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domingo, 25 de septiembre de 2016

The Oz Experience






Y entonces China conquistó el mundo. Fue una cuestión de tiempo, de proporción. Con el fin de la política del hijo único en 2015, la matemática pura se convirtió en aliada del imperialismo más antiguo de la historia de la humanidad. No hicieron falta armas nucleares ni químicas: se envió un ejército de un millón de orientales a cada país del mundo pero con la expresa orden de no atacar y se neutralizaron así las autoridades locales. Los capitales trasnacionales fueron sobornados con el convincente argumento de retirar la monstruosa demanda china en sus balances y se generó pacíficamente un bloque mundial que lo abarcó todo.

O casi todo.

Los únicos espacios libres del dominio oriental fueron, por motivos muy diferentes, Rusia y Australia. Aliado con Corea del Norte, Moscú imponía un régimen a la vieja usanza soviética pero muy diferente al chino. Más allá de los matices, el mundo entero se volvió rojo: solo se podía elegir entre comunismo chino o comunismo ruso. Por su parte, Australia había sido aliada comercial de los orientales desde siempre, por lo que había logrado un status jurídico privilegiado por el que se le permitía autogobernarse. El mágico reino de Oz se erigía así orgulloso como el único país capitalista del mundo. Con una extensión abrumadora de tierra fértil dispuesta a albergar a todos aquellos que quisieran habitar el “Territorio Libre de Australia”, la inmigración a la isla comenzó a aumentar desproporcionadamente. Sin embargo, Canberra se abogaba la potestad de enviar población a Christmas Island -ya establecida en 2009 como una isla de refugiados- o integrarla a su sociedad continental. Aparte, aquellos que hubieran residido más de seis meses allí con anterioridad al Régimen Chino Mundial, podían reclamar la ciudadanía.
Para cuando el Nuevo Orden se instaló en el globo, vivía en una ciudad latinoamericana completamente sometida y escribía para algunos portales online. Al principio sentí algo de alegría por el triunfo del comunismo sobre el imperialismo capitalista, pero con el tiempo mis viejos hábitos burgueses se fueron convirtiendo en incompatibles con los patrones de conducta orientales. Fue por eso que decidí solicitar asilo en Australia, confiando en que ellos tendrían datos de mi estadía allí durante unos meses de 2016 y me otorgarían la ciudadanía.
Menuda mi sorpresa cuando desde Canberra me dijeron habían encontrado unas crónicas de mi paso por la isla en mi blog y por eso decidieron hospedarme en la prisión/ campamento de Christmas Island, ya que de mis relatos no se desprendía que “pudiera convivir con la sociedad australiana en armonía” (sic).


Publico ahora esas crónicas para aquellos que ya no recuerden cómo era el capitalismo. Lo más subversivo de mi relato es que hay grandes probabilidades de que siga reflejando la realidad australiana hoy, imposible de conocer gracias al blindaje informativo que niega la existencia de cualquier variante al Régimen Chino Mundial. ¿Mi paradero? Eso ya no importa. Cuando se habla de Australia el tiempo y el espacio dejan de tener sentido. Todo empieza lentamente a desmaterializarse. Y a flotar.


La (im)posibilidad de una isla
26 de enero 2016, 3 Burton St, Glebe, Sydney, NSW




Fiesta de Australian Day en mi jardín con bananos. Entre cincuenta y sesenta personas, casi todos australianos. Empiezan a beber a las tres de la tarde pero comen recién a las cinco cuando llegan las pizzas gigantes que tienen pollo, calabaza, carne, calamares y poquísimo queso. Van a seguir bebiendo hasta la madrugada. Pueden hacerlo 12 hs seguidas sin inconveniente. Se visten todos mal. Muy mal. ¿Por qué se visten así de mal? Porque sí.
Ni bien llegás a Australia creés que las clases sociales no existen. Marx ha muerto. Todos ganan lo suficiente como para que el dinero no se constituya en un factor de diferenciación social. Claro que hay empleados y propietarios: pero ambos lucen (casi) igual. Mal. Lucen mal.

-Las clases sociales sí existen -me discute un director de cine neozelandés en la fiesta- pero las define el mar, cuanto más cerca del agua estás, más plata tenés.

Australia es una isla que está lejos. Rodeada de agua, como Cuba. Pero su “estar lejos” no tiene que ver solamente con su ubicación geopolítica sino también con su idea de sí misma: Australia es autosuficiente. Debe serlo porque está demasiado lejos de todo para necesitar mucho de alguien. Pero “estar lejos” puede ser una desgracia o una bendición. O las dos cosas. Sobretodo si estás lejos del imperialismo norteamericano. La desproporcionada por escasa cantidad de Starbucks o Mc Donald’s lo deja claro: A Estados Unidos no le interesa esta isla en términos culturales. Puede que le convenga comercialmente, pero no es material de conquista ideológica. Como Cuba.

Unos mexicanos que invitó mi amiga alemana están armando un porro y el neozelandés se sorprende.

-Acá nadie fuma porro, fumar porro es para los pobres- dice.
-Pero el MDMA es mucho más barato que la marihuana o la cocaína- contesto.
-Pero cocaína acá no se puede tomar, es de muy mala calidad, ¿probaste?
-Ni loca, prefiero la política a la cocaína.

El agua define todo: puertas afuera los aisla del imperialismo y puertas adentro adentro distingue clases sociales. Aquellos que viven más cerca del mar tienen más dinero y a medida que se van alejando van perdiendo poder adquisitivo. Hasta llegar al desierto, ese agujero negro del que nadie quiere hablar.

-No se puede vivir en el desierto, por eso toda la gente vive en las costas- dice un australiano de 25 años.
-Pero los aborígenes sí viven en el desierto- contesto.
-Pero ellos saben cómo hacerlo.
-Entonces sí se puede vivir ahí.
-Pero hace mucho calor.

