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martes, 5 de agosto de 2025

Cinco libros para entender a la extrema derecha global

Para Revista Jacobin (Edición impresa) 

Para enfrentar a las nuevas extremas derechas no alcanza con salir a la calle: también necesitamos entenderlas. Y para eso, además de organizarnos, hay que leer.

El segundo mandato de Donald Trump abrió una etapa incierta en la geopolítica mundial. No solo representa la consolidación de la extrema derecha en Occidente, sino que lo hace desplegando una virulencia particular, como ya lo demostraron sus primeros meses de gestión, marcados por duros recortes internos y ataques al statu quo global.

En un escenario convulsionado por este fenómeno y saturado de interpretaciones superficiales, resulta clave intentar comprender algunas de las corrientes subterráneas del pensamiento trumpista. Estos cinco libros pueden ayudar a esa tarea

Peter Thiel – De cero a uno (Ed. Gestión 2000, 2015)

Peter Thiel, cofundador de PayPal junto a Elon Musk y una de las figuras más influyentes de Silicon Valley, es también un pensador vinculado a la alt-right. En su libro De cero a uno. Cómo inventar el futuro, no solo ofrece directrices claras sobre la forma de construir una start-up exitosa sino que además plantea una visión optimista del futuro del progreso en los Estados Unidos. En 2016, Peter Thiel fue una de las escasas figuras del mundo tecnológico que apoyó abiertamente a Donald Trump en su primera campaña presidencial, cuando los actuales barones tecnofeudales aún desconfiaban de sus brutales encantos. Como gesto de compromiso, donó 1,25 millones de dólares a su candidatura.

En cuanto a los puntos de contacto entre De cero a uno y el trumpismo sobresalen su marcado carácter antiestablishment y una visión elitista del liderazgo. Thiel promueve un tecnoelitismo según el cual los individuos más inteligentes e nnovadores deberían dirigir el destino de la sociedad. Ya en 2009, en su artículo «La educación de un libertariano», llevaba esta lógica al extremo, al afirmar que había dejado de creer en la compatibilidad entre libertad y democracia.

J. D. Vance - Hillbilly, una elegía rural (Ed. Deusto, 2017)

El actual vicepresidente estadounidense escribió una autobiografía que se convirtió en un fenómeno global tras su adaptación cinematográfica por parte de Netflix. En ella narra su infancia y juventud en una familia de clase trabajadora del llamado «cinturón de óxido», entre Ohio y Kentucky. Vance describe su crecimiento en un entorno atravesado por la inestabilidad, la pobreza, el desempleo, la drogadicción y la violencia doméstica. Relata cómo, a pesar de estas adversidades, ingresó a los Marines, estudió en la Universidad Estatal de Ohio y se graduó en Derecho en Yale. El libro también ofrece un retrato de la cultura hillbilly —término despectivo utilizado para referirse a los blancos pobres del interior rural estadounidense—, fuertemente asociada a valores tradicionales, desconfianza hacia las clases medias urbanas y una marcada identidad familiar y religiosa. En esta línea, Vance profundiza en cómo la pérdida del empleo industrial, la destrucción del tejido comunitario y el aumento de la desesperanza no encontraron respuesta en la política tradicional, que, según sostiene, fracasó estrepitosamente en su misión de mejorar la vida de la clase trabajadora rural. Ese sentimiento de abandono es justamente lo que Trump supo capitalizar con eficacia en su campaña. En este sentido, el libro puede leerse como una suerte de «manifiesto social» que ayuda a comprender las condiciones preexistentes que hicieron posible el ascenso del trumpismo en las comunidades olvidadas de Estados Unidos.

