antes de la asunción de su amigo Néstor, Lázaro registró Austral Construcciones, la empresa madre de todo el grupo. A partir de ese momento Austral se transformó en la constructora más beneficiada por los contratos de la obra pública (…)  A fines de 2005, Lázaro tomó control de su primera petrolera (…) en octubre de ese mismo año registró Epsur, otra petrolera (…) En diciembre de 2007, el gobierno de Santa Cruz le adjudicó siete de las quince áreas petroleras (…) ¿Por qué registra dos empresas distintas con un mismo objetivo? Solo se sabe que una de ellas es la que lo transformó en socio de Kirchner cuando todavía era presidente. Así lo reconoció el propio Néstor en una de sus declaraciones juradas.”

En su programa de Radio Mitre el 25 de marzo, Lanata contó una anécdota. Un oyente en la puerta de la radio le consultó: “El año pasado dijiste que había que perder el miedo; este año, ¿qué nos vas a decir?”. Si bien el periodista aduce no entender por qué la gente le pide “un mensaje”, por las dudas lo da: “Es un buen momento para decir lo que les quiero decir este año, más allá de que el 14 de abril lo diga en la tele. Yo les quiero decir que tenemos que cambiar. No podemos seguir así. Este país tiene que cambiar de una vez. No podemos sufrir así más. Y ojo, no estoy llamando ni a un golpe ni a una rebelión. Hay que lograr en las urnas que esta gente se vaya. Tenemos que sacar a esta gente votando a otra gente. Hay que cambiar, yo voy a hacer todo lo posible para que eso pase y les pido que hagan todo lo posible ustedes también”.

Dos domingos atrás el programa que conduce Lanata por Canal 13, Periodismo Para todos (PPT), alcanzó los índices de rating más altos de su historia desde que comenzara a emitirse en 2012 y además fue el programa más visto de todo el 2013, sin importar el canal. La explosión mediática por incluir en su informe central a personajes del mundo de la farándula viene a llenar un vacío en los programas denominados “telebasura” o “programas de chimentos”, creado sin duda por la ausencia de “El” coloso televisivo por antonomasia: Marcelo Tinelli. Es curioso que también el periodista de PPT se haya cruzado con este conductor durante el mes de febrero, calentando su regreso a la pantalla del 13. Como si fueran Mirtha y Susana, Tinelli y Lanata compiten por el podio del rating con una pequeña salvedad: este último declaró que podría ser presidente y el otro, no. Gracias a esto, el fenómeno televisivo “el programa de Lanata” pasa a ser un fenómeno cultural y político -en eso coincidimos con Martín Caparrós- y como tal vale la pena analizarlo un poco más allá de lo obvio. Sobre todo a sabiendas de que, como se explica más arriba, “la investigación” sobre lavado de dinero en la que basó sus dos primeros programas “Lázaro es Néstor” era por lo menos pública -aunque no vox populi- hace más de tres años.




El escándalo
Intrusos, Infama, Implacables, Dale! la tarde, Secretos verdaderos, Desayuno americano y  Animales sueltos son algunos de los programas de chimentos que levantaron “el informe de Lanata” haciéndose eco de sus protagonistas: el esposo de la mediática Karina Jelinek, Leonardo Fariña, que-dijo-lo-que-dijo-pero-en-realidad-no-lo-dijo y Fabián Rossi, marido de Ileana Calabró.  El día en el que Jorge Rial recibió en su estudio de Intrusos al supuesto testaferro de Lázaro Báez, el programa promedió 13,1 puntos, la marca más alta en su historia. Una win-win situation, que se vio reflejada en la distendidísima conversación que mantuvieron Lanata y Rial unos días después, donde no pararon de elogiarse mutuamente. 