El agua define todo: lo más lejos del mar es el desierto, donde vive la mayoría de las comunidades aborígenes. No se los aniquiló por completo con la conquista inglesa sino que se les sustrajo legalmente a sus hijos para integrarlos a las sociedades blancas, hasta 1976. En 2008 el gobierno pidió “disculpas” por el “robo” pero no se estableció ninguna política de reparación de la identidad comparable con la de los organismos estatales argentinos. Primerísimo mundo.

Dice Wikipedia: Las Generaciones Robadas es un término usado para describir a aquellos niños de aborígenes australianos que fueron secuestrados de sus familias por el Gobierno. Los secuestros ocurrieron entre los años 1869 y 1976 aproximadamente.

-¿Uds no conocen a ningún aborígen de la generación robada?- pregunto en la fiesta.
-No- contestan al unísono unos cuatro locales sub30.
-Pero si los robos fueron hasta 1970 muchos de ellos deben tener 40, 30 y pico, deberían conocer a alguno- indago.
-No.

Lejos es también lejos de la madre patria, que envió una flota llena de presos supernumerarios desde Londres y que el 26 de enero de 1778 llegó a Port Jackson, actual Sydney. De ahí la paradoja de la identidad nacional, festejar el “Australian Day” el día que llegó el colonizador, negar a los aborígenes, incitar a la inmigracion asiática, pero a la vez discriminarlos en el interior.

-Sydney y Melbourne no son Australia, Australia es el interior, el campo, ahí ves este país- dice Mark, el novio de mi amiga alemana, en la fiesta.
-Creo que podría necesitar un contacto en el campo por trabajo- contesto.
-Cuando quieras te paso el teléfono de mi tío que tiene una granja en Adelaide y está podrido de tener que contratar chinos, prefiere a los latinoamericanos que trabajan más.


¿Qué es este lugar? 20 millones de ciudadanos en un territorio que podría albergar más de 200, la gran mayoría primera o segunda generación de inmigrantes no anglosajones que vive en ciudades lejos del desierto y cerca del agua. Y aunque sea más caro, vivir en Melbourne, Brisbane o Sydney es vivir en el continente y no en el país. ¿Qué continente? Todos, basta ver la oferta gastrónomica de las grandes ciudades para recorrer Asia y Europa. ¿Qué país? El del interior, en el campo, lleno granjeros rubios y orgullosos al mejor estilo sur norteamericano.


La identidad aussie es entonces la no identidad, la sumatoria de todos los colores que indefectiblemente da blanco (o negro). Una metáfora general de la generación robada: poner lo negro en lo blanco hasta que se mimetice. Alejar lo negro del agua. Internarse en el mar. Y flotar.


Qué bueno vivir como esta gente 
Abril 2016, La Perouse Beach, Sydney, NSW  
 


Sydney tiene más playas que ninguna otra ciudad del primer mundo: arriba de veinte en un radio de 30 km del centro. La preferida por los surfers (Bondi), la familiar (Coogee), la bahía escondida (Gordon’s), la que tiene cemento en lugar de arena (Bronte), la del cubo rubick gigante (Maroobra), una más paqueta a la llegás con un ferry carísimo (Manly), otra más selvática (Cronulla), la nudista (La Perouse) y así.
Estoy mirando el mar y tomando mate con un par de amigos. Al lado nuestro aparece un oficinista, solo. Tiene traje, zapatos, un maletín. Se lo nota agotado del día de trabajo. Lo vemos desnudarse rapidamente, sacarse todo y caminar desnudo hacia el mar. Lo vemos flotar. Martes de abril en Sydney.

Según la linguística, en el lunfardo se esconde parte de la idiosincracia cultural de un pueblo y de palabras comunemente usadas por una comunidad y no por otra pueden extrapolarse algunas características subrepticias de su sensibilidad. De todas los modismos australianos, el que más llama la atención es el “de nada” después del “gracias”. En inglés británico se dice “don’t mention it”: no lo menciones. En inglés norteamericano “you’re welcome”, es decir una construcción poco literal pero igualmente amigable: “eres bienvenido”. En inglés australiano se usa “no worries”, o sea “no hay preocupaciones”. No es “don’t (you) worry”, que podría pensarse como un sensato “no te preocupes”, sino que está enunciado universalmente, no hacia quien dice “gracias” sino para todo el que quiera oirlo. Calculemos las ocasiones en las que decimos “de nada” por día y entonces las cantidad de veces que 20 millones de personas se dicen a sí mismas “no hay preocupaciones”.

¿Qué es una preocupación? ¿En qué residen la mayor parte de las preocupaciones de los seres humanos? Volvamos a la sabiduría popular: salud, dinero y amor (en ordenes aleatorios de acuerdo a la circunstancia).

Según estudios recientes, en Australia no ha habido una recesión en 25 años, es decir el nivel de consumo y producción no ha caído ni menguado ni se ha estancado en la baja por el tiempo que dura una generación. Semejante estabilidad macroeconómica se traduce en niveles muy altos de salarios, consumo y movilidad social. De ahí que todos tengan dinero: algunos más, otros menos, como siempre, pero TODOS tienen “suficiente” para sostener un nivel de vida digno. Al no ser un bien escaso, la plata no puede generar preocupaciones porque carece del valor que se le da en sociedades del tercer mundo, donde se usa como diferenciador social y como motor de la existencia pero que, al final, termina definiendo los conflictos a su alrededor.
Pero en todos los países hay gente con dinero. En Argentina hay mucha gente con mucho dinero. En ese sentido Australia se puede pensar como un “country” (barrio privado) gigante, típico de la zona norte del conurbano bonaerense.