Nassim Taleb – Antifrágil (Ed. Paidós, 2013)

Esta cuarta parte de la serie Incierto —que incluye también El cisne negro, concepto utilizado para caracterizar la irrupción del primer Trump— puede ofrecer claves útiles para entender al nuevo trumpismo. En Antifrágil, Taleb sostiene que, además de lo frágil (lo que se rompe con el caos) y lo robusto (lo que lo resiste), existe lo antifrágil: aquello que se fortalece y mejora frente a la volatilidad, el estrés, el desorden o los errores. Esta categoría puede aplicarse a sistemas, personas, ideas, empresas e incluso a la naturaleza. El trumpismo, entendido como un movimiento político que desborda largamente a su líder, puede pensarse como un fenómeno antifrágil por definición: emerge de un contexto de multicrisis —institucional, política, de representación— y se nutre de la incertidumbre y la indignación popular. Cuando es criticado por los medios tradicionales o atacados por el establishment político, lejos de debilitarse, se fortalece, al presentarse como víctima del «sistema». Esa capacidad de crecer a partir del conflicto externo es una característica central de lo antifrágil.

Por otra parte, dado que Taleb valora los sistemas descentralizados y orgánicos que se autoajustan, su marco analítico ayuda a comprender cómo el trumpismo promueve una forma de «desintermediación» política, en la que las instituciones  tradicionales —partidos, prensa, expertos— pierden terreno frente a una conexión directa entre líder y masas. En ese sentido también, el trumpismo podría ser leído como una manifestación de antifragilidad.


Arlie Russell Hochschild,  Extraños en su propia tierra (Ed. Capitán Swing, 2018)

Publicado originalmente en 2016, poco antes de la primera elección de Trump, este libro de la soció- loga Arlie Russell Hochschild anticipa con notable precisión su victoria y ofrece un retrato agudo de su base electoral. Para lograrlo, Hochschild se traslada al sur de Luisiana —una región profundamente conservadora, religiosa y golpeada por el desempleo y la contaminación industrial— con el objetivo de entender por qué tantas personas votan en contra de sus propios intereses materiales, especialmente en temas como salud, medio ambiente o programas sociales.

Este grupo representa fielmente la base que Trump logró movilizar: blancos de clase trabajadora, profundamente conservadores, que se sienten olvidados por el gobierno federal, amenazados por el cambio cultural y resentidos por lo que perciben como una serie de injusticias en su contra.

A través de entrevistas en profundidad y una prolongada convivencia con estos republicanos del llamado «sur profundo» de Estados Unidos, Hochschild desarrolla lo que denomina el «gran guión emocional» (deep story): una narrativa interior que expresa cómo estas personas se sienten desplazadas, ignoradas por las élites liberales y víctimas de un sistema que, según creen, premia a «otros» —inmigrantes, burócratas— mientras ellos, los «auténticos americanos», quedan atrás.

Aunque Hochschild se identifica con el progresismo, evita el juicio moral y busca comprender desde dentro. Su trabajo revela cómo la identidad cultural, el resentimiento moral y el orgullo regional pueden pesar más que la lógica económica a la hora de votar.

Steven Forti - Extrema derecha 2.0 (Ed. Siglo XXI, 2021)

En este libro, el historiador italiano Steven Forti analiza el ascenso de la extrema derecha contemporánea, marcada por su capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías y su activa presencia en redes sociales. A diferencia de los movimientos fascistas clásicos, esta nueva extrema derecha se presenta como democrática, utiliza un lenguaje moderado y se infiltra en las instituciones con el objetivo de corroer la democracia desde dentro. Forti subraya que, en los últimos años, estas formaciones han logrado imponer su hegemonía cultural en varios países, gracias a estrategias comunicacionales más eficaces —uso intensivo de redes sociales y difusión de fake news, entre otras— y a su habilidad para canalizar el creciente malestar social en apoyo popular a su programa. El libro también aborda la dimensión global del fenómeno y concluye que, aunque estos proyectos políticos se presenten con un ropaje democrático, su verdadero objetivo es socavar los principios e instituciones de la democracia liberal, explotando sus grietas y debilidades en beneficio propio.

sábado, 6 de enero de 2024

La ultraderecha y su «guerra santa» antiderechos

 Para Revista Jacobin Latinoamérica

 ¡Esto es Gramsci puro!

