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martes, 13 de octubre de 2026

Melina Varnavoglou: “Entre mujeres que hacemos stream cuestan más las alianzas porque no nos pasamos la pelota”

Para Vayainamag 

Casi muerto el 2026, y tras varios años de vigencia, pareciera que el fenómeno de los streams es otra excepcionalidad nacional. Los canales locales de YouTube con programación estable no sólo triplican en número a los de cualquier otro sistema mediático en el resto del mundo, sino que también ya se estudian en carreras de comunicación. Si este boom es una moda, una tendencia o el origen de una tradición, el tiempo lo dirá. No sería la primera vez que Argentina es pionera en materia de medios: pasó con los locos de la azotea y la radio, así que podría volver a pasar.

Mientras tanto, y como siempre, la presencia femenina en esos espacios es, si no acotada, por lo menos modesta, y el rol de las comunicadoras queda casi invariablemente relegado al de la comentarista del señor sesudo que dice cosas sesudas o, en el peor de los casos, al señor poco sesudo que cuenta hazañas sexuales para que la comentarista se las festeje. Oh, same old same. Pero entre like al vivo y like al vivo, aparecen algunas luces, destellos, pistas. Streamers jóvenes, arriesgadas y creativas que se posicionan sin prisa pero sin pausa en el firmamento de eso que hemos dado en nombrar como la «mediósfera» vernácula. En esta serie de entrevistas, a la que llamamos «Las minas del stream», nos proponemos conocer a algunas de ellas. Hoy, Melina Varnavoglou, nos cuenta sobre su trabajo de conducción en FMI: Una Filosofía Muy Interesante.

 ¿Cuál es tu derrotero profesional antes de llegar al stream?

Me gusta la idea de derrotero, porque pareciera que una “cae” en el stream luego de varias derrotas en el periodismo tradicional, pero en mi caso es al revés porque no trabajé nunca para radio o TV ni sostuve un canal de Youtube. Así que FMI es mi primera experiencia periodística.

Pero escribís en medios gráficos y en la web.

Sí, hace varios años que escribo para una revista española llamada Filosofía & Co y en Argentina colaboro con Las 12, LatFem, la revistas Enfant Terrible y Supernova, aunque como tengo tres libros de poesía publicados me considero una poeta, pero ser poeta no es una profesión.

¿Qué te llevó a hacer divulgación científica en stream?

Lo que hacemos en FMI no es divulgación de filosofía en sentido estricto, sino filosofía en vivo o en su estado más vulgar, inspirados en un dispositivo muy antiguo que es la conversación. Por lo cual tiene sentido hacerlo en un stream y no un programa editado, porque en internet la divulgación en los temas que abordamos suele tener la forma de vídeos pre grabados tipo “Cómo entender a Kant en 1 minuto” y eso no nos interesa.

¿Qué dificultades tiene streamear contenido académico como son los debates filosóficos que abordás en el programa?

La principal dificultad de la divulgación filosófica es su despolitización, porque si bien es un discurso “difícil”, también resulta un commodity intelectual del que todos quieren saber “un poco” para poder hacer alguna cita de autoridad o legitimar culturalmente alguna intervención periodística. Pero eso es un problema si consumís contenido aislado de Platón por ejemplo, sin saber en qué sociedad vivía, descontextualizás al filósofo de las discusiones que tenía con su época y al mismo tiempo despolitizás las que nosotrxs tenemos ahora.

¿Y FMI sí politiza el discurso filosófico?

Eso intentamos, porque cuando uno efectivamente usa la conversación filosófica para pensar, sucede algo más interesante. Hoy la filosofía es el instrumento más poderoso de transformación que tenemos, sino veamos lo que hacen los filósofos de derecha y lo importante que es la tarea de los expertos en “Filosofía de la tecnología” en estudiar la Inteligencia Artificial, de ahí se desprende que es una herramienta de transformación del pensamiento y por lo tanto, del mundo. Con lo cual, los que comunicamos filosofía deberíamos poder transmitirla con ese tipo de responsabilidad.

