Para Cámara Cívica
Durante 2019 y
2020 las plataformas y canales de televisión no pararon de producir contenido
vinculado a la violencia contra las mujeres y lejos de ser feminista, este
fenómeno no supone una modificación de las pautas conservadoras del universo simbólico
televisivo tradicional.
En los últimos dos años más
de una decena de productos audiovisuales basaron su trama en situaciones de
violencia de género, lo que evidencia que se trata de un tema recurrente en la cartera
de las productoras y las plataformas a nivel mundial. De manera casi
sincronizada y desde países tan disímiles en su agenda política como Suecia,
Reino Unido, España o Chile llegan voces de creadores que muestran tanto el
punto de vista de las víctimas de abuso (I
may destroy you, BBC, 2020), como la organización criminal de los abusadores
(La Jauría, Movistar, 2020) o al
impacto político que tienen en el entramado social (The Loudest Voice, Showtime,
2019) los crímenes de violación, abuso sexual, abuso de
poder masculino o asesinato femicida.
El siguiente análisis de lo
que subyace en este aparente “boom” problematiza las implicancias del fenómeno
en la conducta de los espectadores, indaga en las manifestaciones
paradójicamente anti-feministas del asunto y finalmente, deja ver la ausencia de
imaginarios que saquen a la mujer de su rol de víctima del patriarcado y la
empodere de forma real.
1) ¿Qué vemos cuando vemos violencia?: El peligro del
efecto mimético
Ya es conocida la
polémica en torno al aumento de tasa de suicidio de jóvenes adolescentes en
Estados Unidos tras la emisión de “Por 13 razones”,
la serie producida por Netflix en la que una joven se suicida tras un sufrir abuso
sexual. En este sentido, hay consenso entre los psicólogos en que la televisión,
junto con las redes sociales, tiene un impacto masivo pero a la vez incontrolable
en la conducta de los espectadores. Lo que queda claro es que, si la ficción
crea imaginarios verosímiles (o “da ideas”), un elevado consumo de ficciones
vinculadas a la violencia contra las mujeres, aun cuando la “castiga” a través
de una trama en la que “al final pierden los malos”, podría devenir en un
efecto imitación en aquellos que las consumen.
Son
también numerosos los estudios que señalan que a mayor índice de visibilización
en las noticias sobre femicidios, aumenta directamente su ejecución
entre la población que consume esas noticias. A la vez, análisis ya clásicos de
la teoría de la comunicación explicitan que, si la violencia es retratada en
medios de forma demasiado realista o se utiliza el humor en su tratamiento, se genera
un efecto imitación entre la población. En palabras de la profesora de periodismo
Milagros Pérez Oliva: “Para
aquellas personas en las que se ha instalado ya la idea de matar, saber que se
ha producido otro crimen le puede llevar a pensar que su caso no es tan
anormal, ni su propósito tan abyecto, pues a otros les ocurre lo mismo y
reaccionan igual”. Cabe entonces preguntarse si los guionistas,
productores y directores de estas series tuvieron asesoramiento profesional
para que sus guiones no produzcan en los espectadores un aumento de violencia
hacia las mujeres o si podría repetirse lo que sucedió con “Por 13 razones”
pero con violaciones o femicidios.
2) ¿Qué vemos cuando vemos violencia contra las
mujeres?: El Purplewashing y Hollywood
El concepto “PurpleWashing”
remite a la utilización del feminismo como herramienta de blanqueo o “lavada de
cara” para prácticas que no son necesariamente positivas para el colectivo que
el feminismo procura defender. Evaluando esta avalancha de series sobre abuso y
violaciones a mujeres, lo que a priori se consideraría como la cristalización
en el plano artístico de una necesidad social válida como puede ser
visibilización de los crímenes cometidos contra mujeres, también podría analizarse
como una estrategia del establishment
televisivo de “pasar página” tras una escalada de denuncias de trabajadoras del
cine y la televisión contra grandes figuras masculinas de la industria. Así, la
abultada producción de ficciones aparentemente feministas, que podrían
considerarse de ese modo porque enarbolan la bandera de la denuncia al
presentar abusos o violaciones como temática y que se pueden colgar cucardas progresistas
por “visibilizar” un flagelo que ha sido silenciado durante décadas, también pueden
funcionar como parte de una maniobra para revitalizar a un Hollywood cada vez
más desprestigiado a raíz los mediáticos casos de Harvey
Weinstein, Kevin Speacy o el presentador de noticias de la NBC acusado también
por el #MeToo, Matt Lauer
(en el que se inspira The Morning Show,
Apple TV, 2020).