Javier Milei

 

 

1.      La ¿nueva? derecha vs. Los ¿viejos? Derechos

“Se terminó la Era Contemporánea, los derechos humanos y los valores de la Revolución Francesa no son más un consenso en Occidente”, sentenció el historiador Felipe Pigna en una entrevista reciente. El ascenso de la ultra derecha argentina al Poder Ejecutivo parece confirmar esa idea, ya que el apoyo masivo de la población al proyecto de Javier Milei da por tierra el consenso nacional de que la justicia social (Igualdad) es un valor hegemónico para entronizar en su lugar a una supuesta Libertad (¡carajo!) que según las medidas anunciadas desde su asunción sólo vuelve a reeditar el viejo proyecto neoliberal que ya fracasó en 1976, 1989 y 2015.

 

Pero aparece una novedad: aquella eterna grieta entre Libertad e Igualdad que se dirimió en el siglo XX entre el comunismo y el capitalismo se tiñe ahora de un componente moralizante, en el que la lucha ya no es por ver qué sistema económico produce más riqueza o resultados más eficientes, sino que se concentra en lo intangible: valores, símbolos, imaginarios. ¿Cómo se explica si no que en países ricos y desarrollados como Noruega o Alemania aumente la presencia de partidos de corte ultra reaccionario en la escena política? Se explica, para ser sintéticos y gramscianos, por el triunfo de esta nueva derecha moralizante en la arena simbólica, es decir, en la vieja y querida batalla cultural.

 

En Argentina, como se demostró en otros artículos de Jacobin, las medidas económicas planteadas por el paleolibertario Milei sólo son extremas, pero no novedosas. Para llevarlas a cabo el Estado dispone de dos herramientas: violencia y consenso. Dado que la vicepresidenta Victoria Villarruel pertenece a la vieja familia militar y Patricia Bullrich, la ministra de seguridad, dio sobradas muestras de su afán represivo en su gestión anterior, la similitud con 1976 o 2015 podría ser total: ajuste y represión. Pero mientras siga vigente la Ley de Seguridad Interior, que impide que las Fuerzas Armadas se involucren en conflictos internos, el monopolio de la violencia debe limitarse. Mientras tanto, el ex presidente Mauricio Macri llama a los “jóvenes revolucionarios de Milei” a movilizarse “en las calles” contra los opositores, a quienes denomina “orcos”.

 

Pero: ¿Quiénes son estos jóvenes revolucionarios de Milei? ¿Por qué lucharían? ¿Sólo por el libre mercado? ¿Por un Iphone? ¿Por reducir los impuestos? No: aquí entra el consenso, y con él, lo que Carlos Pagni denomina "la moralización política de la derecha", un concepto que se reafirma, por ejemplo, con el uso del término “Argentinos de bien”. ¿Dónde reside “El bien”? ¿Dónde habita “El mal”?. Veamos.

 

Cuenta la periodista Victoria de Masi, que cubrió toda la campaña de La Libertad Avanza durante 2023, que uno de sus militantes le dijo que votó a Milei por “Los derechos humanos de ahora”. ¿A qué se refería? ¿Cuáles son los derechos humanos “de ahora”? En rigor, los Derechos Humanos existen desde 1789, su declaración oficial es de 1948, y aunque su incorporación a la Constitución Argentina es ese mismo año, se amplían a través de tratados internacionales en la reforma de 1994.

 

¿Quizás el libertario se refería a las leyes igualitarias que la democracia nos legó y amplían los derechos de las mujeres y las disidencias? Aquí algunos ejemplos:

 

1985 – Ley de igualdad ante la ley de hijos e hijas extra matrimoniales y patria potestad

1987 – Ley de divorcio vincular

1991 – Ley de cupo femenino

2002 – Ley de salud sexual y procreación responsable

2004 – Ley de parto respetado

2005 – Ley de infancia

2006 – Ley de educación sexual integral

2008 – Ley de sistema integrado previsional argentino (jubilación amas de casa)