¿El programa tiene una posición ideológica determinada?

Me interesa generar algún tipo de conversación política que sobrevuele por encima de la coyuntura y haga foco en la cultura y el pensamiento militante. Por eso, por FMI han pasado trotskistas, progresistas, autonomistas, peronistas de varias cepas, anarquistas y feministas.

¿Esa polifonía de discursos no conspira contra el sentido de “comunidad” tan propio del stream, donde se busca reafirmar el sesgo de confirmación de los que lo consumen?

Sí, esta variedad es completamente anti estratégica si una quiere construir o alimentar su audiencia desde algún tipo de “nicho político”. Pero lo que a mí me interesa es hacer un ejercicio democrático y por eso invitamos personas de diferentes identidades sexuales, generaciones y profesiones y ya han pasado gays, lesbianas, católicos, ateos, travestis, jubilados, fetichistas: todxs bajo la consigna de hablar de algo más que de sí mismos, de pensar la época y más allá de ella.

¿Creés que es por esa diversidad que funciona tan bien FMI?

Gracias por considerar que le va bien, pero imagino que, además de los invitados, es porque el programa es muy singular en su propuesta y al no ser yo alguien quemado en las redes, eso por ahí da más ¿confianza? o ¿intriga?. Si bien una nunca sabe cómo puede ser interpretada, siento que no es tan predecible lo que voy a decir porque a veces ¡ni yo misma lo tengo claro!

¿Cómo encarás la producción de un programa tan “pensado” con una frecuencia semanal?

Al hacer una “Melitorial”, donde introduzco mi propia perspectiva sobre el tema del día o leo un texto que escribí a propósito de ese asunto, estoy obligada a que se me ocurra algo nuevo todas las semanas, lo que implica pensar un tema, una estética y un invitado diferente cada vez. La diversidad de temáticas es lo más desafiante, porque tengo que leer mucho y switchear entre temas muy distintos. Por suerte soy muy curiosa en una variedad de corrientes y temas y el propio programa me formó muchísimo.

¿Y qué particularidad tiene tu programa frente a otros ciclos de stream con invitados académicos?

Al trabajar por temáticas que van desde grandes cuestiones filosóficas (la amistad, el deseo, la locura, la mitología) a otras corrientes más contemporáneas como el posthumanismo, la filosofía de la técnica, la guerra o el trabajo, y como además nos interesa la cultura, los invitados varían más que en otros ciclos porque no sólo convocamos filósofos o autores, sino también músicos, cineastas, humoristas y pintores.

¿Por qué hay tan pocas mujeres haciendo stream?

No creo que haya pocas mujeres y de hecho cada vez hay más, pero el asunto es en qué roles están (muchas columnistas o panelistas y pocas conductoras) y qué tipo de programas son los conducidos por una mujer, en los que el contenido muchas veces se orienta a un segmento femenino, cuando como decía Galia en la entrevista anterior, el stream en general es tierra de varones y en particular de varones de derecha. ¿Hay que plegarse a eso y por lo tanto “masculinizarse” para captar esa audiencia, baitear y volvernos “rancias”? No.

¿Y cómo ves ese escenario desde el punto de vista feminista?

No hay nada más feminista que habilitarnos a hablar de temas fuera de agenda, con otros abordajes y en otros términos, porque si todos los programas hechos por minas se dedican a repasar el último trend intelectual del feminismo yanki (las trad wives, por ejemplo) y lo relacionan con una serie o película yanki (digamos Girls y la cancelación de Lena Duham), y a lo sumo alguna vaga reflexión personal sobre una polémica de Twitter, es muy pobre y no interviene en la conversación política, que es lo que más que nunca tiene que hacer el feminismo.

¿Qué otros desafíos ves en ese panorama?

Entre mujeres que hacen stream cuestan más las alianzas, mientras se puede ver muy fácilmente cómo circulan los vínculos entre los streams conducidos por chabones y los medios tradicionales, a la vez que se hacen favores mutuamente. Si uno saca a otro como invitado, al poco tiempo el otro lo invita, por lo que se autoconstruyen y construyen sus grupos de afinidad y redes de contactos, que es lo que hay que hacer si uno además de periodismo quiere construir poder mediático, que no son lo mismo.