Volvamos al idioma: Country en inglés puede querer decir “país” o “campo”. En el caso de los barrios privados argentinos, supone entonces una doble lógica aislacionista del resto del entramado urbano (un país dentro de un país) y además un contacto directo con la naturaleza (casi casi como vivir en el campo). ¿Por qué la gente vive en countries? Porque puede, primero. Porque aislarse de lo que la rodea le da sensación de protección y porque compra el concepto de mejor calidad de vida asociada al contacto con la naturaleza, que se convierte así en un lujo que no muchos pueden pagar en las ciudades superpobladas.

Exactamente lo que pasa cuando el oficinista se desnuda a mi lado y camina hacia el océano. Esa naturaleza a la que accede es un lujo que en este caso él puede pagar porque es gratis. Igual que “el verde” de los countries, el mar simplemente esta ahí para que él se olvide de sus preocupaciones y lo disfrute.

¿Qué es una preocupación? ¿Se puede vivir sin ellas y disfrutar todo el tiempo? A priori uno diría que no, que el ser humano necesita de preocupaciones (sufrimiento, displacer) para que emerja su pulsión vital. Sin adversario no hay combate posible: sin una realidad preocupante de la que escapar no hay necesidad de imaginar un mundo mejor, creer, crear o al menos enojarse contra aquello que nos preocupa. Pero Australia, como otros países del primer mundo, tiene índices muy altos de suicidio, sobretodo en las franjas etáreas más jovenes. ¿Por qué querría morirse gente que no tiene preocupaciones? Porque no tiene la necesidad ni el deseo de modificar una realidad que ya es buena de por sí y “está dada”. Y sin deseo solo queda la muerte.

El “no hay preocupaciones” australiano resume también una cultura del hedonismo permanente que trae implícito un sentido particular del tiempo, asociado al clásico “carpe diem”. Una preocupación presupone una noción de futuro mejor en el que ese problema ya no existe y por ende un concepto de tiempo en el que el deseo empuja a conquistar el futuro. Para la gente preocupada, el presente (infeliz)no se disfruta y el pasado se utiliza como gasolina para avanzar hacia un lugar que se anhela como mejor (“yo me hice de abajo” way of life).
Por el contrario, el disfrute como prioridad y la ausencia de preocupaciones condiciona también el sentido del tiempo vital, poniendo al presente (feliz) por sobre el pasado (también feliz) y el futuro (que habrá de ser feliz por que sí con lo que no tiene sentido esforzarse para llegar allí). “Disfrutar siempre” es entonces un imperativo atemporal que asume que el placer no tiene nada que ver con pasarla mal (esfuerzo) para después pasarla bien con los frutos de ese esfuerzo, idea muy instalada en el sentido común latinoamericano, producto a la vez de la cultura inmigrante de nuestros antepasados.

El oficinista no rema, no nada, no va hacia ninguna parte. Flota.

Hay dos datos de la economía real que reflejan que la sociedad está volcada al consumo como sinónimo de disfrute pero que también valora su tiempo libre más que el dinero. La dinámica del pago semanal o quincenal de salarios y rentas acorta el ciclo económico y lo hace mucho más dinámico, movilizando liquidez monetarias todas las semanas en lugar de hacerlo al principio de mes. La idea de “llegar a fin de mes” se diluye completamente, cambiando de forma radical la organización micro económica pero también el valor del tiempo trabajado. Con respecto a eso, está legalmente estipulado (y se respeta a rajatabla) que las jornadas laborales de los sábados, domingos y feriados tienen que ser pagadas por encima del salario normal, lo que es un buen ejemplo de que el sacrificio de no tener tiempo de ocio debe ser recompensado. Dinero siempre hay. Siempre.
Procuparse por dinero bajo la fantasía de que cuando tengamos más seremos más felices puede ser la falacia fundamental del capitalismo pero es, en definitiva, aquello que lo ha hecho seguir funcionando por siglos. Una vez superado ese estadío, en el primer mundo sufrir por dinero deja de ser sexy y esa sexualidad se traslada al disfrute, en una desesperada búsqueda de placer asociado a “la experiencia”. De ahí la horda de sitios de esparcimiento pago (restaurantes, bares, cafés). Pero el “enjoy” perpetuo está también por fuera del dinero, cosa obvia dada la cantidad de espacios verdes y playas gratuitos para disfrutar de la naturaleza.
“No worries” o “Dinero hay” pueden ser entonces sinónimos de una estabilidad permanente que permite pensar en una vida sin tiempo, en la que el dinero no oficia como motor de la felicidad -como en todas las sociedades capitalistas- sino como algo que, de estar garantizado, deja de tener su valor erótico en términos de conquista, desafío o estímulo externo.
Por eso es martes en Sydney y sigo en la playa en lugar trabajar. Porque puedo. Porque vivo en un country gigante.
Pero mientras tomo mate noto que me preocupa que el oficinista haya dejado todas sus cosas a mi lado, no sé si tengo que cuidárselas, me preocupa que alguien se las robe. Claro, soy una negra del tercer mundo, pienso en la propiedad privada, me preocupo. Todavía no entendí que eso de sufrir es de pobres.