2009 – Ley protección integral a las mujeres

2010 – Ley de matrimonio igualitario

2012 – Ley de identidad de género

2013 – Ley de acceso a la fertilidad asistida

2013 – Ley régimen de contrato de trabajo para el personal de casas particulares

2017 – Ley de paridad de género

2018 – Ley Micaela

2020 – Ley de interrupción voluntaria del embarazo

2021 – Cupo laboral travesti – trans


Fuente: Página 12

 

Puede que el joven votante libertario se refiriera a ellos, puede que no. De cualquier forma, pondremos la lupa ahí: ¿Qué sucederá con estos “derechos humanos de ahora”? ¿Se podrán borrar de un plumazo? Y si los eliminan: ¿Qué función simbólica y política cumpliría esa eliminación?

 

2.      Mileismo sin Milei

Existen dos hipótesis en el debate público sobre lo que hará este gobierno de ultra derecha para con lo que comúnmente se denomina “Agenda blanda”, es decir para con aquellas cuestiones asociadas a las libertades civiles que no hacen al día a día de la economía. Una sostiene que la derogación de leyes igualitarias o el cierre de ministerios asociados a ellas funcionará como “fuegos de artificio” para “distraer” a la población en batallas por el sentido común, mientras las medidas económicas no generen bienestar general. Esta interpretación implica un desdén por la importancia que tienen los valores simbólicos entre los libertarios, asumiendo una visión demasiado economicista del conflicto social.

 

Desde aquí sostenemos todo lo contrario: la ultra derecha reaccionaria y moralizante global que encarna Javier Milei en Argentina llevará a cabo una sistemática violación de los derechos humanos relativos a los feminismos y las diversidades, pero no como algo “accesorio” a su ajuste neoliberal, sino como parte de su estrategia política. Así lo hizo antes de llegar al poder y así también lo demostró VOX en España, donde aunque sin poder real, erosionó el consenso en torno a los derechos de las mujeres y otras minorías. Esta batalla cultural contra el avance del igualitarismo no debe considerarse como un asunto menor, sino como la expresión de un mutación fundamental de las viejas derechas, que si antes combatían al comunismo o a las minorías étnicas, ahora han elegido al “marxismo cultural”, del cual la “ideología de género” forma parte, como chivo expiatorio predilecto para confrontar, desde un punto de vista no sólo legal, sino también moral.

 

Por eso, la eliminación del Ministerio de la Mujer o el plebiscito por la ley de IVE que se anunciaron en campaña, mucho menos que gestos “provocadores” de incorrección “alt-right”, tienen una función política concreta: forjar una cohesión social en torno a una identidad moral y construir una masa homogénea de seguidores. Una “minoría intensa” que logre imbuir a sus participantes de un sentido de pertenencia que excede al líder: Trumpismo sin Trump, Bolsonarismo sin Bolsonaro, Mileismo sin Milei.

 

3.      La nueva guerra santa

Hay dos pistas que nos permiten intuir que este será el derrotero en materia de géneros y diversidades que encarará el gobierno de Milei. La primera tiene que ver con lo que hizo hasta aquí, y la segunda con cómo se comportó VOX cuando llegó al parlamento de algunos municipios españoles, ya que dado que sobran las noticias sobre la confluencia ideológica de la ultra derecha española y la argentina, es plausible tomarla como indicador.

 

En su libro “Está entre nosotros, el antropólogo Pablo Semán señala que Milei funciona como el catalizador de un proceso que denomina “fusionismo” o “gesto sincrético”, en el que muchas corrientes de derecha anteriores a la emergencia de su figura en la arena política se amparan bajo su candidatura. También Martín Becerra, desde el punto de vista comunicacional, explica que la “explosión digital” de Milei se monta en un núcleo de influencers conservadores que nada tenían que ver con él antes de que empezara su carrera política (El Presto, Alvaro Zicarelli, Dannan, Tipito Enojado), pero que terminan funcionando como exitosísimos difusores de su mensaje.

 

Así, bajo su presidencia adquieren lugar en el poder al menos 4 grandes grupos de pensamiento o activismo reaccionario anti derechos pre-existententes a su emergencia como líder:

 

2006/ 2015 = Negacionismo de la dictadura militar tras la apertura de los juicios a genocidas.