¿Y entonces esa sería la estrategia más efectiva para que las mujeres ganen visibilidad en el stream, invitarse unas a otras a sus programas?

Podemos no querer hacerlo, pero siento que como seguimos en una lucha a muerte por el reconocimiento, que es en definitiva el de los varones, nos atomizamos y no nos pasamos la pelota porque pensamos que, justamente, como el medio está muy masculinizado, cada una tiene que destacar por sí misma, y que si somos muchas en muchos medios diferentes tendremos más pregnancia. Pero no es así, porque lo que falta son alianzas entre nosotras y animarnos a intervenir en política de forma más creativa, lo cual es un problema estructural que tiene hace rato el feminismo.

FMI se transmite por Posdata, un canal autogestivo. ¿Qué es lo que te gustó del espacio para ubicar tu programa ahí?

Posdata es una usina de creatividad y de libertad de pensamiento en la que se trabaja con mucho profesionalismo, algo realmente sui generis en el mundo del stream. Además participan periodistas profesionales como Diego Stulzwark, Marta Dillon, Giselle Leclerq, Vera Ferrari y Juan Luis González, que también son referentes intelectuales y de militancia. Creo que lo más interesante del canal es que muestra que el stream no es solo un formato, sino una forma de hacer periodismo.

¿Cómo se llevan las prácticas de la autogestión con este nuevo universo stream?

Lo malo ya todos lo sabemos y es que no hay plata, pero tampoco ningún programa gana dinero por estar en Posdata y cada uno encuentra la manera de entregarse a su propia autoexplotación creativa. A la vez no baiteamos como otros canales y si bien hay mucho contenido político, no estamos inscriptos dentro de ninguna estructura que además de financiamiento nos otorgue visibilidad. El equipo de FMI también es autogestivo y está integrado por Sisú Pasik y Nicolas Pol.

¿Por qué crees que en Argentina se da el fenómeno de tantos canales de stream que no se da en otro lugar del mundo?

Hacemos stream porque es barato, mientras en los noventa existían programas contraculturales en la televisión con periodistas como Fabián Polosecki y había un vínculo entre el under y el mainstream más fluido —por ejemplo, Antonio Gasalla iba al Parakultural y veía actuar a Alejandro Urdapilleta a las cuatro de la mañana y después lo llevaba a su programa en la televisión pública— que creo que duró hasta “Todo x 2 pesos” donde todavía había producción, guionistas y plata.

¿Y ahora no existe ese under?

Hacer cosas creativas como queremos hacer en Posdata es más difícil ahora, porque no es que el under no exista sino que o se transforma en mainstream de manera automática, o permanece aislado o muere porque es insostenible. Entonces así como cierran muchos centros culturales, con los streams autogestivos pasará lo mismo.

¿Y cómo se rompe esa espiral?

A través de la gente, el famoso “construir comunidad” y en ese sentido son muy importantes los eventos en vivo, que la gente se cruce, discuta cara a cara entre sí y no sólo conmigo, mientras se arman referencias y bandos en torno al programa o al canal.

¿Qué proyectos tenés a futuro?

En la próxima temporada me encantaría cruzar invitados que ya han venido y pienso pueden disentir mucho entre sí, que tengamos cámaras no sólo fijas, poder hacer producciones especiales, con vestuario y luces tipo Contrapoints, y también que hagamos algún tipo de publicación en papel y en un futuro ¡un libro!

¿Con qué sueña Melina Varnavoglou?