Magdalena Tempranísimo 
Agosto 2016, Lane’s Edge, 39 Bourke St, Melbourne, Victoria 




¿De qué se puede hablar con alguien que toma sidra de pera?
Sábado a la noche en Melbourne, estoy en un bar con dos compañeras de trabajo aussies que toman sidra de pera y no dejan de mirar el celular. Nota mental: la medida de la amistad es el tiempo que podés mantener una charla sin mirar el celular.
Tienen 21 y son rubias naturales. Quien te ha visto y quien te ve, estrella de la radiofonía argentina, haciendo chistes en inglés para que te los festejen dos rubiecitas del primer mundo. Se rien, las australianas que vinieron del sunny Queensland a la rainny Melbourne se rien de mi rutina “Cumpleaños, casamientos, fiestas de 15” y yo me quiero matar.
Pero es sábado. Hay que salir, beber, el rollo de siempre.
Después de tomar 1 (una) sidra la más copada se va y me quedo con la más estúpida, entonces tengo que hacer todavía más y más chistes. Le digo que soy una “negra del tercer mundo” y me dice sorprendida que no sabía que Argentina quedaba “ahí” porque “no cursó geografía en el secundario”.

Y de pronto sucede: en la mesa de al lado dos hombres se besan.

Mi compañera los mira horrorizada. A mí me horroriza ella.
-Come on -atino a decir-it’s 2016.

Pero su actitud corporal es tal que los tipos que se besaban se dan cuenta que estaban siendo observados y juzgados. Sin embargo, como son viejos (y zorros), la ridiculizan, brindan por ella, con ella. En el medio de mi verguenza ajena, la sensibilidad australiana (always smile, always funny, always enjoy) toma cuerpo y hace que los tres empiecen a bromear.
Para ese punto me quiero morir, autodeportar o, aunque sea, tomar otra cerveza. Pero ella no quiere más sidra porque tiene que manejar así que se va y me deja sola, en un bar australiano, un sábado de agosto de 2016, con dos putos a quien acaba de ridiculizar. Fenómeno.
Vamos de nuevo, Magdalena Tempranísimo, ya sabés cómo se hace para hablar con desconocidos en los lugares públicos: inventás un problema sentimental y les pedís consejo. Nunca falla. Te funciona hace años en todos los bares de esa cloaca infecta que es Buenos Aires, ¿cómo no te va a funcionar acá?

-Perdón que interrumpa su cita pero me quede sola y tengo el corazón roto- arranco.
-No estamos en una cita- me dice el más canchero de los dos. Se llama Lee, tiene un jopo canoso y una remera cool. El otro ostenta una camisa muy estampada y un chalequito abotonado al estilo Ante Garmaz. Chalequito está definitivamente más ebrio. Toman champagne.
-Somos amigos- dice Chalequito.
-Amigos que se besan- señalo.
-Hace dos años que lo vengo persiguiendo- dice Lee -pero no se quería dar cuenta.
Chalequito hace ojitos, como diciendo “I’m so hard to get”.

Hay algo muy extraño en esta pareja: a los cinco minutos se ve que Lee (El Perseguidor) es mucho más sexy, pasional y entusiasta que Chalequito. ¿Cómo es que este brígido se le hizo el difícil?

-¿Persiguiendo cómo?- indago.
-Le dí todas las señales, miradas, comentarios, hasta lo tocaba y nada- dice Lee.

Chalequito sigue mirándome con expresión de “puta más cara de la que podés pagar” en formato señor australiano de 36 años.

-Lo entiendo -juego a abogado del diablo- puede ser confuso para un amigo darse cuenta que le gustás más que como amigo.
El Perseguidor me mira con cara de póker y contesta:
-Su excusa es que no vivo en Australia, porque hace siete años que trabajo en Alemania.

-Pero estás acá ahora- digo.
-Porque quisiera volver, pero sólo volvería por amor- dice Lee mientras mira a Chalequito y se levanta para ir al baño.

Trato de dominar la tensión que se generó por la partida de El Perseguidor con semejante parlamento de cierre. Un eco en el bullicio del bar en pleno centro suena como un viejo tango, en una ciudad que tiene mucho, mucho tango.

“Sólo volvería por amor”
“Sólo volvería por amor”
“Sólo volvería por amor”

-Yo no lo amo- me dice confiado Chalequito ante la ausencia de Lee y sin que nadie se lo pregunte- por eso no me quiero acostar con él.

Dos años dando vueltas y todavía no cogieron. Qué mal me educó el ambiente gay porteño que no concibo que dos putos no pongan el sexo ante el resto de las cosas. Pero aquí un señor de 36 años puede postergarlo porque no hay amor involucrado. Y porque estamos en Australia, el sexo no está primero. Primero está el alcohol, después el dinero y finalmente y allá lejos, el sexo.

-¿Todavía no estuvieron juntos?- pregunto tratando de disimular mi sorpresa.
-No y no quiero, porque no lo amo, aunque es una gran persona.

Siento pena por El Perseguidor, porque todo ese deseo abruma a Chalequito, que (¿como buen australiano?) no sabe o no puede desear. El propio status quo de su país le ha extirpado lo mejor que tenemos los tercermundistas: la fantasía de que se puede estar mejor. O en otro país, o con otro presidente u otro trabajo u otra pareja, pero mejor. Los aussies, al poder satisfacer sus deseos de consumo (de felicidad) con tanta velocidad, pierden su propia capacidad de desear y se mueren en la abulia. Porque el espacio de tiempo que hay entre el deseo y la concreción del mismo es el que tenemos que recorrer los pobres y nos mueve, aunque no sea a un lugar mejor, hacia algún lugar. Ese movimiento es el que sirve para diferenciar australianos: aquellos que salen (como Lee) de la burbuja placentera y cómoda a enfrentar los peligros del mundo real empiezan a dejar de lado la apatía y a conectarse con el deseo, con la voluntad, con el entusiasmo.

Se turnan para ir al baño. Ahora me quedo sola con Lee, que me pregunta:

-¿Vos qué opinás? ¿Lo lograré conquistar?

Tendría que decirle que el deseo del otro nunca alcanza, que el amor es una construcción, un diálogo, una discusión, pero nunca un monólogo y muchísimo menos nunca un monólogo en modo imperativo. Debería decirle que, mal que nos pese, el deseo no mueve montañas sino que nos mueve a nosotros hasta esas montañas que simplemente están ahí y seguirán siendo montañas estemos ahí para verlas o no.