2015 / 2018 = Antifeminismo post emergencia de los movimientos #NiUnaMenos y #MeToo.

2018/ 2021 = Movimientos Antiderechos durante el debate y la sanción de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

2020/2022 = Movilizaciones de negacionismo científico contra la cuarentena por la pandemia de COVID -19.

 

En la presentación en 2022 de su libro “La batalla cultural”, del teórico reaccionario Agustín Laje, a la que Milei asiste como presentador, el politólogo cordobés define este gesto sincrético de las derechas y lo ordena muy claramente en un sólido pero vario pinto “Nosotros”. Dice que bajo la figura de Milei han de nuclearse:

  Libertarios no-progresistas

·         Patriotas no estatistas

·         Conservadores no inmovilistas

·         Tradicionalistas no integristas

A la par, se nos permite reconstruir, a partir del genial ensayo “¿La rebeldía se volvió de derecha?” de Pablo Stefanoni, un “Ellos” que el teórico reaccionario Curtis Yarvin (Mencius Moldbug) denomina “La Catedral” progresista e incluye:

·         “Marxismo cultural”  

·         “Ideología de género”

·         Cultura “Woke”

·         Casta política

·         Universidades

·         Globalismo

·         Establishment

·         Empresas de multimedia 

·         Big Tech

Entonces, si consideramos que de este sincretismo de derechas sale el “núcleo moral” que lleva a Milei a la presidencia, no es difícil inferir que de ese núcleo y de la hegemonía que logre construir depende el consenso social que posibilitará su mantenimiento en el poder. Y en tanto los resultados de sus políticas sean desfavorables para la población general, estos núcleos de sentido configurarán a su masa militante como la han configurado hasta hoy. En palabras del cineasta de Milei, Santiago Oria, la contienda es clara: “La batalla cultural es el esfuerzo diario y sostenido por cambiar la opinión pública y, luego, cosechar, electoralmente, ese trabajo. Se hace a través de la palabra, de la conferencia, del libro, de apariciones en medios de comunicación, de arte de todo tipo (en especial, audiovisual)”.

Estos son los “jóvenes revolucionarios de Milei”. Los que deberán salir a defender a su líder frente a la oposición. Agregado el componente de “mesianismo de mercado” que ostenta el libertario, y la delimitación clara de “Argentinos de bien” a la que ellos pertenecen, la batalla cultural se vuelve plenamente una guerra santa: “Las fuerzas del cielo” vs “La Catedral” progresista.

4.      Nadie espera a la Inquisición Española

No nos detendremos aquí en detallar los vínculos de la extrema derecha española con Milei. Las relaciones se remontan a principios del siglo XX, cuando el abuelo de Victoria Villarruel hizo buenas migas con el padre del ex presidente español y fundador de VOX, José María Aznar. Así que es probable que el nexo entre Milei y Santiago Abascal haya sido facilitado por ella.

Vamos a los hechos concretos: entre las propuestas de su plataforma electoral para las elecciones españolas de 2023 VOX señaló una serie de medidas de su agenda reaccionaria que llevaría acabo de resultar electo, y para sustentarlas detalló en la misma plataforma aquellas iniciativas que ya había impulsado en los Ayuntamientos en los que participó desde 2019:

Loque VOX ya hizo entre 2019 y 2023:

Sección Igualdad - Pág. 13

Durante toda la legislatura se han presentado enmiendas de totalidad y recursos de inconstitucionalidad contra las leyes liberticidas aprobadas por el Gobierno de Pedro Sánchez en materia de ideología de género, Ley del Aborto o como las leyes trans o la Ley del Sólo sí es sí.