Ya que el programa exista, en este contexto, es un sueño. Pero puestos a desear, además de desarrollarme como periodista más allá de FMI y seguir escribiendo, mi sueño sería que alguien quisiera producir bien el programa y consiga la forma orgánica de generar dinero con él.

martes, 1 de septiembre de 2026

Galia Moldavsky: “En internet la cancha está inclinada a favor de los varones”

 Para Revista VayainaMag

Casi muerto el 2026, y tras varios años de vigencia, pareciera que el fenómeno de los streams es otra excepcionalidad nacional. Los canales locales de YouTube con programación estable no sólo triplican en número a los de cualquier otro sistema mediático en el resto del mundo, sino que también ya se estudian en carreras de comunicación. Si este boom es una moda, una tendencia o el origen de una tradición, el tiempo lo dirá. No sería la primera vez que Argentina es pionera en materia de medios: pasó con los locos de la azotea y la radio, así que podría volver a pasar.

Mientras tanto, y como siempre, la presencia femenina en esos espacios es, si no acotada, por lo menos modesta, y el rol de las comunicadoras queda casi invariablemente relegado al de la comentarista del señor sesudo que dice cosas sesudas o, en el peor de los casos, al señor poco sesudo que cuenta hazañas sexuales para que la comentarista se las festeje. Oh, same old same.

Pero entre like al vivo y like al vivo, aparecen algunas luces, destellos, pistas. Streamers jóvenes, arriesgadas y creativas que se posicionan sin prisa pero sin pausa en el firmamento de eso que hemos dado en nombrar como la «mediósfera» vernácula. En esta serie de entrevistas, a la que llamamos «Las minas del stream», nos proponemos conocer a algunas de ellas. Hoy: Galia Moldavsky, que regresa con el programa Pensamientos intrusivos, esta vez en País de Boludos.

¿Cómo empezaste a trabajar en medios?

A los 20 años entré como redactora a Política Argentina, un portal de noticias donde con algunos compañeros decidimos producir un programa propio para una radio online, lo que me llevó a la extinta Radio Blue, que en ese momento compartía edificio con Radio Metro. Esa fue la puerta de entrada para arrancar como productora en el programa Metro y Medio, que conducía Sebastián Wainraich.

¿Y cuál fue tu derrotero en el mundo de la radio a partir de ahí?

En Metro produje varios programas pero también fui movilera, columnista y coordinadora de aire, lo que me permitió entrar a Radio con Vos al mismo tiempo que trabajaba como guionista de podcasts para Posta. En 2020 tuve un ciclo semanal propio en Futurock llamado “1990” y para 2022, me incorporé como coconductora a Mejor País del Mundo, junto a Diego Iglesias.

Entonces tu carrera como streamer es relativamente reciente.

Comparado con lo mucho que trabajé en radio sí, porque recién en 2023 empecé con una participación semanal en Gelatina en un programa llamado “Te aviso, te anuncio” . Y ese mismo año entré a Blender, primero como coconductora de Escucho Ofertas (conducido por Guillermo Aquino) y un año después como directora artística hasta octubre de 2025, que decidí dejar ese canal.

Pero desde que no formás parte de Blender seguís en el mundo stream produciendo contenidos nuevos desde tu propio canal.  

Sí, porque cuando me desvinculé de ese espacio retomé mi canal personal en YouTube con algunas entrevistas y este año fundé con un socio Origen Haus, una agencia de producción de formatos audiovisuales y estrategia digital.

¿Qué creés que aporta el stream a tu desarrollo profesional que no lo hace la radio?

En lo personal, encontré en ese medio un tono para hablar que es más afín a cómo me gusta comunicar. Siempre sentí que la radio me pedía ser más cuidadosa con lo que decía y mi sensación era que podía ser mejor comunicadora si era “más yo misma” y menos estructurada.

¿Y qué le aportas vos y tu mirada al panorama de stream nacional?

Decir que aporté algo específico quizás sea un poco mucho, pero sí intenté incorporar a todos los proyectos en los canales que integré mi experiencia en la radio, que es la mejor escuela del mundo. Sobre todo para poder pensar segmentos, secciones, temas, maneras de contar, programas que sean una buena compañía, y fundamentalmente incorporar figuras que me parecían talentosas del universo radial al audiovisual.

¿Es por esa impronta que funciona tan bien «Amigas prestadas»?