-Que hay gente que no desea-contesto tratando de ser lo más filosófica y críptica que puedo mientras sigue sonando en mi cabeza el “no lo amo” que me confesó Chalequito- y no va a desear porque otros deseen mucho.

Lee me mira como si hubiera escuchado algo muy importante y se queda contemplando su vaso en silencio. Es curioso cómo se generó una complicidad entre nosotros que jamás hubiera siquiera delirado que se pudiera construir con mis compañeras de trabajo. Como si el espíritu de Fernando Peña -puto, conversador, rey y señor absoluto del desparpajo y el entusiasmo- hubiera venido a visitarme a Australia. La radio, siempre la radio.

-¿Vos a qué te dedicás? - rompe el silencio Lee.
-Soy la chica del room service en un hotel cinco estrellas.
-Pero ¿qué hacías en tu país?
-Era docente, pero ya no más.

Fueron palabras mágicas: las dos que sí escuchó como las cuatro que no. Su cara se transformó de una manera inexplicable y se iluminó por completo. Empezó a gritar descontroladamente:

-¡¡¡No lo puedo creer! ¡¡¡No lo puedo creer!! ¡¡¡Necesito una docente de español para noviembre!! ¡¡¡Renunció mi profesor del Instituto en Frankfurt!! ¡¡¡Quiero que vengas vos!!!!

Y así sucedió: lo inesperado. Lo mágico de viajar, la ventana que se abre en tu cerebro hacia las miles de posibilidades que están siempre ahí, en ese abismo de la improbabilidad, de todo lo que no es, pero podría ser. El inédito viable.

-¿Qué?- trato de entender algo en el maremoto de entusiasmo que lo embriaga y ni siquiera puede mosquearme -¿y la visa?
-Te la consigo- me dice el Perseguidor y vuelve a pecar de entusiasta, de manija, de irredimible voluntarista -mandame ya mismo tu CV, en noviembre estás trabajando de profesora en Frankfurt.
-No sé hablar alemán.
-No importa, yo tampoco.
-Nunca di clases de español.
-No importa, yo te entreno.
-No sé si quiero vivir en Alemania.
-No importa, venís solo una temporada.
-No sé si quiero volver a dar clases.
-Mandame ya mismo tu CV, en noviembre estás trabajando de profesora en Frankfurt.

Mi carcajada hizo que varios a nuestro alrededor se dieran vuelta para mirarme. Lógico, nadie se ríe mucho en Australia, mucho menos una mujer.

Anotaba el correo del Perseguidor convencida de que no iba a mandarle mi CV porque no quería vivir en el primer mundo ni educar gente ni ganar en Euros, entonces me sentí muy identificada con Chalequito, que miraba la situación con displicencia australiana y bebía champagne. Observándolos en sus universos paralelos de apatía y de entusiasmo, quedaba clara la diferencia entre el deseo genuino, el impuesto por otro y sobre todo la futilidad de tratar de entusiasmar a alguien con algo que no desea. Sin embargo, lo que más me abrumó fue darme cuenta de que había conseguido trabajo calificado en una de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo solo por ser una negra del conurbano bonaerense que sabe hablarle a extraños. La radio, siempre la radio.

Mientras tanto, el Perseguidor está comiéndole la boca a su presa otra vez. Chalequito se deja besar. Surfea la ola. Nunca se internará en el mar. Nunca nadará las profundidades de lo desconocido. No tiene un para qué, no tiene un lugar mejor a donde ir, al que se llega teniendo al mar como un medio y no como fin. Dejará que las olas lo arrastren con su movimiento mientras flota. Flotará, como toda clase alta (local, regional o mundial) esperando que llegue la ola, sin moverse demasiado, hasta que pueda surfearla y “disfrutarla” de forma superficial. Pero cuando lo mejor del mar es la espuma y la única excitación posible es pararse sobre ella hasta que se apague, el placer del océano pasa a ser lo inmediato y así se convierte en un fin en sí mismo: el disfrute permanente como filosofía de vida sin la mas mínima motivación hacia adelante. La abulia australiana es la personificación más pura del “niño rico con tristeza”, mientras que los pobres sí o sí tenemos que nadar para no ahogarnos. No podemos darnos el lujo de flotar.

-Nos vamos a coger -me dicen al unísono mientras se paran y toman sus abrigos de las sillas.

Me alegro sinceramente, sonrío.

-¡¡Muy bien!! Ese chalequito pide a gritos que lo desabrochen- los saludo.

Al rato pido la cuenta, convencida de que mis días en Australia están contados. Ya he flotado suficiente.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Vintage is never old


Las series son las drogas duras más hermosas de las últimas décadas, de la mano con nuevos hábitos de consumo de medios audiovisuales entre los que se destacan la piratería, el streaming pago y el gratuito. Y aunque tengan el glam de lo contemporáneo y nos sirvan como tema de conversación perpetuo, las series son, digámoslo de una vez, lo que en su momento fueron las novelas de la tarde para nuestras abuelas y las películas pochocleras para nuestros padres.
Pero hay series y series. Algunas son apenas esquirlas de las grandes sitcoms con las que nos criamos, otras meras copias burdas del trilladísimo esquema “dos policías + casos imposibles” y finalmente están las otras, las vintage, las que con muchísimo presupuesto para la ambientación y guiones atravesados por la nostalgia nos llevan a ese lugar donde el ser humano jamás podrá volver: el pasado. De hecho en Argentina ya vimos cómo opera este fenómeno: Graduados y Viudas e hijas del Rock And Roll trabajaron con flashbacks a los 80’s y los 90’s y apelaron a la nostalgia para convocar a la generación post 30 frente a la pantalla. La técnica es explicita, se trata de llevar al espectador a ese lugar donde fue feliz. “La adolescencia deja marcas muy profundas en la esencia de las personas", evaluó Pablo Culell, el co productor de Graduados.
Pero el fenómeno no es nuevo, hasta fue estudiado como “la comezón de los 40 años”. Parece que a esa edad los espectadores comienzan a referirse a su propio pasado como un lugar de añoranza y felicidad. Esto hace que cualquier serie vintage tenga grandes posibilidades de éxito. Pero muchas otras producciones han apelado al pasado para generar no solo nostalgia, sino también lecturas sobre la realidad actual, resignificando el presente. Aquí algunos ejemplos.