El humor
Cabe preguntarse por qué un programa político tiene una sección cómica. Por el tono jocoso de toda la emisión podemos pensar que el fundador de Página 12 intentaría emular a Tato Bores. Pero los programas de Tato eran esencialmente de humor con contenido político y no shows periodísticos con monólogos de humor. Tato en busca de la vereda del sol, por ejemplo, emitido por canal 9 durante 1990, fue galardonado con el premio Broadcasting a mejor show humorístico. En este sentido, el programa de Lanata tiene más que ver con el formato de Late night show norteamericano, que aquí quiso realizar Pettinato en varias oportunidades, sin éxito. En este sentido, se podría considerar que por esquema y franja horaria, el único programa de esas condiciones es Animales Sueltos, de Alejandro Fantino, en América, quien dicho sea de paso también se nutrió del “Fariña-Gate” desatado por Lanata durante estas dos semanas.
Pero entonces: ¿Para qué hace su monólogo Lanata? ¿Qué le suma al esquema periodístico que propone?  Veamos: los monólogos de PPT están escritos por tres guionistas: Marcelo Birmajer, Esteban D'Aranno y Miguel Gruskoin. Con el primero tenemos material de sobra para entender por dónde viene la mano, pues se lo pudo escuchar atacando a las abuelas de Plaza de Mayo o discutiendo con una referente de la cultura independiente defendiendo los derechos de autor. También ha escrito una columna en Clarín donde define al Che Guevara como asesino. Finalmente, convocó a la marcha opositora del 18 de abril último. Y ustedes se preguntaban por qué sus chistes no causan gracia…

El Twitter
La revolución comunicacional que suponen las redes sociales no es novedad. Facebook y Twitter son cosa de todos los días, sobre todo en el mundo de las noticias. Según un estudio de la consultora ComScore publicado en diciembre, nuestro país está en el podio indiscutido de uso de redes sociales, liderado a nivel mundial por Latinoamérica. Pasamos 10 horas al mes involucrándonos con otros a través de canales que podrían  denominarse como “no-tradicionales” desde el punto de vista de la comunicación política. Sin embargo, Twitter y la política tienen muchísimo que ver. Así lo demuestra el mensaje más retwitteado de la historia: el de Barack Obama festejando su reelección el año pasado.  Y sin ir tan lejos, basta ver la convocatoria que se hizo en su momento por el 8N o el 18A. Atento a estos cambios en los paradigmas comunicacionales, Lanata dedicó todo un programa del año pasado a desmenuzar a los “Falsos twitteros k”, pero este año tomó el toro por las astas y se decidió a explotar su faceta 2.0. Si bien en su primera emisión el 14 de abril señaló que él no poseía Twitter, una cuenta con su nombre tiene más de 300 mil seguidores. Ya menos ingenuo, en la segunda emisión del programa explicó cuál sería el hashtag de la noche para que todos lo escriban bien (casualmente fue #LazaroEsNéstor como el capítulo del libro de Majul del 2009). El rebote en la red de microblogging fue analizado y contabilizado como una forma más de rating y llegó a más de 100 mil menciones en las dos horas que duró el programa.
Lanata dijo que aceptaría una candidatura a presidente. Lanata convoca a marchas opositoras. Lanata genera índices de adhesión dentro de una masa de población sin referencia política con los que cualquier dirigente soñaría. Lanata no es Tinelli. Lanata es #Lanata2015.

Siempre estarás


Para Marcha 



Hoy se estrena ¿Quién mató a Mariano Ferreyra?, docu-ficción dirigida por Julián Morcillo y Alejandro Rath basada en el libro homónimo de investigación del periodista Diego Rojas sobre el asesinato del militante del PO. Una película que hay-que-ir-a-ver.