Puede ser, porque la idea nace en una radio en 2021, cuando nos convocaron con Jesicall para CongoFM (extinta radio online y productora de podcasts propiedad de Clemente Cancela y otros periodistas) y creamos esa sección en la que dos chicas comentan consultas de oyentes. Así que desde entonces con ella tenemos una química que ya está mega testeada y sabemos que la pasamos genuinamente bien trabajando juntas. Aunque en realidad creo que el ciclo actual funciona bien porque el chisme es un deporte nacional y apunta a un público específico, un nicho. No es generalista y no lo quiere ser.

¿Por qué pensás que en Argentina se da el fenómeno de canales con programación que no se da en ningún otro lugar del mundo?

Porque acá está muy instalado el formato “cuatro personas hablando de un tema” de una manera que no existe en el resto del mundo, donde los formatos más populares son uno o dos conductores o un conductor y un entrevistado. En Argentina heredamos la tradición de la compañía constante de la radio, que es parte de nuestra idiosincrasia, entonces las personas que empezaron en stream venían de consumir o de formar parte de esa escuela y trasladaron esa visión a YouTube.

¿Pero por qué en un panorama con tanta oferta hay tan pocas mujeres haciendo stream? 

Con la llegada del stream el escenario de medios en el país, desde el punto de vista feminista, no sólo no mejoró sino que empeoró. Porque el stream funciona en plataformas de internet, que son un terreno en el que los varones tienen mucha más presencia como comunicadores pero también como usuarios. Antes, en la radio o la televisión, tenías más periodistas o conductores hombres, pero el público estaba dividido entre hombres y mujeres.

¿O sea que internet es machista?

No es mi percepción, sino que el diagnóstico parte de que, según los datos que pude analizar, los hombres consumen YouTube de manera más asidua que las mujeres. Lo que no significa que no haya fenómenos web producidos o consumidos por mujeres pero, desde el vamos, en internet la cancha está inclinada a favor de los varones.

Formaste parte de la plantilla y dirección de Blender, ¿qué pasó ahí? ¿Es un caso más del típico «dueño de medios garca que actúa como dueño de medios garca» o hay en este nuevo medio un nuevo espécimen de «dueño garca»? 

No sabría decir si existe ahí o en otros canales un espécimen de “nuevo dueño garca”, sino que lo que viví en Blender fue una primera fase donde nos dejaron armar una identidad que creíamos que era original y propia. Pero, en determinado momento, vimos que querían ser un medio más comercial, orientado al entretenimiento; aunque sinceramente nunca terminé de entender bien cuál era la búsqueda de sus propietarios.

¿Cómo viviste lo que sucedió en ese canal hace unos meses a partir del despido masivo de trabajadores por un reclamo salarial y la renuncia de Fiorella Sargenti al aire?

Si bien yo me fui de Blender en octubre de 2025 y no lo viví desde adentro del espacio, sí creo que hubo un claro vaciamiento del medio que arrancó con los despidos a los miembros de la producción del equipo de Tomás Rebord, despidos que fueron hechos con una crueldad absoluta y una arbitrariedad que no veía hace mucho. Lo considero un golpe directo a Tomás, pero que no terminó ahí porque desde entonces siguieron los despidos y siguen al día de la fecha.

¿O sea que sí ves algo nuevo en esa maniobra que en otras de la patronal mediática?

Es un horror porque si bien no es la primera vez que veo un medio morir, quizás sea la primera que lo veo con estas características tan violentas. 

¿Qué proyectos tenés a futuro?

Estoy trabajando para que mi agencia crezca y la gente valore el trabajo que hacemos con mi socio, con el que brindamos asesoramiento para quienes quieren hacer productos audiovisuales, pero no saben ni por qué lo están haciendo, ni para qué público. Nosotros nos encargamos de encontrar el tono, la identidad, la audiencia y la estrategia para que el contenido que se produzca tenga un sentido en este mercado tan saturado. 

¿Con qué sueña Galia Moldavsky?

Con poder seguir trabajando de lo que amo, que es comunicar, sea al aire o produciendo, porque es mi vocación y es lo que sé hacer. Ojalá pueda seguir viviendo de eso.