Sección Educación – Pág. 36

Resolución relativa a garantizar el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones, instando al Gobierno a asegurar la efectiva observancia y cumplimiento del principio de neutralidad ideológica en la enseñanza (marzo 2022)

Sección Familia – Pág. 159

Enmienda a la reforma del Código Penal que castiga el
acoso a las mujeres que acuden a clínicas abortivas
por
que se vale del pretexto de un presunto acoso infligido en la puerta de las clínicas abortivas para restringir el derecho fundamental de reunión y las libertades fundamentales ideológica y de expresión (diciembre 2021)

Lo que VOX propone en 2023:

Derogaremos la Ley de violencia de género y de toda norma
que derive de la teoría de género, que atente contra la presunción de inocencia o establezca tribunales de excepción según el sexo del agresor o la víctima.

 

Eliminaremos los Juzgados de Violencia sobre la mujer.

 

Eliminaremos cualquier tipo de ayuda destinada a la implementación de la Agenda 2030 o la financiación de movimientos de ideología de género o indigenistas en la

Iberósfera.

Huelga decir que estas medidas son meramente declamativas, ya que VOX hasta ahora nunca tuvo el suficiente poder para realizar una modificación real de la legislación, aunque sí impulsó acciones de censura cultural explícita, que suscitaron rechazo entre la comunidad artística. Sin embargo, la constante iniciativa de la formación ultra para con la restricción de derechos civiles de mujeres y diversidades nos da la pista: Milei podrá o no imitar a VOX en un 100% pero lo que es seguro es que lo intentará. Aquí algunos ejemplos:  

 Plataforma Electoral La Libertad Avanza

Propuestas:

Salud – Pág. 8

Proteger al niño desde la concepción, y al adulto mayor hasta su muerte natural.

 

Educación – Pág. 9

Eliminar la obligatoriedad de la Educación Sexual Integral (ESI) en todos los niveles de enseñanza.

Declaraciones durante la campaña electoral 2021 y 2023:

“Que algo sea legal, no quiere decir que sea legítimo. Estoy en contra (de la Ley de Interrupción Voluntaria y Legal del Embarazo) porque está en contra del derecho a la vida”. 

 "Voy a eliminar la obligatoriedad de la Educación Sexual Integral (ESI) en todos los niveles de la enseñanza. La Educación Sexual Integral deforma la cabeza a la gente. La gran mayoría recibe adoctrinamiento, utilizan el colegio para lavar el cerebro, para perseguir a los que piensan diferente, para impulsar el socialismo, ¡esto es Gramsci puro!”

 

 “Quizás la gente no lo sabe, pero esto es parte de la agenda del postmarxismo que tiene que ver con la destrucción del núcleo social más importante, que es la familia. Es un ataque directo contra la familia, y que en realidad está vinculado con otras cosas, que tienen que ver con toda la discusión del ecologismo. Ahí aparecen otros problemas, que quieren exterminar la población en función de que cuidemos al planeta. Al punto tal de eliminar a los seres humanos".

 

"No tengo por qué sentir vergüenza de ser un hombre blanco, rubio y de ojos celestes. No le voy a conceder nada al marxismo cultural. Con esto saben que el Ministerio de la Mujer pierde pista, porque la única igualdad es ante la ley".

 

5.      Conclusión provisoria: ¿Qué hacer?

Sea batalla cultural o guerra santa, queda claro que la arremetida de la ultra derecha en Argentina tiene un carácter sistémico: se querrán avasallar los derechos humanos de los trabajadores, de las mujeres y de las minorías al mismo tiempo. Estas agresiones serán impulsadas por el Estado en simultáneo, porque no son accesorias de otras, sino parte de la misma lucha por el sentido común, la agenda, el debate público: la hegemonía simbólica.

Por su parte, el campo popular ha de preparase para responder con lucha y organización a cada una de las violaciones a “los derechos humanos de ahora” sean económicos o civiles. Siguiendo esa línea, Álvaro García Linera aúna todas las batallas en una y señala con claridad que los progresistas debemos exigir que se nos respeten los derechos ya consagrados tanto como seguir demandando nuevas transformaciones en pos de la igualdad.

En la imaginación y la creatividad de algo nuevo y mejor que lo conseguido hasta aquí es donde habita el triunfo final. Las feministas lo sabemos bien: lo imposible sólo tarda un poco más.