Mad Men (2007). Aclamada por la crítica y ganadora de varios Emmys y Globos de Oro, los seguidores de Mad Men suelen defenderla con capa y espada ante quienes dicen que es lenta y/o aburrida definiéndola como la gran novela americana. Muestra la vida de un grupo de publicistas en Madison Avenue desde 1950 en adelante y retrata muchísimos de los conflictos contemporáneos de la sociedad occidental (problemas étnicos, de género, de adicciones) vinculados a la debacle del American Way of Life.

Boardwalk Empire (2010). Co Producida por Martin Scorsese (que además dirige algunos episodios) y dirigida por uno de los cráneos de Los Soprano, Terence Winter. Muestra las aventuras de Enoch "Nucky" Thompson, (encarnado por el genial Steve Buscemi), una prominente figura política que controla Atlantic City, New Jersey, durante el período de la ley seca desde 1920 hasta 1930. El verdadero lado b del imperio, sin anestesia.

Downton Abbey (2010). Pocas cosas más atractivas que la decadencia de la nobleza británica como se la muestra en esta serie inglesa que reconstruye la vida de una familia de aristócratas y sus sirvientes desde el hundimiento del Titanic en Yorkshire. Con guiones del creador de Gosford Park, este culebrón describe no solo las aventuras de la clase alta sino su interacción con los sirvientes, lo que le da a la serie un tinta clasista desopilante.


The Americans (2013). Una pareja de perfectos norteamericanos de la década de 80’s son en realidad dos espías rusos encubiertos y entrenados en plena guerra fría para infiltrarse en las filas enemigas. Con estas premisas esta serie muestra no sólo la época dorada del fluo yankee sino los años anteriores en la patria soviética. Paranoicos abstenerse. 

Columna de cultura


Seleccionamos más de 20 opciones internacionales para regalar en estas navidades y que la realidad no te hunda: para mamá, papá, hijos, novios, amigos y familiares.  Eduardo GaleanoConan Doyle, Almudena Grandes,Petro Márkaris, Michel Houellebecq, García Márquez, Ruíz Zafón, Guy Delisle, Thomas Piketty, Pablo Iglesias, María Dueñas. 

jueves, 10 de diciembre de 2015

Columna de cultura

Para Llevalo Puesto

Seleccionamos más de 20 exponentes de la literatura nacional (ficción y no ficción) para regalar en diferentes categorías: para mamá, para papá, para hijo, novio, compañero de trabajo al que le querés cambiar la ideología y para la prima que soñás que deje de jugar al CandyCrush (e invitarte a unirtele).






jueves, 3 de diciembre de 2015

Empresas de lesa humanidad


Alpargatas, Molinos Río de la Plata, Swift, Grafa, Ford, Mercedes-Benz, Fiat, Minera El Aguilar, La Veloz del Norte, Grafanor, ingenios Ledesma, La Fronterita, Concepción, Propulsora Siderúrgica, Astillero Río Santiago, Petroquímica Sudamericana, Lozadur, Cattáneo, astilleros Astarsa y Mestrina, Dálmine-Siderca, Acindar, Loma Negra y La Nueva Provincia.