A Mariano Ferreyra le gustaba leer, más que nada. Era tímido, pero se imponía entre sus compañeros por su capacidad de oratoria. Desde pequeño tenía asignadas tareas en su casa, ya que su madre trabajaba y le pagaba a él y a sus hermanos para ocuparse de limpiar y cocinar. Le gustaba Chachachá. Militaba en el Partido Obrero. Pero militaba todo el tiempo. Era militante y después amigo. Era militante y después hijo. Era militante y después cualquier otra cosa. Murió asesinado por una patota sindical de la Unión Ferroviaria el 20 de octubre de 2010. La película ¿Quien Mató a Mariano Ferreyra?, basada en el libro homónimo del periodista Diego Rojas, dirigida por Julián Morcillo y Alejandro Rath, nos permite conocer todas estas intimidades de Mariano pero no se queda ahí: muestra a los responsables de su muerte con nombre y apellido. Se estrena este jueves en todo el país y hay-que-ir-a-verla, por varias razones.
En primer lugar, se trata de un documental-denuncia, que descubre qué hay detrás de “el crimen de Barracas” en términos estructurales: precarización laboral, tercerización, malversación de subsidios, represión vinculada a patotas, sindicalistas que defienden a las empresas en lugar de a sus trabajadores, etc. Una verdadera clase de historia reciente que se remonta a mitad de siglo XX y explica de forma muy elocuente cómo operan no sólo las empresas concesionarias de este transporte sino que también reconstruye la trayectoria política de muchos de sus referentes, especialmente José Pedraza, líder de la Unión Ferroviaria.
En segundo lugar, ¿Quien mató...? ha sido financiada de una forma novedosa en el escenario local, con el sistema de “Crowdfounding”, en el que muchos aportan algo de dinero para que alguna actividad artística se lleve a cabo, “dejando de lado al intermediario”; lo que posibilita que experiencias difíciles de financiar puedan ver la luz. Y aunque inicialmente contaron con el apoyo del INCAA, los directores se lanzaron a esta aventura porque el hecho político detrás de la película lo ameritaba: “Decidimos hacer una película más grande de lo que podríamos haber hecho con ese presupuesto, porque Mariano genera una solidaridad que se puede ver en la calle, en las movilizaciones.”, explicó Julián Morcillo al respecto. En este sentido, es importante que la audiencia se concentre los primeros días del esteno,  para mantenerla por más tiempo en cartel y así contribuir desde la difusión a esta financiación colectiva.
Finalmente, hay-que-ir-a-ver esta película porque a días de la sentencia del juicio, se intenta una condena social a los resposables del crimen, a quienes se muestra con nombre y apellido con José Pedraza a la cabeza. Con esto se pretende presionar también en términos judiciales y que el estreno sea cercano a la fecha de la sentencia no es casualidad. Si bien el material que se ve en el filme no ha sido incorporado a la causa, la tradición del grupo de cine Ojo Obrero a la que pertenecen Morcillo y Rath no es despreciable a la hora de aportar prueba judicial. Sus vídeos contribuyeron a llevar a la cárcel a Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta, los policías que fusilaron a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en 2002. Esta vez, al no disponer de imágenes del asesinato de Mariano, los directores se lanzan a reconstruirlo con la ayuda de los propios compañeros de militancia, lo que ellos mismos expresaron como una experiencia muy movilizadora para todos los involucrados.
En términos formales, el filme es un docu-ficción: por un lado vemos a un periodista encarado por Martín Caparrós, que va desentrañando los móviles y motivos del crimen a partir del testimonio de especialistas y otros periodistas involucrados con la investigación. Paralelamente, se realiza un recorrido documental clásico, con testimonios de familiares y amigos de Mariano, material de archivo y algunas fotos. Juntas, las dos formas de contar le imprimen a la película una velocidad de thriller político poco frecuente en los documentales. Sin embargo, más allá de cómo se cuenta la historia (o las historias), hay algo que queda muy claro hasta para un ojo poco atento: las manos detrás de la cámara  son de compañeros. Eso también le da otra dimensión al filme, que lo acerca al homenaje sin restarle con eso intensidad narrativa y así logra emocionar por dos.
Hay-que-ir-a-ver ¿Quien Mató a Mariano Ferreyra?, cuánto antes. Y no sólo eso: hay que llevar a un amigo que no sepa mucho de política, o que no se interese  por el tema, ya que el asesinato a sangre fría de Mariano adquirió, por lo que vino después, una trascendencia inusitada dentro de lo que puede denominarse “violencia política”. Y en ese contexto, esta película explica claramente que no fue “la bala que mató a Mariano la que rozó el corazón de Néstor”, sino que fue el sistema mafioso que Néstor mantuvo, el que mató a Mariano. Y eso, amigos, es una gran diferencia.