3) ¿Qué vemos cuando vemos mujeres como víctimas?: En
busca de un verdadero empoderamiento en la ficción sobre mujeres
“No hago
películas ambientadas en la actualidad porque los personajes femeninos casi
siempre son violados", dijo hace apenas dos años la
actriz inglesa Keira Knightley a la revista Variety. Sus declaraciones pueden
ser consideradas como un termómetro prematuro de esta ola de ficciones sobre
violaciones y abusos a mujeres, pero también sirven para evaluar el rol de ellas
en los imaginarios contemporáneos. Que una serie sea sobre una mujer víctima de
violación o abuso no quiere decir necesariamente que se manifieste allí un
empoderamiento femenino y casi podría representar todo lo contrario, ya que al
posicionarla en términos argumentales como víctima, el rol dramático de la
mujer queda entonces subordinado al del personaje masculino que abusa de ella.
En ese sentido, es significativo precisar que en los últimos años las
productoras de contenido buscan desesperadamente guiones que tengan “Personajes
femeninos empoderados”, pero a la vez cabría cuestionar en qué consiste de
verdad ese tan buscado empoderamiento. Para eso es de utilidad esclarecedora el
famoso “Test de Bechdel”,
creado por la guionista Alison Bechdel en 1980 como método efectivo para
evaluar la brecha de género en las obras de ficción audiovisual. El test consta
de apenas tres criterios y sigue siendo muy eficiente, ya que explicita que para
que una película no sea considerada desequilibrada en términos de género tienen
que cumplirse en ella las siguientes reglas: 1) Aparecen al menos dos personajes
mujeres con nombre propio 2) las cuales hablan entre ellas, 3) sobre algo que
no sea un hombre.
Huelga decir que en ninguna de las series producidas
en estos dos años con un argumento en torno a la violencia contra las mujeres el
tema de conversación entre sus protagonistas puede ser otro que el referido al
binomio abusada-abusador, por lo que, paradójicamente, los personajes femeninos
nunca pueden salir del tópico del cine más tradicional de dos-mujeres-hablando-sobre-un-hombre,
aunque en este caso él represente al “malo” de la historia, y no pasan el test.
Queda claro entonces que más que empoderar a las mujeres, este tipo de
ficciones continúa reproduciendo una estructura patriarcal de dominación
simbólica, en el que las mujeres siguen sin ser dueñas de su propio destino,
pues apenas sirven para sobrevivir a los estragos del abuso y, en el mejor de
los casos, lo más interesante que puede sucederles, en función de este
imaginario, es que su abusador sea encarcelado.
Con todo, es evidente entonces que estas series no
deben ser consideradas expresiones inocentes de una “nueva ola feminista” en
los medios audiovisuales, sino herramientas de doble filo para un colectivo que
si bien es cada vez más fuerte y combativo, sigue teniendo que luchar a diario para
hacer respetar y cumplir sus derechos. Desde la ficción, constructora
permanente de mundos posibles, urge la creación de un universo simbólico en el
que las mujeres puedan desplegar su potencial creativo sin miedo, censura o
violencia y donde puedan ser, de verdad, poderosas.
Series analizadas:
No ficción:
2020- Asquerosamente rico - Netflix - US
2019- Examen de conciencia - Netflix - España
2019- Bikram: Yogui, Guru, depredador-
Netflix - US
2019 - El caso Alcàsser –
Netflix - España
Ficción
2020-The morning show - AppleTV-US
2020-Unbelievable - Netflix - US
2020-I may destroy you - BBC- UK
2020-La jauría- Movistar - Chile
2020- Mentiras – Atresmedia – España
2019-Heder
– Bigster- Suecia
2019-Delhi
Crime - Netflix- India
2019-
The Loudest Voice - Showtime- US
2019-
Force of Habit- Tuffi Films– Finlandia
Bibliografía:
DONNERSTEIN,
E. (1998): “¿Qué tipos de violencia hay en los medios
de comunicación? El contenido de la televisión en los Estados Unidos”, en SANMARTÍN,
J; GRISOLÍA, J. y GRISOLÍA, S. (Eds.) (1998):
Violencia, televisión y cine. Barcelona, Ariel.
GONZÁLEZ
FERNÁNDEZ, S. (2012).
“La representación de la violencia en las series juveniles españolas”. En:
GUARINOS, V. RUIZ, M.J. (Eds) I Congreso Internacional de la Red Iberoamericana
de Narrativas Audiovisuales (Red INAV). Universidad de Sevilla, Secretariado de
Recursos Audiovisuales y Nuevas Tecnologías.