Veinticinco firmas que en muchos casos aún siguen funcionando en nuestro país fueron investigadas y analizadas por una comisión especial para la ocasión arrojando como contundente resultado que el poder económico no solo fue espectador de la masacre y el exterminio de la clase obrera durante la dictadura sino también responsable e instigador de desapariciones, torturas y vejaciones de todo tipo.
El informe “Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad: represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado”, realizado por el Programa Verdad y Justicia y la Secretaría de Derechos Humanos, ambos bajo la órbita del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, el Centro de Estudios Sociales y Legales (CELS) y el Área de Economía y Tecnología de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Argentina) fue presentado este jueves en la sede de FLACSO Buenos Aires . Estuvieron presentes el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda, el presidente del CELS, Horacio Verbitsky, el director del Área de Economía y Tecnología de FLACSO, Eduardo Basualdo, y la responsable del Programa Verdad y Justicia, Elizabeth Gómez Alcorta.
Ya disponible para la justicia como prueba documental de valor trascendental –entregado a la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, de Jorge Auat y Carolina Varsky–, este trabajo pretende esclarecer las redes de personajes e intereses detrás del genocidio pero también permite entender las razones estructurales, clasistas y profundamente económicas de la dictadura más allá de la consabida muletilla de “lucha contra la subversión”. Así, a partir de las conclusiones del informe, queda claro que un sector del empresariado adoptó un conjunto de prácticas represivas contra los trabajadores de sus establecimientos que, al insertarse en la trama del terrorismo de Estado, se configuran como delitos de lesa humanidad.
Con respecto al estatus legal de la vinculación entre empresas y militares, Elizabeth Gómez Alcorta señaló en la presentación: “Hay que poder distinguir responsabilidad de complicidad y este trabajo sirve para documentar la responsabilidad de los empresarios a través de recursos logísticos, financieros y materiales, más allá de los centros de detención que funcionaban en las empresas”.
Según las conclusiones del informe, esta responsabilidad se manifiesta en diferentes prácticas y proporciones: el 88% de las empresas investigadas intervinieron en secuestros de trabajadores en las fábricas y despidos o retiros forzados de obreros activistas mientras que en el 76% de los casos estas empresas entregaron a las fuerzas represivas información privada de los trabajadores y listas de delegados.
También se alistan otras metodologías: presencia y actividad militar de control, supervisión y amedrentamiento dentro las fábricas (72%); oficiales de fuerzas armadas o de seguridad en cargos directivos (68%); agentes de inteligencia infiltrados (60%); operativos militares en los predios fabriles (56%); cuadros empresariales en las detenciones, secuestros y hasta torturas (52%), habilitación de instalaciones para el asentamiento de fuerzas represivas (48%), entre otros.
Esta sistematización y jerarquización de prácticas no tiene solamente que ver con una cuestión académica, sino que permite consolidar al informe como prueba legal dejando claro que la destrucción de la clase trabajadora fue un modus operandi durante el terrorismo de Estado. Al respecto Eduardo Basualdo puntualizó el valor del trabajo en conjunto de estas firmas. “La relevancia de este informe tiene que ver también con la metodología: al trabajarse varias empresas juntas se va en contra de la atomización y falta de coherencia de las causas trabajadas hasta ahora en el sistema penal, una de sus mayores deficiencias”, dijo.
En relación a esto uno de los coordinadores del equipo de trabajo y licenciado en Historia Alejandro Jasinski expresó que “lo interesante fue que se solidificó nuestra posición como investigadores en un equipo compuesto por historiadores, antropólogos, sociólogos y abogados y pudimos entonces cruzar las disciplinas, combinar análisis macro, de procesos sociales, con un análisis puntilloso de los hechos, de las evidencias e indicios que fueron apareciendo. En este sentido buscamos dar cuenta de tramas y de hechos, de interés y motivaciones y de responsabilidades”.
Por su parte, durante la presentación, Fresneda dejó claras también otras manifestaciones de esta relación entre el capital concentrado y los genocidas planteando que “queda manifiesta la alianza estratégica de la dictadura con los sectores privados que luego se beneficiarían con la estatización de la deuda”. En este sentido, Jasinski evidenció esta complicidad en la complejidad de la realización del informe. “Las dificultades estuvieron relacionadas al análisis de sujetos que se encuentran en la cima del poder social, económico y, justo hoy más que nunca, político. Además la información a la que se accede está fragmentada en numerosos archivos y memorias, lo cual hace que esto sea un trabajo de carpintería”, explicó.
Tomando el ejemplo de Franco Macri como parte del establishment corporativo beneficiado y co-responsable de los delitos de lesa humanidad, el periodista y presidente del CELS, Horacio Verbitsky diferenció en la sede de FLACSO la coyuntura del golpe de 1976 con la actualidad. “En este momento complicado, en el que la derecha asume como tal, tenemos que tener presente que la dictadura tuvo que ejercer altísimos niveles de violencia para impedir el avance de las fuerzas productivas”, apuntó y sobre el final de la presentación, dejó lugar para el optimismo: “La democracia y las luchas sociales tienen sus propios mecanismos para frenar eso e impedir una regresión a la dictadura”.

Columna de cultura

Para Llevalo Puesto

A partir del blanqueo de la estrategia web de Cambiemos repasamos las nuevas metodologías del periodismo digital en el manejo de la información. 


jueves, 26 de noviembre de 2015

Columna de cultura

Para Llevalo Puesto

El 25 de noviembre de 1915 Albert Einstein presentó las 10 ecuaciones que revolucionarían el mundo. Lo festejamos analizando las aplicaciones prácticas actuales de E=mc2 en GPS, fotografía celular, energía atómica y agujeros negros.

10 conflictos de Hernán Lombardi en la ciudad

Este miércoles se anunciaron los nombres del nuevo Gabinete de Mauricio Macri que asumirá el 10 diciembre. Desde Notas iremos publicando perfiles de las distintas personas designadas. En esta oportunidad Hernán Lombardi, titular del Sistema de Medios Públicos.
En el nuevo gabinete nacional aparece Hernán Lombardi al frente del Sistema de Medios Públicos, llamado luego de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, Radio y Televisión Argentina (RTA).

Según reza su decreto de creación, RTA es una sociedad del Estado Nacional cuyo principal objetivo es gestionar la TV Pública y las 50 emisoras de Radio Nacional en AM, FM y Onda Corta. Por su parte, los canales Encuentro, Paka Paka y DeporTV están bajo la órbita del Ministerio de Educación bajo la Sociedad del Estado Educ.ar. Actualmente se encuentra dirigiendo RTA el cineasta Tristán Bauer que, según explicó, tiene contrato hasta 2017 por ley y no piensa renunciar.

Pero Lombardi fue nombrado y conviene revisar su prontuario. Además de integrar el grupo sushi (una especie de “círculo rojo” delarruista con Antonio de la Rúa y Darío Richarte a la cabeza), ocupó el Ministerio de Cultura porteño desde 2007. Y más allá de la controversia que desató en la campaña el cambio de nombre del Centro Cultural Kirchner -que por otro lado fue la única propuesta cultural que se le escuchó al Ministro- aquí repasamos otros conflictos que lo tuvieron de protagonista.

1) Imputación por malversación de fondos del programa “Mecenazgo”
En octubre de este año la fiscal federal Paloma Ochoa pidió la apertura de un sumario penal y sugirió medidas de prueba para investigar a Lombardi por presunto fraude al Estado y lavado de activos, en una causa en la que analizan una serie donaciones a favor de la Fundación Pensar, usina de ideas del PRO, realizada a través del programa porteño de mecenazgo (que debe financiar artistas) por más de un millón de pesos.