Sitio Oficial de la película: http://www.filmmarianoferreyra.com/

"El asesinato de Mariano me conmovió particularmente"


Para Marcha - 04 Abril 2013



Charla con Martín Caparrós sobre su primer protagónico en cine en el film de Rath y Morcillo ¿Quién mató a Mariano Ferreyra? Allí se mete en la piel de Andrés Oviedo, un periodista que reconstruye el entramado detrás del crímen del militante del PO.

-¿Cómo le llegó el proyecto de ¿Quién mató a Mariano Ferreyra? y cómo decidió formar parte?
-En el principio fue un mail de Diego Rojas diciéndome que él y unos amigos suyos querían hacerme una propuesta rara. Me la hicieron, era rara, pero me interesó por varias razones: me atrajo la posibilidad de hacer algo que no suelo, me impresionó que algunos actores se hubieran negado por temor a las consecuencias, me convenció el hecho de que, desde el principio, el asesinato de Mariano Ferreyra me había conmovido particularmente.
-Dada su trayectoria como escritor, ¿se involucró en el guión? ¿Por qué?
-No. Leí el guión, por supuesto, antes de aceptar la propuesta pero, salvo algunas observaciones menores, preferí seguir siendo un actor que obedece las ideas e indicaciones de los directores y, a veces, las discute en el rodaje, solo para tratar de mejorar el trabajo conjunto.
-¿Leyó el libro en el que se basa la película? ¿Diría que es una fiel representación o le agrega algo?
-Sí, lo leí cuando salió . Además, la segunda edición incluye una recomendación mia y, como digo ahí, me pareció un ejemplo de buen uso del periodismo narrativo. La película retoma buena parte de lo que allí se cuenta y, como es lógico, tiene algo menos y algo más.
-¿Cree que esta película servirá en algo a la causa Ferreyra?
-No sé si servirá a la causa judicial. Pero sí espero que sirva para que más gente conozca la historia de Mariano Ferreyra y, sobre todo, cómo funcionan ciertas mafias argentinas: sindicatos, policías, gobiernos, esas cosas.
-En la película hay constantes alusiones a Rodolfo Walsh y "¿Quién Mató a Rosendo?", otro caso de mafia sindical ¿Se podría comparar este momento del país con el vandorismo?
-No me resultan muy fructíferas esas comparaciones. Prefiero analizar el presente en lugar de gastar imaginación y energía en tratar de encontrar semejanzas con otros períodos.
-¿Qué expectativas tiene para la película en términos de audiencia? ¿Cree que el cine puede suplir la militancia en relación a la concientización política que implica este crimen?
-No se trata de suplir, sino de complementar. Pero si hay alguien que va a ver la película y, al verla, piensa cosas que no había pensado antes, ya valió la pena.
-¿Participó de la reconstrucción que los directores hicieron de la escena del crimen?
-No participé, lo siento. Lo habían hecho antes de contactarme.
-¿Cómo interpreta que el INCAA haya financiado este proyecto cuando el Gobierno nacional todavía ampara a Pedraza y gran parte de la burocracia sindical que el film denuncia?
-¿No es justamente el tipo de contradicción que define a este gobierno, su única coherencia?

Un alerta contra la impunidad

Para Marcha - 09 Abril 2013




Diálogo con Julian Morcillo, uno de los directores de “¿Quién mató a Mariano Ferreyra?”, quien en entrevista exclusiva para Marcha cuenta que espera que su pelìcula sirva para "reforzar la condena social que ya existe sobre los imputados y mantener un alerta sobre cualquier maniobra favorable a la impunidad".



