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lunes, 2 de diciembre de 2019

The Farewell: En China las cosas son así y punto

Para Orphanik 






Resultado de imagen de the farewell¿Cuántas películas chinas has visto en tu vida? Pues bien, aquí tienes una película todo lo china que puede ser una película china. Esta es la película china total. Te muestra todos los aspectos de la cultura china que puedes aguantar, y aún más, y más, y un poco más también, por si te quedas con ganas.
Cuenta la historia de una señora mayor china que se va a morir pronto. Entonces toda la familia (que no vive en China) va a verla, pero no le dice nada a la señora sobre su enfermedad e inminente muerte. En el medio hay una boda de mentira, para que la abuela crea que toda esa gente no está asistiendo a su funeral adelantado sino al conclave del matrimonio de su nieto. Y muchas cosas chinas. Lo importante es que todo sea lo más chino que puedas entender. ¿Entiendes?
Mientras tanto se suceden los traumas típicos de los exiliados: el desarraigo, la nostalgia, el ser y no ser, el estar y no estar, pero siempre superficialmente. Al mismo tiempo la única nieta de la agonizante abuela parece que va a dejar de fingir a cada momento, pero se contiene. No puede sentir demasiado nada porque eso no sería demasiado chino. No sería verdaderamente chino, eso de sentir, o sentir mucho, o sentir de verdad.
Porque en definitiva, esta peli va de “La Verdad” con mayúsculas y en negrita. Frente a la exigencia de la occidentalizada nieta que pide a gritos que le digan la verdad a su abuela, la familia se impone: “En China no decimos la verdad -le corrige su tío- la familia se encarga de cuidar a sus miembros de la verdad, haz vivido en Occidente demasiado tiempo”. Si consideramos que China es el único país del mundo con pena capital que no informa a la ONU sobre la cantidad de ejecutados por el Estado en su territorio, todo cierra.
Por su parte, Lulu Wang, la directora y guionista, que ha nacido en Beijing pero ahora vive en Hollywood, también parece temerle a la verdad verdadera: ha confesado que las historias de la película son parte de su propia tradición familiar pero que quiso amenizarla con algunos giros cómicos. Ya lo dijo Paco Umbral: lo que no es autobiográfico es plagio.
A medio caballo entre El club de la buena estrella (Wayne Wang, 1993), Memorias de Antonia (Marleen Gorris, 1995) o Las invasiones bárbaras (Denys Arcand, 2003), la película navega entre la extravagancia de mostrar “Esto es China” y no llega nunca a profundizar en las relaciones entre los miembros de la familia. Peca de documentalista y un pelin for export ya que redunda en explicaciones sobre las costumbres que alejan al espectador de la dinámica real –emotiva- de aquellos que las llevan adelante.
Con imágenes hermosas, plagadas de lugares comunes chinos que podrían sonar insistentes pero a la postre son lo que un occidental espera ver del cine asiático (hojitas en el viento, cielos celestes, un pajarito inocente) The Farewell parece contener un agujero de gusano extraño en sí misma: ¿No seremos demasiado occidentales para saber apreciarla?

Parásitos: Los malos son ricos y los ricos son peores


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Ganadora de la Palma de Oro de Cannes 2019, la séptima película de Bong Joon-ho (único director coreano en obtener este premio) parece salida de una clase de formación política de una pequeña agrupación de anarquistas del subdesarrollo en alguna selva perdida en Asia que tiene que formar cuadros militares rápido para que entiendan lo que tienen que hacer si alguna vez se enfrentan al mundo real.
La trama es sencilla por no decir pedestre: un grupo de pijos con ínfulas de clase noble no puede vivir sin la servidumbre a su alrededor porque no saben hacer nada sin ellos, es decir, son parásitos (guiño guiño). Entonces contrata a una runfla de macarras del submundo de los pobres coreanos que por algún motivo que nadie entiende primero no tienen trabajo y después pasan a conformar el elenco estable de la casa Downton Abbey versión KPop. Los pobres no hacen nada más que: cocinar, enseñar inglés, enseñar arte, conducir el coche. Es decir, lo que hacen los pobres en la vida real. Pero ¡Oh! ¿ Entonces quiénes son los verdaderos parásitos? ¡Oh! Qué sutil metáfora de la explotación del hombre por el hombre, oh, por Dios, qué tremendo es que los que tengan dinero vivan de los que no lo tienen, oh por Dios, que injusticia absurda el capitalismo. A Karl Marx le gusta esto.
Con todo, Parásitos podría convertirse en una verdadera “película con contenido político social” si mostrara no solo las contradicciones entre los ricos y los pobres si no las contradicciones de los ricos entre sí (algunos  hasta son buena gente, insólito) o los pobres entre sí (algunos hasta son pobres y malos, como cuando vas a un bar y el servicio es malo PERO lento) o de cómo los ricos se benefician de los pobres de maneras absurdas (no pagándoles un sueldo como han hecho por los siglos de los siglos) o viceversa.
Al final, pareciera que luego de 2hs de clase del Manifiesto Comunista Joon-ho recordó que estaba haciendo una peli coreana, recordó a Tarantino y sacó un par de litros de sangre de la galera para justificar el gentilicio.
¿Adivinen si el pobre mata al rico porque está resentido?
Voilá.