2) Represión en la Sala Alberdi
Entre la noche del 12 y la madrugada del 13 de marzo de 2013, la Policía Metropolitana arremetió contra artistas, docentes y alumnos de la sala Alberdi en el Centro Cultural San Martín (bajo la órbita de Lombardi) con gases lacrimógenos, camiones hidrantes y postas de goma. La violencia se extendió varias cuadras y Mario Fumaroni, integrante de una biblioteca popular que se había sumado al reclamo, fue atacado con balas de plomo de escopetas Mossberg calibre 12/70 por uno de dos grupos de efectivos que avanzaban por la avenida.

3) Desguace y virtual privatización del Teatro Colón
Un informe de los habitúes del teatro da cuenta de que las reformas finalizadas en el 2010 eliminaron muchos de los talleres de producción propia (escenografía, indumentaria, etc.) que estaban dentro del teatro. Además, los trabajadores denunciaron en reiteradas ocasiones la disminución de funciones, el deterioro del archivo, y el uso del Colón por la productora Sinergya del ex diputado del PRO, Avelino Tamargo.

4) Irregularidades en la venta de la Confitería Richmond
Construida en 1917 por el arquitecto Jules Domal y sede del famoso grupo literario Florida, la Richmond fue vendida al grupo de ropa deportiva Nike en 2011 para construir allí un local y dar por tierra con casi un siglo de patrimonio cultural.
Por no tener ningún tipo de protección legal por parte de la Comisión de Patrimonio o el Ministerio de Cultura, que debería haberla incluido en su lista de Bares Notables, la venta se realizó entre privados. Luego de la transacción, la legisladora María José Lubertino presentó una denuncia contra Lombardi por incumplimiento de funciones y flagrante comisión de delitos. Pero esto no frenó la venta, lo que generó que actualmente convivan en la confitería un pequeño café y varios percheros de ropa deportiva.

5) Demora en las obras de la Sala Lugones
En noviembre de 2013 Lombardi anunció públicamente que en marzo 2014 comenzaban las obras de reparación de la sala, en el marco de la puesta en valor de todas las instalaciones del teatro. En ese mismo acto, el ministro aseguró que la reapertura se produciría en julio de ese año. Pasó julio, llegó agosto y las obras ni habían empezado y la sala permanecía cerrada, lo que generó la pérdida de seis meses de programación. La sala se abrió tras una intensa presión del grupo Amigos de la Sala Lugones con el periodista Horacio Bernades a la cabeza, recién en marzo de 2015.

6) Cierre masivo de espacios culturales
A fines de 2014 se sancionó la ley de centros culturales que regulariza las condiciones que debe cumplir un lugar para ser considerado así. Durante los seis meses anteriores se registraron más de 60 clausuras a teatros, peñas, milongas, clubes y centros culturales porteños con denuncias de irregularidades en las condiciones solicitadas por la Agencia Gubernamental de Control a los propietarios. Los espacios nucleados en MECA denunciaron en algunos casos sobornos y pedido de coimas por parte de los inspectores.

7) Derrumbe en el MAMBa
El viernes 19 de junio de 2015 una instalación con centenares de objetos de gran peso se derrumbó en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba) durante el horario de visitas de la exposición “El mago desnudo”, de la artista brasileña Laura Lima. Verónica Cid y su hijo de dos años casi son aplastados por una enorme biblioteca de seis metros de largo. El episodio originó el cierre de la muestra sin explicaciones oficiales más que las declaraciones de Victoria Noorthoorn, la directora del Museo: “No tenía sentido reparar y reasegurar los estantes, ya que el tiempo formal de exhibición de la muestra ya había concluido”.

8) Represión y falta de regulación de las prácticas de los artistas callejeros
Con la violencia por un lado y basándose en una legislación obsoleta -la prohibición a los artistas callejeros de utilizar amplificadores en espacios públicos de un decreto de 1993 de Carlos Grosso- la Policía Metropolitana suele hostigar y hasta reprimir artistas callejeros desde el comienzo de la gestión PRO. Esto fue denunciado y hecho público por el Frente de Artistas Ambulantes Organizados.

9) Cierre de milongas
A mediados de año y producto del cierre indiscriminado de espacios culturales en la ciudad, la Asociación de Organizadores de Milongas pidió “el cese inmediato de las clausuras y la sustitución de estas medidas arbitrarias por mecanismos eficientes y expeditivos de contralor”, ya que los locales donde se baila el tango por su tamaño y composición son más vulnerables. En palabras de Julio Bassan, el presidente de la Asociación: “Tenemos visitas sorpresas, inmediatas y en forma preventiva nos clausuran”.

10) Conflicto en el Museo Quinquela
Tommasso Pancaldi es un artista y restaurador argentino con fama internacional que fue contratado por el PRO a finales de 2012 para trabajar en el Museo Benito Quinquela Martín de La Boca. En tres años y medio de trabajo, Pancaldi denunció falta de mantenimiento de las obras, irregularidades en sus pagos, amenazas y hasta enfrentamientos violentos con la dirección de la entidad. Finalmente fue removido de su cargo sin explicaciones a mediados de este año.




viernes, 20 de noviembre de 2015

Soberanía: Idas y vueltas de Obligado

Para Educ.ar

Presentamos «Soberanía. Idas y vueltas de Obligado»: Un desarrollo integral creado por educ.ar para conmemorar el Día de la Soberanía Nacional. Está pensado para que lo utilicen docentes y estudiantes y al integrar actividades, fuentes y videos vinculados al combate de la Vuelta de Obligado en un contexto más amplio en términos historiográficos, complejiza la mirada de la efeméride.