- ¿Cómo se les ocurrió hacer esta película?
Desde las primeras horas posteriores al crimen sabíamos que haríamos algo con esto. Lo primero fue un corto que se proyectó en un Festival realizado en noviembre de 2010 en el que participaron más de 50 mil personas, tocó Calle 13, Pablo Lezcano y otros. Con ese cortito le contamos a toda esa gente quién era Mariano, cuál era la lucha de los tercerizados y por qué lo mataron. Después empezamos a pensar en hacer la película y nos cruzamos con el libro de Rojas. A Diego (Rojas) ya
conocíamos lo y nos había llamado para contarnos que había realizadores que querían hacer una película basada en su libro. Nosotros justo habíamos pensado lo mismo. Así arrancó el proyecto.
- ¿Cuál era su relación con Mariano Ferreyra y/o el Partido Obrero antes del crimen?
Nosotros no conocíamos a Mariano, la conmoción que produjo su asesinato nos tocó como a todos pero con una carga adicional: cuando mataron a Darío y a Maxi en el Puente Pueyrredón, las cámaras del Ojo Obrero estuvieron ahí y jugaron un papel fundamental luego en el juicio.
Fueron las imágenes de esas cámaras las que sirvieron en el juicio para determinar el origen de los disparos y la culpabilidad de Fanchiotti y Acosta. Esa ausencia de registro documental, con excepción de la valiente tarea del cámara de C5N, nos impulsó más aún a encarar este proyecto.
- ¿Qué desafíos tiene este film que no tengan sus documentales anteriores?
El principal desafío está puesto en el acceso al circuito comercial de salas, pero es un desafío posible por haber hecho los documentales anteriores y por la lucha de los documentalistas por el acceso al reconocimiento de su producción desde presupuesto del INCAA, así como también la pelea por la distribución y exhibición de esa producción.
- ¿Por qué decidieron hacerlo en docu-ficción? ¿Qué se gana en este formato?
En la transposición del libro de Diego Rojas, que lleva el mismo nombre que la película, nos encontramos con la necesidad de presentar una investigación periodística muy profunda y consideramos que debíamos facilitarle la tarea al espectador. Ya contábamos con la figura de Mariano instalada; teníamos que hacer una película que explicase quién lo mató y tendría que revelar también quién era e intrigar a todos aquellos que conocen su rostro y no su historia, y a esta mayoría creíamos que le facilitábamos las cosas ofreciéndole una ficción, una ‘película’, como suelen decirnos a los que hacemos documentales. Entonces dijimos Bueno, está bien, hagamos
la ‘película’”.
- ¿Cómo fue el proceso de adaptación del libro para el guion?
Tuvimos que dejar afuera entrevistas por razones de tiempo y ritmos. Adaptar la reconstrucción de los hechos y crear un personaje de ficción que hiciera más fácil al espectador adentrarse en la investigación volcada en el libro de forma más dura.
- ¿Por qué eligieron como protagonista a Martín Caparrós, que no es un actor profesional como tampoco Diego Rojas, y no el propio Diego Rojas?
El primer día que nos juntamos con Diego a hablar de la adaptación que habíamos presentado como proyecto en el Instituto (INCAA) coincidimos en que el protagonista no era él, sino un personaje de ficción al cual, incluso, no le pasan las mismas cosas que le pasaron a Diego cuando llevó adelante su investigación. A Diego lo consultamos mucho sobre características de las relaciones en las redacciones y esas cosas. Pero pensábamos originalmente en actores profesionales. Para crear el personaje nos imaginamos primero uno, más tarde lo asociamos a otro actor. Por distintos motivos ninguno de ellos podía hacer el papel. Uno de los periodistas a los cuales Andrés Oviedo iba a consultar como fuente de su investigación era el propio Martín y cuando estábamos por comunicarle esto decidimos pedirle que lo hiciera él, y aceptó. Ahí empezó para todos una aventura que nos parece que quedó muy bien.
- ¿Cómo creen que impactará la película dentro en el marco de la causa?
La película llega sobre el desenlace del juicio. Las pruebas que se han acumulado durante el proceso y que han formado parte de los alegatos de las querellas que pidieron perpetua para la mayoría de los 17 imputados son contundentes. Muchas de ellas forman parte de la investigación que se desarrolla dentro de la trama de la película. El propósito entonces es ofrecerlas al conjunto de la opinión pública para reforzar la condena social que ya existe sobre los imputados y mantener un alerta sobre cualquier maniobra favorable a la impunidad.
-¿Por qué decidieron hacer una reconstrucción del crimen?
Porque es parte del libro original y la posibilidad de hacerla con los involucrados reales surgió durante el proceso de producción de la película. Originalmente pensábamos construirla con relatos en off e imágenes metafóricas. Pero cuando apareció la oferta de recrearla cambiamos todo.
-¿Cómo fue filmarlo con los involucrados reales?
Fue una experiencia muy movilizadora. La reconstrucción fue el producto de una dirección colectiva con los participantes de los hechos reales que entre escena y escena decían esto fue así, nosotros estábamos acá, y paso a paso íbamos rodando. Fueron dos días de rodaje con 180 actores "no actores". Lo más difícil fue armar el grupo atacante, la patota de la verde. No lográbamos que se pusieran en su lugar, psicológicamente era muy duro para ellos. Y el final, claro, muchos no querían recordar los últimos momentos de Mariano de manera tan vívida.
- ¿Qué rol creen que le cabe a la prensa o a la difusión de las evidencias en el esclarecimiento del crimen?
El libro de Diego y particularmente la entrevista realizada a Pedraza antes de su detención -que está en el libro y en la película-, así como los registros fílmicos realizados por los trabajadores de C5N fueron incorporados al debate procesal como pruebas que colaboraron al esclarecimiento del crimen. La valentía de estos periodistas y trabajadores de prensa no sólo es muy loable sino que ha sido un aporte concreto al esclarecimiento y la ansiada condena.
- ¿Cómo interpreta que el INCAA haya financiado este proyecto cuando el gobierno nacional todavía ampara a Pedraza y gran parte de la burocracia sindical que el film denuncia?
Pedraza está preso y todo indica que será condenado. La fiscalía (es decir el Estado) también ha pedido la perpetua para él. Este cuadro por supuesto que es el producto de una gigantesca movilización popular, que incluyó entre sus filas también a sectores que apoyan al gobierno.
Las cosas no son tan lineales. En cuanto al apoyo del INCAA ocurre algo parecido en una escala menor. La conformación del jurado que aprobó el apoyo de este proyecto fue el producto de una movilización de los documentalistas por la creación de una vía de fomento para sus producciones.
Ese jurado lo conforman directores de cinco asociaciones, algunos podrán ser afines al gobierno pero no porque este ampare patotas sindicales. En definitiva el INCAA lo que ha resuelto es avalar la votación de ese jurado. La vía de financiamiento es la más baja de todas. Por la magnitud del caso y de la movilización popular que ha suscitado el apoyo debería haber sido mucho mayor.

Julián Morcillo
Nació en 1976 en Buenos Aires. Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA) y comenzó su labor cinematográfica integrándose al grupo Ojo Obrero en 2004.
Desde entonces participó en la realización colectiva de los documentales “Ni la bengala, ni el rock and roll” (2005), “Así es el subte” (2005), “Casino” (2008), “El futuro es nuestro” (2008) y “FUBA otra vez” (2009).
Es coordinador internacional del Festival Latinoamericano de la Clase Obrera (FELCO), creado por el grupo para dar visibilidad a las películas que narraron los procesos de rebelión popular que atravesaron América Latina, entre finales de los noventa y principios de siglo. Un “festival de otra clase” que desde el 2004 lleva nueve ediciones realizadas recorriendo Argentina, Brasil, Bolivia, Chile y Uruguay.
En 2006 se sumó a la Asociación de Documentalistas Argentinos (DOCA) que reagrupó el reclamo de un vasto sector de realizadores excluidos del acceso a recursos estatales por la Ley de Cine, y que tras una larga lucha conquistaron la sanción de la Resolución 632. Actualmente conocida como Vía Digital para documental, esa resolución representó una democratización del acceso al fomento estatal para la producción. Fue electo en dos oportunidades para conformar la Comisión Directiva de DOCA y colaboró con varios artículos sobre Distribución y Ley de Medios en su “Revista Documental para re-pensar el cine de hoy”.
Escribió junto a Cristian Henkel “La palabra liberada” (Eudeba, 2013) una profunda crítica a la idealizada “democratización de la palabra” atribuida a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.